CARÍSIMA. NETFLIX
Caro Pardiaco tiene 337 mil seguidores en Instagram y apenas sigue veinticuatro cuentas de vuelta. De padre millonario, ganó notoriedad en la noche bonaerense como empresaria mediante diversos bares, cuyos nombres suelen terminar en hache —Dramah, por ejemplo—, con coctelería basada en el vodka y su paladar. Cree en el ayuno intermitente, y que un posteo en las redes sociales puede cambiar al mundo “sin saberlo”. A punto de cumplir treinta, atraviesa una crisis existencial cuya salida radica en una gran fiesta de cumpleaños. En medio de los preparativos conoce a Leo, un chico guapo de mirada ensoñadora que se cuida tanto o más que ella. El flechazo fue instantáneo. Pero tras la facha y la personalidad de un completo pelmazo, Leo tiene otras intenciones.
La llegada a Netflix de Caro Pardiaco ocurre a más de una década de la irrupción del personaje creado por el actor argentino Julián Kartún, que dio vida a la influencer ficticia tras observar a las amigas de su hermana menor, jóvenes que usaban muchas palabras para finalmente no decir nada. Caro es como la versión argentina de Paris Hilton, que suelta muchas boludeces con un candor que encanta. Resulta imposible enojarse con ella a pesar de la superficialidad rampante. Tan estúpida como adorable.
Con episodios de apenas diez minutos —empaque perfecto para maratonear—, Carísima combina humor absurdo y estética kitsch. Una de las gracias de la hilarante creación de Kartún es que no se toma la molestia de una caracterización afinada, sino que el trazo grueso —la peluca rubia superpuesta, la barba de tres días— es parte importante del chiste.
Los argentinos cuentan con una generosa galería de personajes que encapsulan magistralmente rasgos idiotas y risibles de figuras públicas y populares. Coty Nosiglia, la animadora de Boluda Total en Todo x 2 $ (1999) —un clásico de culto—, satirizaba ferozmente los programas del cable para el público femenino. Pomelo, el rockero pelotudo que combina varios ídolos como Andrés Calamaro, Fito Páez, Charly García y Juanse, está entre lo mejor que ha hecho el comediante Diego Capusotto. Caro Pardiaco calza perfectamente en esa tradición. Es divertida y representa con agudeza la cultura influencer, en toda su ínfima profundidad.





















