Durante siete años, los periodistas Daniel Avendaño y Mauricio Palma siguieron documentos, archivos y testimonios para reconstruir la colaboración secreta que Chile prestó al Reino Unido durante la Guerra de las Malvinas. Radares, vuelos de inteligencia, pistas de aterrizaje, operaciones encubiertas, archivos militares y acuerdos que permanecieron durante décadas bajo reserva forman parte de una exhaustiva investigación que obliga a mirar de otra manera la supuesta neutralidad chilena de 1982.
Por Macarena Ríos R./ Fotografías Javiera Díaz de Valdés
Daniel Avendaño y Mauricio Palma intuyeron que El pacto perfecto iba a causar revuelo. Lo que no estaba en sus libros fue la magnitud. El primer indicio fue en la semifinal entre Argentina e Inglaterra en julio de este año. “Cuando los jugadores trasandinos sacan el lienzo después del partido (con la consigna “las Malvinas son argentinas”) dijimos wow, esto va a volver a levantar polémica”.
Las posteriores declaraciones del brigadier general argentino Gustavo Valverde durante una entrevista, afirmando que “Magallanes, el sur, el Drake, todo eso es soberanía” —que devino en un reclamo diplomático formal por parte del gobierno chileno— y el discurso oficial del presidente Milei semanas después, afirmando que las islas son argentinas “por historia y por derecho”, no hicieron más que agregar leña al fuego. Un fuego que los periodistas aprovecharon para lanzar el libro, una rigurosa investigación periodística sobre la ayuda chilena al Reino Unido durante la guerra de las Malvinas.
Compañeros de carrera y grandes amigos, este no es el primer libro que escriben juntos. Le anteceden El rebelde de la burguesía —que escribieron siendo todavía estudiantes universitarios— y El secreto del submarino que ya va por la séptima edición.
¿Cuál es el propósito de sus libros?
Nosotros no escribimos para el mundo militar. Lo que queremos es que la gente común y corriente pueda entender, a través de nuestros libros, cómo funciona ese mundo. Que comprenda el contexto político y militar de una manera entretenida, lúdica y muy apegada a los hechos.
¿De dónde nace este gusto por la historia?
Cada uno ha cultivado un amor profundo por ella desde la adolescencia, y que vino a consolidarse cuando conocimos a Manuel «Chacha» Salazar, un destacado profesor de investigación en la PUCV. Con los años no solo se convirtió en nuestro mentor, sino además en un amigo. Quizás fue uno de los más grandes periodistas de investigación que ha tenido nuestro país.
Ahí, dicen, comenzó una obsesión que no ha parado con el tiempo.
“Siempre quisimos conocer esta historia, fue la guerra local de nuestra infancia, aunque la nuestra era una versión bien escolar sobre lo que realmente había pasado”, comenta Daniel.
Dicen que el punto de inflexión para desmitificar lo que realmente pasó en la guerra de las Malvinas, comienza tras la detención de Augusto Pinochet en Londres y las declaraciones que da la ex primera ministra Margaret Thatcher en ese entonces. “Para nosotros, Thatcher es quien comienza a tirar de ese hilo. Su visita a Pinochet empieza a abrir muchas ventanas y confirma que la ayuda chilena había sido cierta. Ella estaba alejada de la política y vuelve para salvar a su amigo, generando toda una estrategia comunicacional para que Inglaterra finalmente desista de esta detención. No olvidemos su talla histórica, fue una de las principales líderes políticas de los años ochenta. De cierta forma, ese reconocimiento son un par de renglones de la historia universal.
La providencia quiso que Avendaño estuviera en el lugar correcto en el momento preciso. Corría el 2019 y el periodista se había ido a vivir un año a Londres gracias a una pasantía de su señora. Pasaba todo el día investigando en el Archivo Nacional londinense premunido de guantes, entre mesas con atriles y pequeñas pesas de arena forradas en terciopelo para no dañar los documentos. “La historiografía inglesa es una de las más importantes del mundo. Es un culto a la conservación documental”.
Mientras tanto, Mauricio hacía lo propio en Chile.
UN SECRETO A VOCES
Lo cierto es que nunca ha habido un reconocimiento oficial del estado de Chile frente a este tema. Lo que sí hubo fue un reconocimiento oficial de Inglaterra a partir del libro de Tony Blair La historia oficial de la campaña de la Falklands, donde el historiador Laurence Friedman señala y explicita en qué consistió la ayuda chilena. “Antes de que saliera el libro, Blair le manda el capítulo chileno al entonces presidente Ricardo Lagos y Lagos, en un gesto de amistad y buena diplomacia, se lo envía a Néstor Kirchner para que se enterase de lo que iba a salir”, explica Daniel.
Mauricio acota: “El reconocimiento más cercano que ha habido por parte del Estado chileno son las memorias de Ricardo Lagos que nosotros citamos en la primera página del libro. En ellas, el ex mandatario reconoce que la FACH le seguía enviando información al Reino Unido desde la guerra de las Malvinas y le dice a Blair que van a parar de hacerlo”.
