Acuario VivaMar: Conocer para conservar

Pingüinos de Humboldt, peces tropicales, peces koi y especies de nuestras costas forman parte de este nuevo panorama de Playa Punta Piedra, Ritoque. VivaMar busca acercar el mundo marino a las familias y colegios de la región, mientras fortalece su compromiso con la educación ambiental y el trabajo de Fundación MundoMar.

Por María Ines Manzo / Fotografías Javiera Díaz de Valdés

En Punta Piedra, Ritoque, frente al mar, y en un lugar que hasta hace poco tenía una historia muy distinta, hoy se desarrolla un acuario que busca convertirse en un nuevo punto de encuentro para la Región de Valparaíso.

La historia comienza mucho antes de su inauguración oficial, en junio de 2025. Fueron cerca de treinta años de trabajo con animales marinos los que llevaron a la veterinaria mexicana, Isabel Hernández Alonso, hasta este proyecto, hoy gerente general de VivaMar. Su especialidad y su vínculo con los pingüinos terminó convirtiéndose en el corazón de la iniciativa.

“Estoy fascinada, muy contenta. Es un sueño hecho realidad. Es el esfuerzo de mucha gente, de muchos años de trabajo. VivaMar representa mucho más que la apertura de un nuevo acuario, es un Centro de Interpretación Marina. Es la concreción de tres décadas dedicadas a estas especies y la posibilidad de construir, junto a un equipo que comparte la misma pasión, un espacio donde el bienestar animal, la educación ambiental y la conservación sean protagonistas. De acercar el océano a las personas”, cuenta Isabel Hernández.

POR EL MAR DE CHILE Y EL MUNDO

Recorrer VivaMar es avanzar entre distintos ecosistemas y descubrir que el océano está lleno de historias que muchas veces pasan inadvertidas. El acuario cuenta con más de doscientas especies en exhibición y propone experiencias interactivas para distintas edades.

El viaje comienza en las costas chilenas, donde nos recibe el monitor y educador marino Marco Morales, quien nos explica detalladamente cada espacio. Aquí aparecen especies propias de nuestro litoral y la invitación es justamente a mirar con otros ojos ese mar que muchas veces sentimos tan cotidiano. Cangrejos, jaibas, peces de roca, erizos, estrellas de mar, rayas, caracoles marinos, anemonas, tiburones pintarroja y otras variedades permiten descubrir que frente a nuestras propias playas existe una biodiversidad que merece ser conocida y protegida.

También hay puntos dedicados a especies de agua dulce y otros ecosistemas, con peces tropicales, amazónicos y distintas variedades que permiten comprender cómo cambian las condiciones de vida dependiendo de la temperatura y composición del agua.

En el acuario tropical aparecen desde peces globo hasta los famosos “Nemo y Dory” (pez payaso y pez cirujano azul) y desde fines de agosto, este lugar sumará anguilas eléctricas, ampliando las posibilidades de conocer especies con comportamientos y características sorprendentes.

Una de las experiencias más entretenidas está junto a los peces koi. En determinados horarios, los visitantes pueden participar de una actividad educativa donde conocen el origen y la importancia cultural de estos peces y luego reciben alimento especial para poder darles de comer.

CORAZÓN DEL PROYECTO

Para Isabel Hernández, trabajar con pingüinos es una parte esencial de su vida profesional, un trabajo que comparte hace catorce años con la veterinaria Carolina Caro, parte fundamental de su equipo. Hoy, en VivaMar, existe una colonia reproductiva de 48 ejemplares que se ha ido formando durante años y cuyos ejemplares han desarrollado parejas y comportamientos naturales.

El recinto fue diseñado pensando en las características del hábitat natural de los pingüinos: agua fría y salada, arena, roqueríos e islotes, con elementos que permiten que los animales desarrollen conductas propias. Y eso es precisamente lo que el visitante puede observar.

Porque los pingüinos no están allí simplemente para ser vistos. El gran atractivo está en descubrir cómo se comportan. Alimentación, cortejos, selección de nidos, reproducción, incubación, nacimiento y muda son parte de un ciclo que cambia durante el año. Por eso una visita en primavera puede ser muy distinta a otra realizada algunos meses después.

La cercanía también está cuidadosamente pensada. Una línea amarilla marca la distancia que los visitantes deben respetar y los monitores acompañan el recorrido explicando por qué observar a un animal de cerca no significa invadir su espacio. Es una enseñanza que trasciende el acuario. El mismo respeto que se pide dentro del recinto debe existir cuando las personas visitan a estas especies en vida silvestre.

“La colonia, además, tiene un valor que va mucho más allá de lo educativo. Los ejemplares forman un pool genético que se mantiene cuidadosamente para evitar cruces no deseados y preservar su diversidad genética. En un escenario de disminución de las poblaciones de pingüino de Humboldt, este trabajo adquiere especial relevancia”, señala Isabel.

