Tras la arquitectura de hoteles como Desértica en San Pedro de Atacama, Río Serrano en Torres del Paine y Bidasoa en Vitacura, Santiago, el arquitecto Javier Vergara vuelve a sorprender con Casa WS, un proyecto familiar emplazado en la Región de Los Lagos donde diseño, sustentabilidad y respeto por el entorno se unen para crear un refugio pensado para permanecer.
Por María Inés Manzo C. / fotografía gentileza entrevistado, Ignacio Infante
Arquitecto de proyectos hoteleros que han redefinido la relación entre paisaje, experiencia y arquitectura, Javier Vergara Delorenzo ha construido una trayectoria marcada por la capacidad de interpretar territorios extremos y transformarlos en espacios con identidad. Hoy, con otro tipo de desafío, presenta Casa WS, una vivienda familiar ubicada en la Región de Los Lagos, a solo veinte minutos de Puerto Montt.
Emplazada en un terreno donde el agua es protagonista —un humedal cubre cerca del 80% del predio y convive con un bosque nativo—, la casa fue un desafío arquitectónico desde su origen. La humedad, las intensas lluvias y las condiciones del suelo obligaron a repensar la manera tradicional de construir, dando paso a una propuesta elevada, eficiente y profundamente conectada con el paisaje.
El resultado es una vivienda de aproximadamente 600 metros cuadrados que, lejos de buscar la ostentación, propone una nueva idea de lujo. Una arquitectura consciente, cálida y atemporal, pensada como un refugio familiar que acompañe distintas etapas de la vida.
El proyecto fue concebido para una pareja con hijos grandes, pero con una mirada que trascendiera el presente. Más que una segunda vivienda, la intención era crear un hogar definitivo. Un espacio donde reunirse, recibir a la familia y construir recuerdos. “Casa WS funciona como un refugio. Un lugar donde la arquitectura desaparece para dar protagonismo al paisaje, al silencio y a la vida cotidiana. Es una casa que, si bien es lujosa, es un nuevo lujo. No tiene dorado, no tiene brillo. Conceptualmente es una casa consciente”, explica Javier Vergara.
CONTEMPORÁNEA Y SUSTENTABLE
Uno de los grandes desafíos del proyecto fue reinterpretar la arquitectura tradicional del sur sin caer en una réplica nostálgica. “Si íbamos a proyectar una casa en el sur, había que incorporar sus techos característicos, no techos planos que corresponden a la vida en ciudad”.
El resultado es una vivienda que recoge elementos propios del territorio —las pendientes de los techos, los grandes aleros, la protección frente a la lluvia— pero desde una mirada actual. “Resultó una casa que tiene un lenguaje súper contemporáneo, pero que atiende formalmente este partido general de casa sureña de dos aguas. La arquitectura debe responder al lugar donde se emplaza”.
Por otro lado, el humedal también fue una condición determinante. La casa no podía tocar directamente el terreno, por lo que la primera decisión fue elevarla. “Como había tanta agua, no podíamos hacer un subterráneo como quería el dueño, era imposible”, explica. “Nos asesoramos con un consultor de eficiencia energética y lo primero que nos dijo fue: tienes que levantar la casa del suelo”.
La vivienda se proyectó sobre una estructura que permite ventilación inferior y protege la construcción de la humedad permanente del lugar. La orientación también fue clave. El desafío era capturar las vistas hacia el paisaje sin perder luminosidad.
“Las casas en la playa tienen la vista al mar, que es el poniente, pero en términos de sol no es lo mejor. Entonces, ¿cómo logramos hacer una casa orientada hacia las vistas lindas, pero que no fuera oscura? La respuesta fue construir grandes lucarnas, tragaluces y espacios centrales transparentes que permiten que la luz atraviese la vivienda”.
Casa WS fue concebida desde una mirada integral. La sustentabilidad no aparece como un elemento agregado, sino como parte del diseño desde el inicio. El proyecto incorporó asesoría especializada en eficiencia energética, aislación térmica, paneles fotovoltaicos, manejo responsable del agua y sistemas de tratamiento.
