En Viña del Mar, quince jóvenes y adultos autistas fabrican y venden tazones y bolsas estampadas en un programa que nació con un foco definido: el tránsito hacia la adultez, la autonomía laboral y el trabajo como fuente de identidad. En nuestro país, el sistema acompaña durante la infancia con terapias, rutinas y apoyo, pero que sigue enfrentando barreras para acceder al empleo y la participación social. Al alero de la Fundación Apoyo Autismo Chile, el programa sociolaboral CEAsolidario está marcando la diferencia.
Se habla de diagnóstico temprano, de terapias, de inclusión escolar. Pero hay un momento, después de todo eso, en que el sistema simplemente se detiene. El colegio termina, las terapias se espacian, y muchas familias descubren que no hay un siguiente paso escrito para sus hijos.
Fue justamente ahí, en ese vacío, donde un grupo de padres decidió no esperar a que alguien más lo resolviera.
En 2023, un grupo de familias de la Fundación Apoyo Autismo Chile se toparon de frente con la realidad: sus hijos, ya egresados del sistema educativo, pasaban la mayor parte del día en casa. Sin oficio, sin rutina, sin comunidad. Las horas que antes ocupaba el colegio, la escuela, se habían convertido en tiempo vacío.
De esa constatación nació el Programa Sociolaboral CEAsolidario, que hoy reúne a quince jóvenes y adultos autistas —cada uno con intereses, fortalezas y necesidades de apoyo distintas— en un espacio donde el trabajo se volvió, literalmente, un lugar de pertenencia.
MÁS QUE UNA OCUPACIÓN, UN OFICIO
Más que mantener a sus participantes entretenidos, el programa propone que aprendan un oficio real, con clientes reales y resultados reales.
Los participantes fabrican productos personalizados mediante técnicas de sublimación y estampado —tazones, bolsas de algodón, bolsas de TNT— y lo hacen de principio a fin: diseñan, producen, estampan y venden. No son espectadores de su propio trabajo, son sus autores.
«El programa ha sido una experiencia maravillosa para mi hijo, ha aprendido a compartir, a respetar turnos, a ser generoso y paciente, ha aprendido un oficio y además de eso lo que significa organizar, programar, clasificar, vender.», comenta una de las mamás.
Esa frase condensa lo que distingue a CEAsolidario de una simple actividad ocupacional: la rigurosidad. Como explican desde la fundación, el proceso está guiado por terapeutas que combinan cariño y respeto con la exigencia de cualquier trabajo real. Acá no hay una simulación de empleo, sino un empleo real.
Cada tazón vendido representa mucho más que una transacción. Detrás de la producción hay autonomía ganada paso a paso, relaciones interpersonales que se tejen entre compañeros de trabajo, y una autodeterminación que muchas familias no habían visto florecer antes.
«El programa sociolaboral ha significado para Felipe Manuel, autista nivel 3 de apoyo mínimamente verbal, una oportunidad valiosa de demostrar de manera práctica sus capacidades aprendidas en sus años de sesiones terapéuticas y, sobre todo, entablar relaciones —a su modo— con sus compañeros de trabajo, quienes han aprendido a conocerlo y estimarlo”, asegura otra mamá.
Ese «a su modo» es, quizás, la frase más importante del programa. CEAsolidario no les pide a sus participantes que se adapten a un molde de sociabilidad ajeno. Les da un espacio donde su propio modo de vincularse tiene cabida, y donde el resto del equipo aprende a leerlo.
Otras familias describen cambios igual de concretos: el desarrollo de la motricidad fina a través del trabajo artístico, la salida del encierro doméstico hacia lugares emblemáticos de Viña del Mar y Valparaíso, la irrupción de una rutina donde antes solo había tiempo detenido.
«En el caso de Ignacio ha sido de mucho valor ya que él necesitaba tener una actividad para salir de su rutina y este programa ha cumplido esas expectativas de muy buena forma», resume otro de los testimonios de familia. Palabras que, para cualquier padre que haya visto a un hijo estancarse en el sillón de la casa, significan un mundo.
OPORTUNIDADES SOCIOLABORALES
CEAsolidario no se piensa a sí mismo como un programa cerrado. La fundación busca ahora fortalecer alianzas con organizaciones públicas y privadas que permitan ampliar las oportunidades sociolaborales, visibilizar el aporte real de las personas autistas al mundo del trabajo, y abrir nuevos espacios de aprendizaje e inclusión.
Los productos que hoy elaboran los participantes —tazones, bolsas de algodón, bolsas de TNT— ya se venden en la tienda online de la Fundación Apoyo Autismo Chile y también de manera presencial, en 10 y Medio Norte N° 846, Viña del Mar. Cada compra, más que un gesto solidario, es una forma de decirles a estos jóvenes y adultos que su trabajo tiene valor de mercado, no solo simbólico.
Porque de eso se trata, en el fondo, este programa: de construir el siguiente paso que el sistema nunca terminó de escribir.
Quienes deseen conocer o adquirir los productos del Programa Sociolaboral CEAsolidario pueden hacerlo a través de la tienda online de la Fundación Apoyo Autismo Chile o escribiendo a tiendita@apoyoautismochileepaa.cl.





