“El 80% de los pingüinos de Humboldt está en Chile y el otro 20% se encuentra en Perú. Eso es súper relevante, porque esta especie vive principalmente en nuestras costas y, sin embargo, hoy está en peligro. Y es muy difícil saber si va a poder sobrevivir durante los próximos años”, agrega Carolina.

CONSERVAR Y REHABILITAR 

Fundación MundoMar es un aliado fundamental del proyecto y su trabajo está enfocado en la rehabilitación y reinserción de fauna marina. A diferencia de los pingüinos que forman parte de la colonia reproductiva de VivaMar, los animales que llegan a la fundación son ejemplares rescatados que reciben atención veterinaria para posteriormente regresar a su ambiente natural.

“La diferencia es importante. No se trata de mezclar poblaciones ni de convertir a los animales rescatados en parte de la exhibición. Son instalaciones y objetivos diferentes. La fundación recibe ejemplares que han sufrido distintos tipos de accidentes o amenazas, desde redes de pesca y mordeduras de otros animales hasta lesiones provocadas por hélices”, cuenta Carolina Caro.

Cuando una persona encuentra un animal marino herido o varado en la playa, tampoco debe intervenir por cuenta propia. El procedimiento contempla dar aviso a las autoridades correspondientes para que se active el protocolo de rescate y derivación.

“En la fundación, los animales son examinados y sus antecedentes también pueden aportar información científica sobre el estado de las poblaciones silvestres: se realizan análisis, muestreos y estudios que permiten conocer mejor a estas especies y su entorno”, agrega.

Para VivaMar, la relación entre ambas áreas es esencial. Una parte de los recursos generados por el acuario permite apoyar el trabajo de Fundación MundoMar y, al mismo tiempo, el proyecto se vincula con investigadores que realizan monitoreos en las islas de la Región de Valparaíso.

UN LUGAR PARA APRENDER

Quizás uno de los mayores logros de VivaMar ha sido demostrar que un acuario puede ser mucho más que un paseo de una sola vez. El tiempo promedio de permanencia bordea las dos horas y media, aunque algunos visitantes se quedan más tiempo disfrutando de las distintas experiencias.

Hay cafeterías con distintas vistas, áreas de descanso y actividades, como los cuentacuentos y charlas marinas, pensadas para que la visita pueda realizarse con calma. “También hemos desarrollado experiencias para adultos mayores y beneficios para personas con discapacidad que cuentan con credencial de SENADIS. La intención es que el acuario pueda ser disfrutado por distintas generaciones y que la experiencia se adapte a los ritmos y necesidades de cada visitante”, cuenta Angelo Castillo, gerente comercial de VivaMar.

Pero donde VivaMar coloca especial énfasis es en los colegios. Durante el segundo semestre de 2025 recibió alrededor de 8.500 alumnos y, para 2026, proyecta llegar a cerca de 10.500 estudiantes. Las visitas pedagógicas son guiadas por profesionales, muchos de ellos biólogos marinos, y los contenidos se adaptan desde kínder hasta cuarto medio.

“Tenemos distintos programas pedagógicos, adaptados a las diferentes edades y vinculados al Currículum Nacional de Ciencias y de Educación Parvularia. Con los más pequeños trabajamos desde el asombro, la exploración y las preguntas, mientras que con los niños más grandes abordamos contenidos como las características, alimentación y formas de vida de las especies marinas. La idea es que puedan aprender, descubrir y relacionarse con la naturaleza de una manera entretenida y significativa”, cuenta María Ignacia Ortiz, jefa del Departamento de Educación.

Por eso los llamados a los colegios de la zona y a las familias de la Región de Valparaíso son parte importante de esta nueva etapa. VivaMar quiere que los habitantes de la región descubran un espacio que está cerca, que puedan incorporarlo a sus panoramas y que, especialmente los niños, tengan la oportunidad de aprender sobre especies que muchas veces desconocen que habitan en nuestras propias costas.

“La misión que atraviesa todo el proyecto es formar ‘guardianes del mar’. Que un niño salga del acuario no solamente maravillado después de ver un pingüino o un pez tropical, sino también entendiendo que sus acciones tienen consecuencias sobre el océano. Queremos que los chicos crezcan teniendo conciencia sobre el cuidado de cada especie, la importancia de la limpieza de playas y el mar”, cuenta Angelo.

“Este es un lugar donde el mar se puede mirar de cerca incluso en los días nublados o de lluvia, donde una familia puede pasar varias horas, donde un colegio puede convertir una salida pedagógica en una experiencia. Porque en este rincón de Ritoque, el océano no solo se contempla. También se aprende, se comprende y, sobre todo, se comienza a valorar, Hay que conocer para conservar”, concluye Isabel.

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Ruta F-30-E km 3, Playa Punta Piedra, Quintero (a 3km de la Rotonda de Concón)