Desde Puchuncaví, Reserva Los Maquis impulsa un aceite de oliva extra virgen premium elaborado artesanalmente, con extracción en frío, enfoque sustentable y mirada gourmet. Una apuesta que busca posicionar a la Región de Valparaíso en el mapa internacional del aceite de oliva de alta calidad.
Por María Inés Manzo C. / fotografía Javiera Díaz de Valdés.
A pocos minutos de Maitencillo y de la costa de Puchuncaví, escondido entre cerros, antiguos caminos rurales y terrenos que por décadas estuvieron ligados al cultivo del tabaco, se encuentra Reserva Los Maquis, un proyecto que hoy busca darle una nueva identidad productiva al sector. Allí, rodeados de olivos de más de veinte años, el chileno Daniel Acuna y su socio suizo Adrian Süess —con quien comparte amistad desde hace casi dos décadas— desarrollan un aceite de oliva extra virgen premium que mezcla tradición, sustentabilidad y una fuerte conexión con el territorio.
El campo, emplazado en el sector de Los Maquis, combina variedades como arbequina, picual y barnea, esta última poco habitual en Chile y responsable del carácter más intenso del aceite. Con una producción artesanal, manejo orgánico y cosecha temprana, la marca apuesta por la calidad antes que por el volumen, buscando posicionarse tanto en el mercado gourmet chileno como en destinos internacionales donde el consumo de aceite premium forma parte de la cultura gastronómica.
“Más que producir aceite de oliva, Reserva Los Maquis quiere rescatar una zona, generar empleo local y construir una experiencia en torno al campo y al origen del producto. Una historia donde el paisaje, la tierra y las personas son tan importantes como lo que finalmente llega a la botella”, cuentan los socios.
IDENTIDAD PROPIA
“La verdad es que sentimos que este proyecto nos encontró a nosotros más que nosotros a él. Cuando llegamos al campo, hace dos años, descubrimos un terreno con muchísimo potencial, olivos ya desarrollados y una historia agrícola muy potente detrás. Empezamos a investigar, a entender el mundo del aceite de oliva y nos fuimos enamorando del proceso. También nos motivó mucho la idea de rescatar este sector y darle una nueva vida productiva. Antes acá había mucho tabaco y hoy queremos que la gente asocie Los Maquis con un producto de calidad y con identidad local”.
¿Qué hace especial al aceite que producen en comparación con otros del mercado?
Privilegiamos la calidad por sobre el volumen. Hacemos una cosecha temprana porque buscamos una fruta fresca, sana y con mayor concentración de polifenoles. Además, el proceso es muy rápido: desde que cosechamos hasta la extracción pasan menos de doce horas. Eso permite mantener un nivel de acidez extremadamente bajo y conservar todas las propiedades del aceite. También influye mucho la mezcla de variedades que usamos. La barnea, por ejemplo, le entrega el picor y el amargor característico que buscamos.
¿Cómo describirían el sabor de Reserva Los Maquis?
Tiene notas muy frescas, herbáceas, con aromas a hoja verde, pasto y almendra. Lo importante es que no sea invasivo. Un buen aceite extra virgen no debería saber a aceituna madura ni tener notas rancias. Tiene que sentirse fresco, equilibrado y dejar ese picor característico en la garganta. Cuando logramos eso, sabemos que estamos frente a un aceite de gran calidad.
Actualmente Reserva Los Maquis cuenta con formatos de 500 y 1.000 ml, orientados tanto al consumo diario como al canal gastronómico. Próximamente la marca incorporará una botella de 250 ml, pensada para tiendas gourmet, regalos y consumidores que quieran descubrir por primera vez este aceite de oliva.
TRADICIÓN CAMPESINA
“Todo el manejo del campo es orgánico, no usamos pesticidas ni fertilizantes químicos. Incluso las ramas de poda se trituran y vuelven al suelo para mantener la humedad y generar materia orgánica. Además, implementamos paneles solares para abastecer parte importante de la operación y trabajamos con riego por goteo para optimizar el uso del agua. Creemos que hoy producir alimentos de calidad también implica hacerse cargo del impacto ambiental”.