Después de revisar toda la documentación, ¿cómo definirían la neutralidad que sostuvo Chile durante la guerra?Daniel: Una cosa es la posición pública y otra lo que ocurre detrás de ella. La documentación muestra que esa neutralidad fue aparente y que Chile prestó una asistencia importante al Reino Unido.
Mauricio: Fue una estrategia política y militar que tomó Chile y que era necesaria. Sin embargo, el apoyo a Inglaterra fue absoluto, en logística, en espacio aéreo, en bases militares, en inteligencia. Por eso el título El pacto perfecto. Chile retoma una antigua amistad desde los inicios de la República con el país más estratégico que es Inglaterra, lo que implica el levantamiento del embargo de armas a Chile por parte de Londres y el posterior reequipamiento de la fuerza aérea chilena.
¿Fue una alianza de conveniencia?
Daniel: Por conveniencia y por contexto. No se puede analizar 1982 sin considerar el conflicto del Beagle de 1978 y la tensión que existía entre Chile y Argentina. La amenaza militar argentina estaba muy presente y hacía que la junta militar chilena tuviese esta sobre alerta permanente y cuando se desata el conflicto en Malvinas, obviamente tienen que tomar decisiones. Había además un elemento concreto: cuando Argentina ocupa las islas, Galtieri habla de que Malvinas era solo el comienzo. Desde la perspectiva chilena, era imposible ignorar esa amenaza.
Mauricio: Y frente a ese contexto, ¿qué hace una junta militar? Tienes que tomar decisiones. Y ahí el papel del almirante Merino es determinante: es el primero en enviar un informe de inteligencia a la embajada británica en Santiago, alertando acerca de la estrategia argentina de invadir las islas en marzo de 1982.
¿Y qué papel tuvo Pinochet? Porque aquí aparece una figura bastante más cauta
Mauricio: Nosotros entendimos el papel que jugaba el general Pinochet hablando con gente de inteligencia. Él tenía un doble rol, aparte de ser el comandante en jefe del Ejército, también era el líder político, el presidente de la República, el hombre que tenía que poner paños fríos muchas veces. Sin embargo, él sabía que sus militares, fundamentalmente la Fuerza Aérea y la Armada, estaba generando todo esto. Entonces es entendible y comprensible esta imagen de hombre cauto por el doble rol que tenía en su momento.
Daniel: Y no era el único flanco que tenía que ver en ese momento. En esa época Chile tenía una crisis económica importante y estaba recién retomando su motor exportador.
Sidney Edwards, el agente británico que llegó a Chile y se convirtió en el enlace entre la corona y la Fuerza Aérea señala en su libro My Secret Falklands War que “sin el apoyo de Chile seguramente no hubiésemos ganado la guerra”. ¿Así de tajante?
Según él, sí. Según nosotros la ayuda decisiva para la victoria inglesa sobre Argentina vino de Estados Unidos, dado el armamento proporcionado. Algunos han planteado que, si Chile no hubiese participado, Reino Unido no habría ganado la guerra. Quizás el conflicto hubiese sido más largo, pero la diferencia en términos del potencial que tenía Inglaterra, sumada a la ayuda norteamericana, era incontestable para Argentina.
Dentro de esta historia de inteligencia, espionaje y alianzas aparece también una escena completamente diferente: el rescate de los cuerpos de dos soldados argentinos por el Piloto Pardo. ¿Por qué era importante contarla?
Daniel: Hay una coincidencia histórica súper interesante. El piloto Pardo, el primero, el de carne y hueso, Luis Pardo, ayuda a los ingleses cuando salva a la tripulación del Endurance, del explorador británico Sir Ernest Shackleton en 1916. Décadas más tarde, durante la guerra de las Malvinas, otro Piloto Pardo, esta vez un barco de metal, participa en el rescate de dos soldados argentinos también en el sur.
Mauricio: En medio de todo eso aparece nuevamente el apellido Shackleton, esta vez en la persona de su hijo, Edward, que participa en un estudio económico sobre las Falklands, encargado por el gobierno británico. Son esas curiosidades que uno encuentra cuando empieza a seguir los hilos de una historia y que parecen improbables, pero están ahí. Así como contamos la ayuda también contamos que existe la posibilidad de que Chile hubiera dado las coordenadas a los ingleses para la destrucción del crucero General Belgrano. Hay informes de dos periodistas británicos que reciben información por parte de la inteligencia chilena. Al día siguiente se genera el ataque.
¿Y fue así?
Mauricio: Los dos periodistas estaban muertos, pero hay una serie de documentos que efectivamente señalan que Chile habría participado en la entrega de la información.
Daniel: Hay otras versiones de que el submarino que finalmente lanza los torpedos lo estaba persiguiendo hace mucho rato. Es interesante este punto en particular porque finalmente devela que las acciones militares son un conjunto de asistencias. ