Con una propuesta centrada en la calidad de vida, el arquitecto José Pedro Vicente llevó a Chile al escenario internacional tras ganar el GPDP Award 2026 en París por Casa Ryckeboer, una vivienda que transforma la vida cotidiana en experiencia espacial.
Por María Inés Manzo C. / Fotografía Javiera Díaz de Valdés y gentileza entrevistado (Nacho Severín).
En tiempos donde muchas viviendas parecen responder únicamente a la estética o a la eficiencia funcional, el arquitecto chileno José Pedro Vicente insiste en una idea distinta: la arquitectura debe mejorar la vida de las personas. Esa mirada fue precisamente la que llevó a su obra Casa Ryckeboer, ubicada en Las Brisas de Chicureo, a obtener, este 2026, el Grand Prix du Design Paris (GPDP Award), uno de los premios internacionales más relevantes del mundo del diseño y la arquitectura.
El reconocimiento, entregado en París por la Red Internacional de Diseño de Interiores de China junto a la Sociedad Francesa de Diseño, destacó el proyecto en la categoría “Premio Innovación en Proyectos de Vivienda”, valorando su capacidad de integrar estética, emoción, habitabilidad y confort en una propuesta contemporánea profundamente humana.
El jurado destacó cómo una geometría aparentemente simple logra transformarse en una experiencia espacial rica y habitable. “La vivienda fue concebida a partir de dos grandes volúmenes que dialogan entre sí, generando recorridos, aperturas visuales y distintas atmósferas interiores que cambian según la luz y el uso cotidiano”, explica el arquitecto José Pedro Vicente.
CALIDAD DE VIDA
“Esta casa representa muy bien el foco que tenemos como oficina al momento de proyectar. Nuestro desafío es diseñar experiencias de vida”, nos comenta Vicente, quien deja claro que su manera de entender la arquitectura va mucho más allá de levantar estructuras atractivas. Para él, el verdadero desafío está en cómo una casa puede influir en la manera en que una familia vive, se encuentra y se relaciona.
Casa Ryckeboer nació en 2021, en plena pandemia, en un terreno de 2.492 m² dentro del condominio Las Brisas de Chicureo. La vivienda —de 476 m² construidos— fue desarrollada en hormigón armado visto, acero corten, perfiles metálicos y revestimientos en mármol travertino, logrando una propuesta sobria, cálida y conectada con el entorno.
Pero para el arquitecto, los materiales son apenas una parte de la ecuación. “No diseñamos formas interesantes solamente. Diseñamos calidad de vida. La forma resultante nace de la experiencia que queremos entregar al usuario”, afirma.
Esa visión fue precisamente la que conquistó al jurado del GPDP Award, certamen que reunió más de mil postulaciones provenientes de más de veinte países, entre ellos Francia, Italia, Alemania, Estados Unidos, China y Chile.
“La arquitectura tiene una doble misión. Una es diseñar bien. La otra es lograr que el mundo conozca tu propuesta. Si no figuras, no existes”, comenta sobre la decisión de postular la obra al certamen internacional.
UN TRAJE A LA MEDIDA
Uno de los conceptos más repetidos por Vicente durante la conversación es el de “diseñar un traje a la medida”. Para él, no existen dos familias que habiten igual un espacio, aunque las necesidades básicas parezcan similares.
“Puedes tener cien familias viviendo en departamentos idénticos, pero las cien viven distinto. Nuestro trabajo es entender cómo quiere vivir cada cliente y traducir eso en arquitectura. Ese proceso implica escuchar, interpretar y, muchas veces, incluso descubrir necesidades que los propios clientes aún no logran verbalizar. Uno termina siendo arquitecto y un poco psicólogo también. Hay que entender lo que la persona realmente está tratando de decirte”.
En Casa Ryckeboer, esa lectura se tradujo en una vivienda donde los espacios sociales se transforman en el corazón de la vida familiar. La cocina integrada, los recorridos fluidos, las conexiones visuales y la relación constante con la luz natural fueron concebidos para fomentar el encuentro cotidiano.
“Las casas tienen la misión de congregar a la familia. Hoy es muy fácil que todos se separen, que cada uno se encierre en su pieza. La arquitectura puede ayudar a que el encuentro suceda”.
