Decidida

Jacqueline Sepúlveda, excandidata a rectora UDEC

La primera mujer que ocupó el puesto de vicerrectora y también la primera en ser candidata a rectora en la historia de la UDEC, acaba de salir elegida, por segundo año consecutivo, entre las 100 Mujeres Líderes de El Mercurio. Esa es Jacqueline Sepúlveda, quien brilla por sus ideas, acciones y valentía al enfrentar los desafíos de cada día.

Por Soledad Posada M. / Fotografías Sonja San Martín D.

Inquieta, estudiosa y proponedora, Jacqueline Sepúlveda, profesora titular de Farmacología en la UDEC, y directora de la Academia de Innovación de esa casa de estudios, expresa convicción y fuerza en cada una de sus palabras, al hablar de investigaciones, mujer, cambio y propuestas. Desde su oficina, en el segundo piso del Arco de Medicina, ha planeado y organizado todos sus proyectos e ideas, que se han convertido en su granito de arena para hacer de este un mundo mejor.

Como investigadora, ha sido galardonada con el Premio Patentes del Sur del Mundo, por el número de patentes obtenidas, gracias a productos como el desarrollo de un fármaco para que los alcohólicos logren concretar sus tratamientos; también, remedios con stevia, para que pudieran ser consumidos por niños diabéticos; y una aplicación de celulares especiales para adultos mayores hipertensos, que les recuerda la hora de la medicina y, a la vez, los alfabetiza digitalmente.

Sus investigaciones las realiza junto a un equipo multidisciplinario, en el laboratorio de Psicofarmacología y Neuroquímica del Departamento de Farmacología de la Facultad de Ciencias Biológicas de la UDEC, que logró implementar, con fondos públicos y privados, a su regreso de trabajar en la industria farmacéutica SANDOZ, en Basilea, Suiza. “Ahí conocí los modelos de I+D de la industria farmacéutica y la rigurosidad y excelencia científicas de ese bello país”. Antes estudió su doctorado en la Universidad Karl-Franzens, con una beca del gobierno de Austria, donde llegó a ser profesor ayudante. “Viajé a estudiar sin saber decir ni los buenos días en alemán. Doy las gracias a la sólida formación que tuve de mis profesores durante mis estudios de Química y Farmacia en la Universidad de Concepción”.

EQUIDAD DE GÉNERO

 Hoy está feliz de haber vuelto a su país a hacer ciencia, investigar y trabajar como docente, a la vez que ha contribuido a que el futuro de las niñas chilenas se vislumbre con menos barreras de género en cada generación, y ser un referente de que pueden ser y hacer todo lo que se propongan. Por eso, también pertenece a las fundaciones Hay Mujer y Mujeres Investigadoras. Está consciente de la importancia de la equidad de género y de visibilizar a las mujeres. Y ella misma se convirtió en un referente femenino de que se puede, al decidir postularse a la rectoría de la UDEC en 2017.

Jacqueline es una mujer empoderada, que quiere empoderar a otras mujeres. Cuando se transformó en la única mujer vicerrectora de la UDEC, en 2014, se dio cuenta de lo que era manejar una universidad y de la necesidad de los cambios, postulando la Universidad Extendida, como modelo universitario del siglo XXI. Entre sus premios destaca Mujer Académica Destacada 2015, por parte del Gobierno Regional; Mujer Relevante 2016, del Sindicato de trabajadores de la UDEC; y Mujer Líder 2017 y 2018, por El Mercurio y Mujeres Empresarias.

¿Qué significó para ti ganar por segunda vez el premio 100 Mujeres Líderes de El Mercurio?
Mucha alegría, porque se ha reconocido mi trayectoria académica, el impacto social de mi quehacer académico, mi visión de modelo de universidad del siglo XXI, mis propuestas de una universidad de excelencia y, además, mi coraje por emprender una candidatura a la rectoría de la Universidad de Concepción. Recibir este reconocimiento por segunda vez fue motivo de una profunda reflexión, porque significa también mayor responsabilidad y una inyección de energía para seguir contribuyendo con propuestas y acciones que disminuyan las inequidades en nuestro país.

¿Cuál es tu modelo de universidad?
Yo propongo un nuevo modelo, la Universidad Extendida, que se debe a la comunidad, que actúa como un ecosistema dinamizador del desarrollo regional, abierta e interdisciplinaria. Propongo volver a ser una universidad novedosa, desafiante, que valide su rol público. Yo me declaro pro universidad. Se necesita urgente modernizar los estatutos y gestión universitaria, que garantice la renovación de los cuadros directivos, incorporando limitaciones a la reelección de autoridades; que exista oposición de funciones y que se dé una efectiva y real desconcentración del poder. La sociedad demanda a las universidades, instituciones públicas y privadas, mayor compromiso y dedicación a los problemas reales, y las familias, educación gratuita y de calidad, incorporando el concepto de sustentabilidad a la gestión universitaria.

ADMIRACIÓN

¿Cómo fue tu infancia?
Tuve una infancia muy feliz, rodeada de mucho cariño. Recuerdo en forma muy especial mis botas de agua, pasar por cuanta poza existiera y ensartar hojas con los paraguas. También, las vacaciones, el caluroso verano en Talca, las imperdibles idas a la piscina con mis amigas y compañeras de colegio, tocar guitarra con mi padre y jugar con mis vecinos hasta cuando “bajara” el calor.

¿Se nace o se hace una mujer empoderada?
El empoderamiento es un proceso gradual y continuo y depende de múltiples factores, que permiten finalmente que la mujer desarrolle la confianza en sus propias capacidades, tome el control de su vida, pierda el miedo a experimentar nuevas experiencias, aprenda de los fracasos y adquiera la actitud para liderar y tomar decisiones en situaciones de poder.

¿Quiénes son tus referentes femeninos más importantes?
En primer lugar, mi madre, a quien admiro profundamente, por ser una mujer luchadora, emprendedora innata y consecuente con los valores que predica: el amor por la familia, la lealtad y honestidad. En el ámbito profesional, admiro a Rita Levi-Montalcini, neurocientífica italiana que venció las dificultades, familiares y políticas de la época, para convertirse en una destacada científica, galardonada con el Premio Nobel de Medicina. No tan solo su historia de vida es fascinante, sino también sus logros científicos, considerados nuevas estrategias para abordar el tratamiento de enfermedades neurodegenerativas.

¿Cuál es tu principal motivación para desarrollar proyectos de investigación con fines sociales?
Como investigadora me parece fundamental lograr un equilibrio entre la investigación por curiosidad o también denominada investigación básica y la investigación orientada a resolver problemas, que impacta en el desarrollo del país, también denominada investigación aplicada. Es decir, generar nuevo conocimiento, que es la base científica de desarrollos futuros y también encontrar soluciones con base científica a problemas con impacto social. Somos nosotros, los chilenos, quienes nos debemos preocupar de encontrar las soluciones a los problemas que tenemos, en todas las áreas del conocimiento, avanzando en la búsqueda del bien común, involucrando el sector privado y público, con propuestas sustentables y participación ciudadana.

“El empoderamiento es un proceso gradual y continuo y depende de múltiples factores, que permiten finalmente que la mujer desarrolle la confianza en sus propias capacidades”.

“Somos nosotros, los chilenos, quienes nos debemos preocupar de encontrar las soluciones a los problemas que tenemos, en todas las áreas del conocimiento, involucrando el sector privado y público, con propuestas sustentables y participación ciudadana”.