La abogada de familia, Laura Pérez, ha hecho de su oficio un puente entre lo que dicta la ley y lo que ocurre en la vida real. Desde su cuenta @soymamaconderecho y la Fundación Familias con Derecho, acompaña a mujeres en uno de los momentos más frágiles y vulnerables de la vida. Su trabajo no consiste solo en traducir el lenguaje jurídico durante una separación, sino en volverlo comprensible y humano. Porque cuando la ley se entiende, el miedo disminuye. Y cuando el miedo baja, las personas pueden tomar decisiones con mayor claridad, autonomía y dignidad.
Por Macarena Ríos R./ Fotografía Javiera Díaz de Valdés
Cuando Laura tenía dieciséis años, decidió buscar al hombre que la había concebido. Consiguió la dirección, tocó el timbre y cuando abrió la puerta, dijo lo que llevaba días ensayando:
—Hola, soy su hija. Quiero que sepa que voy a estudiar Derecho para demandarlo.
Era un discurso afilado, casi una coraza. Lo que no tenía preparado era lo que vino después. Porque nunca imaginó que cruzaría esa puerta, que ese hombre empezaría a ocupar un lugar distinto y que, años más tarde, terminaría llevándola al altar.
Laura lo recuerda como si fuera ayer. “Fui tan sincera con él que al final terminamos siendo amigos”. Ese primer encuentro —marcado por la distancia y la tensión— abrió un vínculo que hasta entonces no existía.
ACOMPAÑANDO HISTORIAS
Hay un momento en que una mujer entiende que está sola. No completamente sola, pero sí lo suficiente como para no saber a quién preguntar, qué hacer, cómo defenderse. En ese borde difuso entre lo íntimo y lo legal, aparece Laura Pérez.
Y lo hace con claridad, con palabras que ordenan el caos de ese momento. Porque si algo ha aprendido en su camino como abogada de familia y creadora de @soymamaconderecho es que el desconocimiento también es una forma de vulnerabilidad.
Pero antes de ser esa voz que hoy acompaña a cientos de mujeres, Laura fue —como tantas— alguien intentando entender.
¿Recuerdas el momento exacto en que entendiste que tu trabajo no iba a ser solo ejercer el derecho, sino acompañar historias?
Sí. Cuando entendí que detrás de cada causa había una historia que no estaba siendo vista. Mujeres con miedo, con culpa, con incertidumbre, con hijos, tomando decisiones difíciles. Ahí sentí que no bastaba con lo jurídico. Había que acompañar de verdad.
¿Qué parte de tu historia personal dialoga hoy con las causas que defiendes?
Soy hija de padres separados. Crecí viendo lo complejo que puede ser ese proceso cuando no hay orientación ni contención. Muchas de las mujeres que llegan, enfrentando separaciones solas, desinformadas, con miedo, me recuerdan la historia de mi mamá. Y eso hace que todo tenga un sentido más profundo.
Antes de convertirse en “mamá con derecho”, Laura ejercía desde lo técnico. Procedimientos, causas, resultados, “aunque mi propósito siempre fue ayudar a otras mujeres”.
Con el tiempo, la maternidad, la muerte de su mamá, su propia experiencia, la llevaron a un cambio profundo. “Entendí que el derecho no podía estar desconectado del lado humano, que detrás de cada causa hay historias, emociones y decisiones que marcan vidas”.
Ahí es cuando su forma de ejercer se transforma. “Dejé de ver solo casos y comencé a acompañar procesos, a integrar lo legal con lo emocional, entendiendo que muchas veces las mujeres no solo necesitan una abogada, necesitan contención y alguien que las ayuden a tomar decisiones en momentos muy difíciles”.
¿Qué cambia en una abogada cuando atraviesa la maternidad?
Todo. Dejas de ver solo procesos legales. Empiezas a entender el impacto real de las decisiones en los niños y lo que está en juego. Ya no se trata de ganar o perder. Se trata de proteger. Proteger a los hijos, sus vínculos y la forma en que van a crecer entendiendo el amor, el respeto y los límites.
“El nacimiento de mi hija, luego de dos niños, fue el impulso para poder proteger y cuidar a todas las mujeres de futuras generaciones. Todo esto no sería posible sin el apoyo incondicional de Andrés, mi marido. Ha sido mi sostén y me ha ayudado mucho a cumplir mi sueño. Tengo una familia pequeña, sin ellos nada de esto sería posible. Son mi motor y mi pilar fundamental”.