LUZ PROTAGONISTA
Recorrer Casa Ryckeboer es entender que cada decisión tiene una intención. Desde el hall de acceso hasta la terraza, todo parece pensado para generar distintas sensaciones a lo largo del día. El acceso principal sorprende con un hall en forma de “L” que divide el área privada de los espacios públicos. “No queríamos el típico hall rectangular. Aquí el recorrido genera una transición distinta entre lo íntimo y lo social”, explica el arquitecto.
La presencia del paisaje aparece desde el primer momento. El verde entra a la casa a través de patios interiores, grandes ventanales y transparencias cuidadosamente estudiadas. “Tratamos de fusionar paisajismo y arquitectura. La naturaleza no queda afuera; se incorpora al habitar”.
La materialidad también juega un rol protagónico. El hormigón visto dialoga constantemente con tonos cálidos en madera y revestimientos color chocolate. “Lo frío con lo cálido genera un equilibrio muy interesante”, comenta, mientras muestra muebles fabricados con antiguos durmientes de tren reutilizados.
La luz natural, sin embargo, termina siendo uno de los grandes protagonistas del proyecto. “Mucha luz significa calidad de vida”, afirma. “La casa va mutando durante el día. La luz del desayuno no es la misma del atardecer y eso transforma completamente los espacios”.
Una de las soluciones más llamativas es una lucarna tipo “periscopio” orientada hacia el poniente. “Captura esa luz amarilla del atardecer y baña todo el muro. Son esas pequeñas decisiones las que cambian la experiencia de habitar”.
CENTRO DE LA VIDA FAMILIAR
Si existe un espacio que resume la filosofía de la casa, es la cocina. Amplia, abierta y completamente integrada al comedor diario, al quincho y a la terraza, fue diseñada entendiendo que hoy la cocina dejó de ser un recinto secundario. “Hoy la cocina es el corazón de la casa. Aquí se trabaja, se estudia, se conversa, se comparte”
El propietario —amante de la cocina— necesitaba precisamente eso: no quedar aislado mientras cocinaba. “En muchas casas antiguas, el que cocinaba quedaba desconectado de todos. Aquí la cocina se transforma en actividad familiar”.
La relación con el exterior también fue pensada cuidadosamente. El comedor diario recibe la luz de la mañana, pero filtrada mediante celosías exteriores que regulan el ingreso solar. “Sientes el calor y la luz, pero en la medida justa”.
La misma lógica se traslada al quincho exterior, donde el parrillero deja de ser quien cocina apartado del resto. “Muchas veces el parrillero queda castigado contra un muro. Acá es protagonista. Cocina mientras conversa con todos”.
ARQUITECTURA PARA VIVIR MEJOR
Más allá de la espectacularidad visual, Casa Ryckeboer fue concebida para responder a nuevas maneras de habitar, muchas de ellas aceleradas tras la pandemia. Vicente explica que, antes de 2020, muy pocas viviendas incluían oficinas. Hoy ocurre exactamente lo contrario. “La casa cambió. La oficina pasó a ser parte obligatoria del programa y la cocina adquirió un protagonismo enorme”.
La pandemia también impactó directamente la construcción de la obra, retrasando materiales y obligando, incluso, a desmontar estructuras dañadas por la exposición prolongada. “Fue un desafío enorme. Hubo materiales que debimos reemplazar completamente por el tiempo que la obra estuvo detenida.”
Pese a las dificultades, terminó convirtiéndose en una obra premiada internacionalmente y en un símbolo silencioso para sus propietarios. “Para ellos también fue importante. De alguna manera valida que escogieron bien la oficina de arquitectura”.
Hoy, Casa Ryckeboer permanece resguardada en la privacidad de Chicureo, lejos del turismo arquitectónico masivo, pero convertida ya en una referencia de cómo la arquitectura chilena puede dialogar, de igual a igual, con el diseño internacional.
“Lo importante no es mostrar por mostrar”, concluye José Pedro Vicente. “Lo importante es que detrás de cada proyecto exista una propuesta real sobre cómo vivir mejor”.
www.instagram.com/vicentearquitectos
FICHA TÉCNICA
Casa Ryckeboer
Año de proyecto: 2021
Ubicación: Condominio Las Brisas de Chicureo
Superficie del terreno: 2492m2
Superficie proyecto: 476m2
Materiales:
Hormigón armado, terminación vista
Planchas de acero corten
Perfiles metálicos, tratamiento corten para celosías
Revestimientos de muro y pisos: mármol travertino





















