Noak: el joven artista chileno que conquista el arte pop internacional

Como exponente autodidacta del arte pop, la versatilidad de Noa Kemp Jacob lo ha llevado a explorar no solo en la pintura, sino también en la música y la escritura. Lleva siete años pintando, aunque dice que ha dibujado toda su vida. Luego de su primera exposición individual, donde mostró al mundo la fuerza de KHOA, su propio universo, el artista de veinticuatro años abre sus alas y prepara su aterrizaje en Australia a fin de año para explorar nuevas posibilidades artísticas y territorios.

 Por Macarena Ríos R./ Fotografías Javiera Díaz de Valdés y gentileza artista.

“Noak nace el 2019. Ahí partí dibujando con el estilo que tengo hasta hoy. Pero he dibujado toda mi vida, en las orillas de los cuadernos del colegio. Una vez quise hacer un dibujo de olas y para rellenar todos los espacios posibles incorporé pequeños elementos como caras, manos, ojos. Ese fue mi primer dibujo que, de hecho, aún lo tengo guardado”.

¿Quién fue tu mentor?
Totoy Zamudio me mostró que era posible vivir del arte y vivir bien. Siempre me daba consejos. Una frase que recuerdo y que se me quedó grabada fue: “Noa, ¡tienes que tocar las puertas tú! Nadie te va a ir a buscar, tienes que mostrarle al mundo que eres bueno”. Todo esto me lo dijo de manera muy eufórica pintando en su casa. Así es Totoy, gritón, alegre y muy emotivo cuando dice sus cosas.

¿Cómo es tu proceso creativo?
Muy ilógico, no es algo lineal. Tengo muchos patrones que utilizo para rellenar esos espacios en blanco que a veces faltan. Me conozco muy bien artísticamente. A veces me da por pintar demasiado y a veces poco.

¿Qué es para ti ser artista?
Soy un traductor del universo. Interpreto ideas que veo y que siento constantemente. Soy un creador de belleza, de estética. Tengo una antena para percibir cosas que siento que no toda la gente percibe de la misma manera, muy ligado a la sensibilidad, porque me considero muy sensible. El trabajo del artista es ser uno mismo. El ser artista es una forma de ver el mundo, una forma de percibir con delicadeza los detalles de la vida.

Si bien su arte tuvo reminiscencias de Basquiat y Haring en un comienzo, hoy Noah se desmarca absolutamente de ellos. “Aunque me ayudaron mucho a crear mi propio universo, hoy no entran en mi top 10 de los artistas que me inspiran como Piet Parra, Cristina Banban, George Condo, George Rouy y Takashi Murakami. Mi sello aborda el arte pop. Mi arte ahora es más complejo y limpio. No hago arte pensando en la gente, lo hago porque necesito expresarme constantemente”.

Ese universo del que habla Noah está habitado por símbolos, personajes, metáforas y narrativas propias en constante evolución en las que aborda temas como la muerte, la adulación y la identidad, “un mundo que utilizo como reflejo de mis propias experiencias e inquietudes con diferentes personajes que representan un concepto o una emoción”.

“Actualmente estoy trabajando en una nueva colección de dibujos que, por ahora, se llama SHITO. Es una serie de grabados donde estoy llevando mis dibujos a otro nivel de detalles y composición”.

¿La mejor hora para crear?
Tengo mi rutina, mis horarios de trabajo, pero me gusta mucho pintar de noche, no hay ruido, estoy tranquilo, no tengo presión.

¿Qué materiales usas?
De todo, acrílico, grafiti, pastel seco, brochas, tinta, pastel, esponjas, dripsticks, a veces incluso hago stencils. Un poco de todo, aun no toco el óleo, no me interesa por ahora,  pero puede que en un tiempo más parta con la acuarela.

Recientemente estuviste en la galería NAC Extensión presentando KHOA, ¿qué sientes cuando expones?
Era mi primera vez exponiendo solo. Estaba muy nervioso y tenía mucha incertidumbre. Fue un caos, pero un éxito. Cuando uno expone es como la fase final del proceso creativo, una experiencia completa que muestra la manera en que las obras dialogan entre sí. Mostrar tu arte es la última etapa de ese proceso porque también sirve de inspiración.

Has expuesto internacionalmente en Seúl, Bangkok, Beirut y Sídney, ¿a dónde te gustaría llevar tu arte?
Quiero llevar mi arte a China y a Japón, también me gustaría mucho exponer en Nueva York. No sé por qué, pero me da curiosidad exponer en Tokio, es una ciudad muy artística, con mucha onda y el hecho de estar allá te da cierto estatus en el mundo del arte.

¿Qué es el arte para ti?
Belleza. No entro mucho en la lógica de decir “todo es arte”, porque para mí no todo es arte. El arte es algo estético y bello. Si veo una lata de cerveza arriba de una silla que le falta una pata y un lápiz arriba de la cerveza, a no ser que los elementos estén posicionados de una manera cool, no le encuentro nada. El arte es subjetivo, esa es la base de la estética.

Y esa es también la premisa del libro que está escribiendo y que trata del proceso creativo y sus etapas. “Me interesa entender y preguntarme por qué algunas creaciones funcionan y otras no, porqué ciertas cosas nos parecen bonitas y otras no, qué elementos hacen que algo nos resulte estético y por qué algunas creaciones logran conectar con un público mucho más amplio que otras. Es algo que todavía estoy construyendo y que probablemente seguirá cambiando con el tiempo”.

¿Te consideras un referente?
Nunca lo había pensado. Pero diría que sí, en cierta forma. No muchas personas se lanzan a la piscina para dedicarse a la pintura tan joven y sin haber ido a la universidad. Así que a la gente que le gusta el arte y piensa en arriesgarse, invito a que lo hagan. Siempre te dirá cosas, pero sé fiel a ti mismo y a tu intuición. Quiero representar el “si yo puedo tú también”.

¿En qué estás ahora?
Expandiendo mi carrera afuera de Chile. Me iré a vivir a Australia en diciembre. En Asia y Australia la industria del arte es mucho mejor, se invierte más, la gente está más culturizada. Paralelamente estoy produciendo música y emocionado por eso. Yo partí mi carrera como artista en la música, pero la dejé a un lado para dedicarme al arte por completo.