Bajo el lente del destacado fotógrafo y documentalista francés Timothy Dhalleine, la Patagonia adquiere otro color. Premiado en diversos festivales mundiales —acaba de recibir el primer lugar de los premios Patagonia Journal—, la sensibilidad que muestran sus fotografías no solo capturan un instante, sino que permiten que la emoción las habite. “Mi trabajo se enfoca en visibilizar la belleza frágil del sur del mundo, así como contar historias humanas en la naturaleza vinculadas a causas importantes”.
Texto y fotografías Timothy Dhalleine. Edición: Macarena Ríos R.
“La belleza en el planeta no tiene fronteras y Chile es quizá la mejor representación de lo bello y frágil que es la naturaleza. No solo sientes su grandeza sino lo infinitamente pequeños que somos nosotros, los seres humanos. Nuestra vida es apenas un instante en la vida de la tierra, por eso me vi en esta misión de conmover con la creación de contenido, de compartir fotografías que ojalá emocionen de la misma manera que a mí me conmovieron al ver y sentir un amanecer en la Patagonia, o cruzar una mirada con un animal salvaje, sin artificios.
Para mí, la fotografía es el arte de inmortalizar un presente. Permite revivir momentos y dejar un legado. En este contexto, fotografiar la naturaleza es potente porque muestra la vida tal como es, en un momento preciso e irrepetible, generando obras únicas.
Los viajes me hicieron tomar la fotografía en serio; en ellos, la cámara se convirtió en una compañera inseparable. Durante un viaje de varios meses a Australia, en 2010, descubrí algo que no había visto en la Europa donde yo nací: lo salvaje. Esa naturaleza tan inhóspita se transformó en una adición en mi vida.
Estudié Negocios Internacionales, pero mucho antes de esto, hacía cortometrajes con amigos de la escuela, con una cámara que me habían comprado mis padres. Aprendí como autodidacta el arte de componer y transmitir emociones a través de las imágenes. Durante mis estudios, gracias a viajes por distintos continentes, descubrí la fragilidad de la naturaleza, y que los recursos naturales eran limitados. Eso se convirtió en una causa en mi trabajo fotográfico: mostrar la importancia de proteger la vida por medio de la fotografía. Y cuando llegué a la Patagonia en 2014, se volvió mi trabajo.
NATURALEZA ASOMBROSA
Siempre escuchamos decir que Chile está en el fin del mundo, pero quizás sea solo el inicio. Chile tiene un tesoro natural y cultural que debemos proteger: glaciares, lagos, bosques nativos, pueblos originarios.
La naturaleza asombrosa de la Patagonia, sus amaneceres, los encuentros con la fauna silvestre, su gente humilde y sus historias de exploraciones, me conmueve a diario. Creo que estas son algunas de las razones que me hicieron quedarme aquí con mi familia.
Para un fotógrafo, es una real escuela al aire libre, uno de los lugares que menos rutina tiene en sus luces y colores. Un amanecer nunca será igual, tampoco los encuentros con aves, pumas, guanacos. Hay magia y sorpresa en cada rincón, paisajes abrumadores, cordilleras australes pintadas de blanco, fiordos ventosos. Aunque haya visto Torres del Paine mil veces, siempre me emociona.
Me gusta decir que mi objetivo es conmover para proteger, que las personas puedan sentir la misma emoción que yo al mirar un animal salvaje, un amanecer en Torres del Paine o una belleza salir del agua. Busco transmitir vida.
En la fotografía, como en muchos ámbitos, creo que “menos es más”. Pienso que mi sello es mostrar en tomas sencillas que la naturaleza es inmensa y que dependemos de ella para vivir. Me gusta mostrar las escalas y la belleza de la simetría en paisajes salvajes, con colores de la naturaleza que me parecen poesía. Ese aspecto de “conmoción” se ha vuelto un sello en mis fotos.
Nunca se había compartido tanto contenido en la historia de la humanidad. Hablamos de millones de fotos y videos cada día. Y nunca se habían compartido tantas fotos generadas por IA. Por lo mismo, creo que la simplicidad y autenticidad de mi contenido de naturaleza, ha logrado destacar en un mundo donde lo artificial está dominando cada vez más. Me gusta pensar que en un mundo ajetreado donde todo va cada vez más rápido, muchas personas se detienen para observar imágenes mías, y eso es muy gratificante.
Creo que los premios y reconocimientos son un combustible para seguir creando. Lo tomo con mucha humildad, porque entiendo que en cada reconocimiento hay subjetividad, pero a la vez, permite llegar a nuevas audiencias, y estoy orgulloso de poder expandir de esta forma el mensaje de conservación que busco a través de mis fotos.
CAPTURAR EMOCIONES
El lema de WILDNESS, la productora que fundé junto a mi esposa, es “capturar emociones en la naturaleza”. Pienso que tener un enfoque cinematográfico en el contenido –enfocándose en contar historias que emocionan– permite lograr un mensaje muy humano, y es, precisamente, lo que buscamos al crear WILDNESS en 2023.
La fotografía y el trabajo documental son tesoros para la humanidad, porque logran plasmar en imágenes no solo recuerdos, sino también emociones que, de otra manera, habrían desaparecido. Por eso, algunas de las fotografías que más marcaron el siglo XX fueron tomadas durante momentos especialmente desafiantes, como las guerras mundiales.
Sin embargo, documentar la naturaleza también nos permite reflexionar sobre nuestro impacto en la Tierra, sobre todo cuando observamos el retroceso de los glaciares en la Patagonia o registramos comportamientos únicos de la fauna. Contar con ese registro y esa memoria nos permite comprender los cambios y tomar acciones para proteger aquello que aún conservamos.
Lo desafiante de la fotografía en la Patagonia tiene que ver con el viento. He sacado fotos de estrellas y amaneceres con rachas sobre 100 km/h, lo que transforma simples momentos en odiseas. Y uno ahí, en medio del caos, siente la vida misma.
Aventura significa conexión y yo aquí lo vivo cada día, nadando, navegando, cabalgando, caminando y, obviamente, fotografiando.
Me gusta decir que la belleza de la naturaleza no tiene fronteras, y la Patagonia es quizás el mejor ejemplo de ello. La frontera entre Chile y Argentina se vuelve casi imperceptible frente a paisajes y ecosistemas extraordinarios que compartimos y que tenemos la responsabilidad de proteger. Esa cercanía también se refleja en la cultura: las comunidades patagónicas de ambos países comparten una identidad profundamente ligada a este territorio, algo que encuentro especialmente valioso.
Espero que esta exposición no solo muestre la belleza de la Patagonia, sino su fragilidad. Busco asombrar, evidenciando la importancia de conservar la naturaleza intacta: sus cielos libres de contaminación, sus ríos puros y sus paisajes aún salvajes. Creo que, de alguna forma, estos son temas que han cobrado cada vez más importancia en los últimos años”.




















