Tu propósito no es una profesión 

Por Sharoni Rosenberg

Deja de buscar tu propósito en una profesión o en un cargo. Eso es demasiado pequeño. Hace poco hablé con una mujer que en seis meses acumuló 100.000 seguidores en Instagram contando historias reales en un mundo donde todo es falso. Le pregunté: ¿cuál es tu propósito? 

No me dijo “ser influencer” ni “ser escritora”.

Me dijo: aliviar a las personas, hacerles sentir que no tienen que vivir una vida perfecta, sino una auténtica.

Su propósito es aliviar. Y puede lograrlo sin importar su profesión o su cargo.

Después estuve con un gerente de Recursos Humanos. Ama todo de su trabajo, gestión de talento, sindicatos, negociaciones, cosas que a la mayoría le parecen un martirio.

Lo suyo no es ser gerente porque sí. Lo que lo mueve es acompañar a las personas en el desarrollo de su potencial.

Después estuve con un gerente comercial que lleva 20 años en la misma empresa de seguros. Todos le dicen que su industria es la más aburrida del mundo. Él no entiende por qué.

Revisamos la lista de verbos y me dijo: “al fin todo tiene sentido”. De repente resonó con la palabra proteger. Se emocionó y hasta se le cayó una lágrima. Me dijo: “Ahora entiendo todo. A mí me mueve proteger a las personas en los momentos más complicados de sus vidas”.

Su propósito no es la ingeniería comercial ni llegar a un alto cargo en una empresa de seguros. Es proteger.

Y ahí está todo.

A esto lo llamo el verbo motor: la joya de tu propósito.

No es una profesión. No es un cargo. A menos que seas una persona de vocación (que sabe lo que quiere hacer para toda la vida, esas que representan solo el 15 % de la población), tu propósito es algo mucho más amplio: algo que puedes practicar en cualquier parte del mundo, y tan singular y propiamente tuyo que, cuando lo encuentras, todo cobra sentido.

Ese es tu verbo motor.

Te invito a revisar los verbos que más resuenas y ver si al ponerlo en acción algo se enciende en ti.