Nos rodea el enemigo

Por Marcelo Contreras

STRANGER THINGS. NETFLIX. 

La exitosa serie de terror para toda la familia avanza como un vórtice de los ochenta, década símbolo de la retromanía, esa nostalgia permanente de la cultura pop por su pasado. Esta cuarta temporada, dividida en dos partes, fue anunciada como la penúltima, y es un alivio que el final esté a la vista. Stranger Things sigue siendo adictiva, entretenida y dinámica —en resumen, no defrauda—; pero a la vez, ha cruzado un umbral sin retorno que suele afectar a títulos que marcan épocas, nivelando hacia abajo en busca de mayor teleaudiencia, con los personajes perdiendo los últimos rastros de humanidad, convertidos en caricaturas supuestamente más digeribles. Pasó con Friends y The Big Bang Theory, y acá es un fantasma rondando a varios roles.

En ese sentido, los elementos de comedia introducidos en este ciclo solo entorpecen la trama. Joyce Byers (Winona Ryder) involucionó como convincente heroína dramática, mientras Jonathan (Charlie Heaton) mutó en cliché del marihuanero, desaliñado e incongruente. Funcionan como citas, el deporte favorito de la serie. Ryder actúa similar a la madre despistada de Generación perdida (1987), mientras el rol de Jonathan homenajea fallidamente a Cheech & Chong, pareja protagonista de una seguidilla de películas de culto en los ochenta.

Stranger Things no afloja en tributar y perpetuar los valores de las cintas más representativas de aquellos años como Cuenta conmigo (1986), basada en un cuento del maestro del terror Stephen King (un mega referente de la serie), que gira en torno a las amistades de la infancia y adolescencia, antes del cinismo inherente a la adultez. El miedo y la incertidumbre se enfrentan mejor en compañía de los más cercanos, que tratando de salvar en modo solitario.

Los guiños a la imagen de la Unión Soviética modelada por Estados Unidos en los ochenta son absolutamente fieles. Los militares tras la cortina de hierro encarnan el mal y el sadismo, no muy distintos de la representación que Hollywood hizo de los nazis por décadas. Ya sean demonios en dimensiones paralelas interconectadas con el mundo real o el comunismo soviético, en Stranger Things los enemigos están por todas partes.