La energía de la vivienda se complementa con paneles solares y un sistema de climatización eficiente mediante bomba de aire. Además, el agua del terreno se gestiona mediante sistemas propios de captación y tratamiento. “Todo el uso de los recursos energéticos, los paneles fotovoltaicos, el agua… hay un uso del agua que es absolutamente renovable”.
OFICIO LOCAL
La materialidad fue otro eje fundamental. Piedra, madera y hormigón conforman una arquitectura que busca envejecer bien y dialogar con el entorno. La casa está revestida interiormente en lenga, una madera que el arquitecto ya había utilizado en proyectos anteriores por su nobleza y belleza.
“Es una madera muy linda. La piedra utilizada corresponde a una piedra laja característica de la zona, trabajada artesanalmente por maestros locales. La construcción sigue siendo una artesanía. Por más que sistematices los procesos, aquí hay trabajo artesanal con martillo y cincel”, afirma Vergara.
Además, Casa WS fue desarrollada junto a destacados profesionales en distintas áreas: interiorismo, iluminación, cálculo estructural, paisajismo y eficiencia energética.
Las interioristas Katherine Rahal y Sara Molfino participaron desde las primeras etapas del proyecto, algo que Vergara considera fundamental. “Fue muy bonito porque enfrentamos el proyecto desde el inicio con las interioristas y estuvimos todos en sintonía. Como equipo nos entendimos muy bien”, explica.
En estructura trabajaron junto a Más Estudio de Ingeniería, mientras que el paisajismo estuvo a cargo de Macarena Calvo y Cristóbal Elgueta, con una mirada ecosistémica. “Ellos no solamente hacen un jardín bello, sino un paisajismo de tal manera que se genere un ecosistema, que funcione, que sea sano y que no necesite pesticidas”.
VIVIR DENTRO DEL PAISAJE
Uno de los elementos más especiales del proyecto es cómo la casa se extiende hacia el entorno. Senderos atraviesan el bosque, aparecen miradores y espacios de contemplación que invitan a observar la naturaleza.
“Hicimos senderitos desde la casa, entre medio del bosque, que llegan al humedal. Aparecen unos muelles de madera para asomarse y unos miradores para mirar el bosque desde la altura de la copa. Incluso la piscina fue pensada desde una lógica natural con un sistema ecosistémico sin químicos, integrado al paisaje. Este sistema permite que lleguen los pájaros, los insectos. Más que una piscina es tener tu propia laguna”.
Para Javier Vergara, una vivienda nunca termina completamente cuando se entrega. Especialmente cuando se trata de un hogar pensado para toda una vida. “Casa WS fue diseñada para recibir a hijos, futuros nietos, amigos y nuevas historias. Es un lugar de encuentro y que seguirá creciendo con el tiempo. Ya hay un proyecto de una huerta y vivero, todo bajo el concepto de paisaje vivo y autosuficiente”.
Más que una obra arquitectónica, Casa WS representa una forma distinta de habitar, con respeto por el territorio, con conciencia sobre los recursos y con la certeza de que el verdadero lujo está en construir espacios donde la vida pueda suceder. “Esta casa demuestra que el lujo no está en la ostentación, sino en la dedicación, en los detalles y en hacer las cosas bien hechas. Para mí, ese es el verdadero lujo de la arquitectura”.
www.vergararq.cl
www.instagram.com/javier_vergara_arquitectos
FICHA TÉCNICA
Arquitecto: Javier Vergara Delorenzo
Interiorismo: Katherine Rahal y Sara Molfino
Iluminación: Rafael Rivera
Calculo estructural: Más Estudio de Ingeniería
Paisajismo: Macarena Calvo y Cristóbal Elgueta
Eficiencia energética: OS Green Lab
Ubicación: Canal de Ancud, Región de Los Lagos
Casa principal: 630 m2
Quincho: 120 m2
Casa cuidador: 140 m2
Materiales: Hormigón armado, acero y madera laminada (estructura). Lenga y piedra laja local (terminaciones).





















