Sara Herguedas: Volver a empezar

publicista y mentora de marca personal

La crisis española la trajo a Chile, trabajó en grandes agencias, sobrevivió a la pandemia y atravesó su propia crisis existencial antes de entender que la marca más difícil de construir era la propia. Hoy, desde Valparaíso, Sara transforma biografías en propósito y estrategia, convencida de que diferenciarse no es inventarse, sino atreverse a habitar quién se es.

Por Macarena Ríos R./ fotografías Javiera Díaz de Valdés

Cuando Sara se dio cuenta de que ganaba más trabajando de mesera en hoteles cinco estrellas los fines de semana que como publicista en una agencia, entendió que algo no encajaba y comprendió que debía migrar. No estaba en sus planes dejar España. O tal vez sí, si consideramos que un intercambio en Liverpool a los dieciséis le había abierto los ojos a un mundo inconmensurable y esa certeza —la de nutrirse viajando— se había anclado en su corazón durante el tiempo que vivió en Escocia.

Poco ayudaron los dos magísteres que adornaban su currículo ante la crisis española del 2014. El escenario era adverso y el futuro incierto. Así que hizo lo mejor que sabía hacer:  abrir las alas y probar suerte en otro continente.

Antes de irse, se tatuó una palabra en el antebrazo: juntas. La misma que lleva su madre y que es un recordatorio del vínculo que las mantiene unidas, no importa la distancia.

No es el único tatuaje que tiene. Su piel es un mapa de viaje: una fecha inca que marca el día en que alcanzó la cima de Machu Picchu; una tortuga trazada por un artista local de Rapa Nui para inmortalizar su primer buceo en la isla y una bandada de pájaros, inspirado en un cuadro de M.C. Escher, símbolo de lo que significa migrar, volar y descubrir nuevos mares.

Llegó a la capital chilena con una maleta cargada de sueños y expectativas sin conocer a nadie, pero con una resiliencia a prueba de balas y el ímpetu de la juventud. “Mi primer pensamiento fue Argentina, porque ahí están los mejores publicistas, pero con lo del corralito que había en aquella época, desistí y elegí a Chile, con su maravillosa geografía”.

Desde las terrazas del Radisson, años después, lo resume todo en una frase: “Siento que he vivido dos vidas”.

La de antes y la que empezó cuando se atrevió a cruzar el Atlántico.

SABER COMUNICAR

Después de cinco años trabajando en agencias —en áreas como marketing, publicidad y branding— y enfrentarse a cuentas exigentes y clientes desafiantes, la pandemia volvió a sacudirle el piso. Una vez más, la vida la empujaba fuera de su zona de confort y llegó a Valparaíso siguiendo su corazón.

Hoy es la fundadora de @studiohache.cl, una agencia creativa especializada en marca personal cuyo foco está puesto en ayudar a emprendedores y profesionales a diferenciarse desde su autenticidad.  Pero llegar a ese punto no fue gratis. El tránsito incluyó una crisis existencial y la inversión en una mentoría que la hizo detenerse, cuestionarlo todo y reenfocar su modelo de negocio.  Ese proceso —dice— fue decisivo: dejó de ser una agencia tradicional que trabajaba con marcas para convertirse en un espacio que acompaña a personas. Emprendedores que valoran no solo lo que hace, sino cómo y desde dónde lo hace.

“La importancia de la marca personal es fundamental, tanto para quienes trabajan de manera independiente como para quienes están en una empresa, algo así como un seguro de vida”, afirma. Y agrega: “Todo el mundo tiene algo que aportar a la sociedad. Cuando descubres ese valor y lo comunicas con claridad, se generan oportunidades. Es mucho más fácil conectar desde nuestra humanidad”.

Sara insiste en que las etiquetas no definen a nadie —y que tampoco deberían importar tanto—.

Su vida fuera del trabajo dialoga con esa identidad expansiva que parece marcar su vida: practica deporte, es animalista, vegetariana, buzo y baila flamenco. “Y además me encanta el diseño en todas sus facetas”, dice, como si esa frase fuera un hilo conductor que atraviesa tanto su trabajo como su manera de habitar el mundo.