¿Qué rol juega la comunidad local dentro del proyecto?
Es muy importante. Nosotros trabajamos exclusivamente con gente del sector. Son personas que conocen la tierra, el clima y el comportamiento del campo desde hace años. Queremos que este proyecto también genere oportunidades y orgullo local. Hay familias completas vinculadas a este trabajo y eso le da una identidad muy especial. La idea es que Reserva Los Maquis no sea solamente una marca, sino también un motor para la comunidad.
¿Cómo fue ver por primera vez el aceite ya embotellado?
Fue emocionante. Teníamos muchas dudas porque era nuestra primera cosecha y no sabíamos realmente qué resultado íbamos a obtener. Cuando probamos el primer blend quedamos impactados. Ahí entendimos todo el potencial que tenía el proyecto. Nos enamoramos completamente del aceite y desde entonces prácticamente no consumimos otro.
Hoy existe más información sobre el aceite de oliva, pero también mucha confusión en el mercado, ¿Cómo ven esa realidad?
Hay bastante desinformación. Mucha gente compra solamente por precio y no necesariamente sabe distinguir un verdadero extra virgen. Incluso hay productos mezclados con otros aceites vegetales que generan confusión. Por eso creemos que parte importante de nuestro trabajo es educar. Un buen aceite debe tener baja acidez, ser fresco, tener aromas verdes y cierta intensidad en boca. También es importante fijarse en la cosecha y en la procedencia.
REFERENTE MUNDIAL
“Chile produce aceites de muy buena calidad y además tiene la ventaja de la contraestación respecto a Europa. Eso es muy valorado en mercados internacionales. Nosotros miramos mucho lo que ocurre en Japón, Suiza o Alemania, donde el consumidor entiende y aprecia la calidad. Creemos que Chile puede seguir el camino del vino y transformarse en un referente mundial”.
Adrian aporta además una mirada internacional al proyecto, ¿Cómo ha sido esa sociedad?
(Daniel) Con Adrian somos amigos hace casi veinte años. Él vino de intercambio a Chile y desde entonces mantuvimos la amistad. Lo bueno es que nuestras conversaciones son mucho más de amigos que de socios. Él aporta una visión muy profesional y experiencia vinculada al consumo masivo y los mercados internacionales. Además, entiende muy bien la cultura chilena. Creo que nos complementamos súper bien.
¿Ya están pensando en exportar?
Sí, estamos viendo posibilidades en México y también en Europa. Adrian tiene contactos importantes y eso abre muchas puertas. Hoy ya trabajamos con restaurantes y hoteles, pero queremos seguir creciendo en el segmento gourmet y especializado. La idea no es transformarnos en una marca masiva, sino mantener el estándar premium del producto.
¿Qué viene ahora para Reserva Los Maquis?
Tenemos muchos proyectos. Queremos desarrollar nuevas líneas de aceite con otras variedades del campo y avanzar en la certificación orgánica. También nos interesa mucho potenciar el turismo. Este lugar tiene algo muy especial por la cercanía entre el campo y la costa. Nos gustaría que las personas puedan venir, recorrer el olivar, aprender sobre el proceso y vivir una experiencia ligada al territorio.
Además, vamos a realizar un diplomado internacional sobre aceite de oliva en la Universidad de Chile. Creemos que detrás de un buen producto tiene que existir conocimiento técnico, estudio y comprensión del proceso completo, desde el manejo del campo hasta la cata y la calidad final del aceite.
¿Sienten que encontraron un propósito en este proyecto?
Sí, absolutamente. Más allá del negocio, sentimos que estamos construyendo algo con sentido. Hay mucho trabajo detrás de cada botella y mucho cariño también. Queremos demostrar que desde esta zona de Valparaíso se pueden hacer productos de nivel internacional, pero sin perder la conexión con el origen ni con las personas que forman parte de esta historia.
www.instagram.com/reserva_losmaquis



















