Helados York: Joya porteña

Desde una pequeña fábrica de helados de barrio en Playa Ancha hasta convertirse en una marca reconocida a nivel nacional, Helados York ha construido, a lo largo de más de cincuenta años, un camino marcado por la constancia, el trabajo familiar y una visión empresarial que crece sin renunciar a sus raíces porteñas.

 Por María Inés Manzo C. / fotografía Javiera Díaz de Valdés y gentileza Helados York

 “Helados York nació hace cincuenta y dos años de la mano de un inmigrante estadounidense, Hugo Bensa Hardy, conocido como “el gringo”, quien trajo las primeras recetas y una forma muy artesanal de hacer helados, a base de leche, en el Cerro Playa Ancha. En sus inicios se llamó Helados Torino y partió como fue un negocio pequeño, muy de barrio, pero rápidamente se convirtió en parte de la vida cotidiana del puerto. York representa tradición, cercanía y memoria colectiva; es una marca que muchas personas asocian a su infancia, a la familia y a Valparaíso mismo”.

Con el paso de los años, York se transformó en un símbolo local y popular, gracias a sus sabrosos helados de paletas de leche y de agua —con venta principalmente en las calles, playas, micros, quioscos y colegios— y hoy enfrenta el desafío de proyectarse hacia nuevos mercados sin perder su carácter artesanal ni su arraigo territorial. Al frente de este proceso está Eduardo Sobarzo, gerente general y continuador de una historia familiar marcada por la perseverancia, la adaptación y una profunda conexión con el puerto.

¿Qué rol jugaron los primeros dueños y, posteriormente, tu tío en la consolidación de la empresa?
El fundador sentó las bases del producto y del espíritu de la marca. Tiempo después, mi tío Bernabé Galindo, tomó la posta en momentos complejos, manteniendo viva la empresa cuando no era fácil sostenerla. Él entendió que York no era solo un negocio, sino una responsabilidad con la ciudad y con las personas que confiaban en la marca. Gracias a esa constancia, York logró mantenerse activa durante décadas.

 ¿Cómo llegas a asumir la gerencia general y qué significó tomar ese liderazgo?
Mi vínculo con York es familiar y profundamente emocional, pero asumir la gerencia general significó dar un paso distinto, mucho más profesional y estratégico. Implicó ordenar procesos, analizar números, tomar decisiones complejas y pensar la empresa con una proyección de largo plazo. No se trata solo de administrar un negocio, sino de resguardar una historia.

Ese liderazgo exige equilibrar tradición y futuro, entendiendo que hay decisiones que no pueden medirse solo en términos financieros, porque están cargadas de identidad y afecto, sin perder de vista la sustentabilidad, el crecimiento y la adaptación permanente a los cambios del mercado.

¿Cómo trabajas con el equipo?
Desde la cercanía, pero también con mucha exigencia. Me importa el compromiso, el respeto por las personas y el sentido de equipo, porque York no sería lo que es sin quienes trabajan día a día en la empresa. En ese camino, el rol de mi familia también ha sido fundamental: mi esposa participa activamente en el área administrativa y de gestión, mientras que una de mis hijas se ha ido integrando principalmente en el ámbito comercial y de comunicaciones, aportando una mirada más actual.

DESDE VALPARAÍSO

 “Trabajar desde Valparaíso implica enfrentar mayores costos logísticos y un mercado más competitivo. Sin embargo, también nos entrega una identidad muy fuerte. Hoy estamos presentes en ciudades como Santiago, Viña del Mar, Rancagua, Talca y Concepción, y es muy significativo ver cómo los porteños nos reconocen cuando se encuentran con York fuera de Playa Ancha. Ese reconocimiento espontáneo habla de un vínculo emocional que se transforma en un valor competitivo y confirma que es posible crecer desde el puerto sin perder identidad”.

Helados York ha debido enfrentar distintas crisis a lo largo de su historia, desde contextos económicos complejos hasta la pandemia…
Sí, la pandemia fue un período lleno de incertidumbre. Tuvimos que reaccionar rápido, cuidar al equipo y buscar nuevas formas de llegar al cliente. Aun así, logramos mantener la operación y salir adelante con aprendizajes importantes. Lo positivo es que aceleró decisiones que quizás habríamos tomado más adelante, como fortalecer canales digitales, delivery y nuevas formas de distribución. Hoy contamos con una segunda fábrica, tenemos una estructura más flexible y una mirada más abierta al cambio.

La innovación en York no pasa por romper con lo que somos, sino por actualizarlo (hoy somos libres de sellos, por ejemplo). Seguimos fieles a nuestras recetas y sabores clásicos en paleta —como chocolate, vainilla, frutilla, manjar o lúcuma—, pero al mismo tiempo hemos explorado nuevos formatos, presentaciones y líneas que dialogan con los cambios en los hábitos de consumo. Aun así, nuestros helados artesanales siguen siendo el corazón de la marca, junto a clásicos como el ‘cachito’, ese sonido inconfundible que anuncia la llegada de York en las calles y cerros de la región y que hoy es parte de la memoria colectiva porteña.

¿Qué rol juegan hoy las redes sociales y el mundo digital?
Son claves para conectar con nuevas generaciones y para seguir contando nuestra historia. Nos permiten mostrar el proceso, el origen y el lado humano de la empresa, algo muy valorado hoy. En ese sentido, acciones como el corpóreo de la Tía York —que incluso participó en la carrera de corpóreos— nos han ayudado a vincularnos de manera lúdica y cercana con el público. A la gente le ha gustado mucho.

 ¿Cuáles son hoy los principales desafíos que enfrenta la industria de los helados?La industria es muy competitiva y cambiante. Hoy nos enfrentamos con grandes marcas, con altos presupuestos y fuerte presencia nacional, pero también con un consumidor mucho más informado y exigente, que busca calidad, experiencia y coherencia de marca. A eso se suman factores como la estacionalidad, el alza de costos y los efectos del cambio climático. Nuestra fortaleza está en la identidad, en el origen y en la cercanía con el cliente: York no es solo un producto, es una historia y una experiencia que muchas personas reconocen y valoran.

¿Qué proyectos vienen en el corto y mediano plazo?
Estamos trabajando en la modernización de procesos productivos con nuevas maquinarias, incorporando mejoras que nos permitan ser más eficientes, pero siempre cuidando la calidad del producto. También buscamos seguir diversificando formatos y canales de venta, entendiendo que el mercado y los hábitos de consumo están en permanente transformación.

 ¿Cómo imaginas el futuro de Helados York?
Imagino a York como una empresa sólida, ordenada y proyectada en el tiempo, que sigue siendo fiel a su origen porteño, pero con presencia en más ciudades del país. Queremos que la marca continúe siendo parte de la vida cotidiana de las personas, como lo ha sido por generaciones.

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