En Studio Hache el proceso comienza con una escucha profunda. “Hacemos un brief personal y otro de negocio para construir los pilares comunicacionales que definen tu marca. No se trata solo de estrategia, sino de identidad, de atreverse a mostrarse”.

“Muchas de mis clientas tienen miedo al qué dirán. A las etiquetas. A exponerse”. Y ahí, en ese punto vulnerable, es donde comienza el verdadero trabajo de Studio Hache: ayudarles a entender que diferenciarse no es otra cosa que reconocerse.

¿Cuál es el error más común que comete la gente cuando cree que está construyendo su marca?
Empezar de afuera hacia adentro —responde sin dudar—. Quedarse solo en la fachada: en la página web, en el logo, en verse bonita, en tener buenas fotos. Pero no construyen las bases de su marca personal. No hay estrategia, no tienen claros sus pilares comunicacionales, ni su mensaje, ni su punto diferenciador.

Sara hace una pausa y recurre a una metáfora que repite a sus clientas: “Me gusta compararlo con la construcción de una casa. Lo que la gente ve es la fachada: los colores, las terminaciones, la decoración. Pero lo verdaderamente importante son los cimientos. Cuando defines en los planos los muros de carga, el tendido eléctrico, el alcantarillado. Todo eso que no se ve, pero que sostiene y le da consistencia”.

Su mirada es aguda. “Soy muy observadora”, dice. Y se nota. Observa cómo las personas se muestran, qué callan, dónde dudan. Detecta rápidamente cuándo una marca está construida para agradar y cuándo está construida desde la verdad.

¿Se puede tener marca personal sin exposición pública?
No hay dos historias de vida iguales, por lo tanto, una marca personal es única e irrepetible. Si no muestras al mundo lo que haces, si no tienes el por qué y el para qué de esa marca personal, ¿cuál es el objetivo?

¿Qué patrones se repiten en quienes buscan tu ayuda?
Mujeres que no tienen conocimiento de modelo de negocio, de estrategia de marca ni de diseño e identidad. La mayoría tienen miedo a la exposición, no saben cómo mostrarse, cómo comunicar su mensaje y tampoco tienen clara su propuesta de valor ni su público objetivo. Creen que hablando a todo el mundo van a captar su público objetivo y eso es falso; si tú le hablas a todo el mundo al final no le hablas a nadie.

¿Qué tendencia te parece más artificial o vacía?
Tengo sentimientos encontrados con la IA, aclaro que mi equipo y yo la usamos a diario para agilizar tiempos, pero lo que me molesta es cuando veo una foto, un reel, o un avatar y no sé si es verdadero o es falso. Estamos llegando a un punto en el que siento que la gente ya está cansada de eso. Crear un avatar puede ser interesante como experimento, pero me parece que es muy artificial y que al final estamos deshumanizando las. La tecnología puede ser una herramienta extraordinaria, pero no puede reemplazar la autenticidad.

¿Lo más desafiante de este camino?
Migrar y emprender. Empezar de cero completamente, sin familia, sin amigos, ha sido, por lejos, lo más desafiante y también lo más gratificante de mi vida.

En tu Instagram destacas que una marca personal no se inventa, sino que se construye desde quién eres realmente —tu historia, valores, experiencias y propósito— y no desde fórmulas vacías o tendencias pasajeras. ¿Cómo construiste tu propia marca?
La base de tu historia es la base de tu marca personal. Yo fui construyendo mi metodología en paralelo a mi propio proceso. Y fue duro. Mirar hacia adentro nunca es cómodo, pero es ahí por donde tienes que empezar.

“Hoy, mirando todo lo que hemos construido en Studio Hache, lo tengo claro: nuestro mayor logro no es un premio. Es que nos recomienden. Que vuelvan. Que nos escriban años después. Que digan: “trabajar con ustedes cambió mi camino”.

@studiohache.cl