Pame Carrasco: Anudar la propia historia

creadora de Hecha Nudo

Transformó el macramé en un proyecto de vida y en una comunidad que impulsa a mujeres a emprender con sentido. Hoy, desde Malloa al resto de Chile, esta creativa tejedora e influencer convirtió su talento en negocio y en una red de apoyo femenina.

Por María Inés Manzo C. / Fotografía Javiera Díaz de Valdés y gentileza entrevistada.

Desde Malloa, en plena vida de campo, Pame Carrasco lidera su marca Hecha Nudo con la misma convicción con la que anuda cada cuerda: paciencia, constancia y propósito. Lo que comenzó como una búsqueda personal tras la maternidad, hoy se ha transformado en una comunidad activa que conecta a mujeres de todo Chile a través de talleres presenciales en Santiago y Malloa, clases online, e-books y un podcast que aborda sin filtros el emprendimiento femenino.

Aunque actualmente no realiza clases en Viña del Mar, la ciudad sigue siendo parte esencial de su historia, pues allí vivió gran parte de su adolescencia y etapa universitaria, forjando un vínculo que aún permanece. Tejedora, creadora de contenido e influencer de su propio proyecto, Pame no solo vive de lo que ama, también inspira y enseña a otras a atreverse a hacerlo.

Estudiaste Agronomía y hoy eres referente en macramé, ¿Cómo se produjo ese giro?
Fue un proceso muy interno. Yo era la primera de mi generación en ir a la universidad, entonces había una presión fuerte por ejercer. Pero cuando me convertí en mamá y me vine a vivir al campo, entendí que quería otra cosa. No quería pasar temporadas enteras fuera de mi casa, como suele ocurrir en la agronomía. Mi prioridad era estar con mis hijos.

En ese tiempo empecé a descubrir mis habilidades manuales. Mi suegra me enseñó a tejer y a bordar, y me di cuenta de que aprendía muy rápido. Era algo que nunca había explorado. Venía de una familia donde el esfuerzo era lo central y lo creativo no era prioridad. En Malloa, con una guagua chica y terminando mi tesis, encontré ese espacio para crear. Y ya no lo solté.

¿Por qué el macramé y no otra técnica?
Probé varias cosas, pero el macramé me dio una sensación de libertad total. Es infinito. Puedes hacer decoración, vestuario, accesorios, piezas utilitarias o artísticas. Sentí que nunca me iba a aburrir. Además, estéticamente conectaba mucho conmigo, por los tonos neutros, lo bohemio, lo natural.

PUNTO DE INFLEXIÓN

“Abrí mi Instagram en 2018 (hoy cuenta con más de 152 mil seguidores). No existían los reels. Subía fotos todos los días porque entendía que la constancia era clave. Y así, de a poco, empezaron a llegar los primeros talleres”.

La pandemia fue un antes y un después para muchos emprendimientos, ¿qué significó para ti?
Fue miedo al principio. Se cancelaron todos mis talleres presenciales y no sabía cómo iba a sostener el negocio. Pero a las dos semanas dije: “¡tengo que hacer algo!”. Creé kits de macramé con tutoriales grabados. La gente compraba la caja con los materiales y accedía al video.

Fue impresionante. Vendía todos los días. Después hice once kits distintos. Ahí entendí que diversificar ingresos es clave. No puedes depender de una sola fuente. Más adelante, cuando se flexibilizaron las restricciones, lancé talleres intensivos en Malloa, jornadas completas al aire libre. Llegaron mujeres desde Viña del Mar, Quilpué, Santiago, incluso Concepción. Necesitaban salir, tocar pasto, respirar. El macramé se convirtió en una experiencia de reconexión”.

Tu discurso hoy va más allá del macramé. Hablas mucho de mentalidad y de cómo obtener ingresos de lo que te apasiona…
Sí y porque lo viví en carne propia. Durante mucho tiempo trabajé muchísimo y aun así sentía que algo no estaba funcionando. Me cuestioné mis creencias sobre el merecimiento, sobre la plata, sobre lo que una mujer “debería” desear. Nos enseñaron que querer ganar dinero está mal visto. Que es superficial. Pero la plata da tranquilidad, te permite elegir, proyectarte, viajar con tus hijos. No es lo más importante, pero sí es una herramienta. Cuando entendí que estaba viviendo realmente de esto, recién me sentí con autoridad para hablar de emprendimiento femenino. “No quería vender humo”.

¿De ahí nace tu podcast?
Sí, junto a mi amiga Renata Fraile creamos El Club del Apañe. Ahí conversamos sobre negocios, maternidad, frustraciones reales. Aprendí muchísimo escuchando otras historias. Entendí que muchas mujeres emprenden para aportar en la casa, casi en silencio, sin verse a sí mismas como empresarias. Y eso hay que cambiarlo.

¿Te reconoces como influencer?
Me considero influencer de mi propio proyecto. No trabajo masivamente con marcas; prefiero potenciar lo mío. Enseñar, mostrar procesos, humanizar lo que hago. Hoy las redes ya no buscan perfección, buscan autenticidad. Cuando muestras el detrás de cámara, las horas de trabajo, el proceso creativo, la gente entiende el valor.

Además de talleres presenciales en Santiago y Malloa, hago clases online para todo Chile, tengo contenido exclusivo por suscripción, vendo insumos y e-books, como Del macramé al negocio, donde explico cómo calcular precios, detectar cliente ideal y diversificar ingresos.

CONEXIÓN FEMENINA

Pame Carrasco no solo anuda cuerdas. Anuda historias, procesos y convicciones. Desde el campo de Malloa, demuestra que atreverse —aunque incomode— puede ser el inicio de una vida coherente. Y que cuando una mujer aprende a valorar su trabajo, no solo cambia su negocio, también cambia su narrativa.

“El macramé es una meditación activa. Cuando estás anudando, tu mente se aquieta. Muchas de mis alumnas buscan eso: desconectarse del ruido, de la sobre exigencia. Otras quieren emprender. Otras están jubiladas y buscan una actividad con sentido. Cada una llega con una historia distinta.

Yo trato de acompañarlas a todas. Contesto mensajes, comparto información, recomiendo oportunidades laborales en mi canal de difusión. Cuando partí sentí que el mundo del macramé era muy cerrado; decidí hacer lo contrario. La generosidad me ha hecho crecer”.

¿Cuáles son tus proyectos para este año?
Quiero lanzar mentorías más profundas, en grupos pequeños, donde podamos trabajar estrategia de negocio y también desarrollo personal. Me asocié con una psicóloga porque estoy convencida de que no puedes escalar un emprendimiento si no trabajas tus creencias limitantes. También me encantaría dictar talleres fuera de Chile. Vivir esa experiencia internacional. Pero, más allá de eso, mi foco es claro: ayudar a que más mujeres vivan de su talento creativo.

www.instagram.com/hechanudo
www.hechanudo.cl