De risa fácil y ojos profundos, de esos que no se pierden nada, Laura dice que @soymamaconderecho nace desde una necesidad muy real: acercar el derecho a mujeres que muchas veces no entienden lo que está pasando ni cuáles son sus derechos.
“Mi mamá falleció el 2022. Me ha hecho tanta falta. Era mi amiga. Extraño su sonrisa, su alegría, su energía. Le gustaba mucho ayudar, sobre todo a los adultos mayores. El último día dormí a su lado, en un sillón cama. Le puse la música que le gustaba. Mamita, ándate. Y la solté. Me quedé dormida cerca de las cuatro de la mañana y cuando desperté, dos horas después, ella ya se había ido”.
¿Qué diría tu mamá si te viera hoy?, pregunto.
La voz de Laura se quiebra, como si todos los recuerdos llegaran de golpe. Como si todos los años vividos anidaran en su garganta. “Todo es gracias a ella, porque después de su muerte y tras el nacimiento de mi hija, @soymamaconderecho vio la luz. Yo la vi sufrir, vi su enfermedad y no quiero que otras mujeres atraviesen historias tristes a raíz de su separación, sin contención legal ni ayuda sicológica frente a la pena. Sé que con acompañamiento sí se puede salir adelante, porque lo he visto”, dice.
¿Qué historias de tu comunidad te han marcado profundamente?
Las historias de mujeres que han vivido violencia intrafamiliar y que, aun con miedo, logran dar pasos muy importantes para cambiar su vida. He visto mujeres que llegan quebradas, con temor a tomar decisiones pero que, poco a poco, empiezan a reconocerse, a informarse y a entender que merecen algo distinto, no solo para ellas, sino también para sus hijos. Ese proceso es transformador, porque no se trata solo de salir de una relación difícil, sino de atreverse a construir un nuevo camino, muchas veces desde cero.
FAMILIAS CON DERECHO
“La Fundación Familias con Derecho nace desde una realidad que vi repetirse una y otra vez en mi trabajo como abogada: mujeres enfrentando procesos complejos con mucha desinformación, miedo y, sobre todo, soledad”, explica.
En ese camino, Laura también encontró una red de apoyo clave para impulsar su proyecto. Forma parte de la Academia Abogada Digital, liderada por Mona Morales, quien la acompañó en el proceso de levantar y dar forma a la fundación. A ello se suma la mentoría de Ximena Trincado en la Corporación RedV, una guía fundamental en el desarrollo y consolidación de esta iniciativa.
Dentro de las profesionales que conforman la Fundación Familias con Derecho hay psicólogas, abogadas y psicopedagogas que, de manera desinteresada, donan horas de su tiempo y conocimiento para acompañar y apoyar a mujeres y sus familias que están atravesando procesos de separación o conflictos familiares. Un trabajo colaborativo que ya suma treinta y tres mujeres que busca contener, orientar y entregar herramientas concretas.
¿Qué transformación te gustaría ver en el sistema en los próximos años?
Me gustaría ver un sistema que no solo resuelva conflictos, sino que también promueva la prevención, el acompañamiento y el bienestar de los niños. Creo que es fundamental avanzar hacia una forma más consciente de enfrentar estos procesos, donde las personas cuenten con información clara, apoyo oportuno y espacios que favorezcan acuerdos más sanos y responsables.
¿Lo más desafiante?
Lo que más me ha costado es convencer a las mamás que, además de la sesión legal, es muy importante tener una sesión sicológica, que la salud mental sí importa. Que ambas deben ir de la mano.
¿Qué pasa cuando una mujer entiende, por primera vez, que tiene derechos?
Cambia todo. Pasa de la incertidumbre a la claridad. De actuar desde el miedo a decidir con seguridad y con mayor capacidad para poner límites y proyectarse. Entender sus derechos les devuelve poder sobre sus propias decisiones.
¿Quién eres cuando no estás defendiendo a nadie?
Soy mamá, soy mujer, y también alguien que necesita espacios de calma y tranquilidad para volver a conectar conmigo misma. Disfruto mucho estar en familia, compartir con mis hijos y mi marido. Esos momentos son los que me recargan. También valoro mucho mi tiempo con otras mujeres, poder salir, conversar y disfrutar desde un lugar más distendido. Creo que esos espacios son fundamentales para sostener todo lo demás.




















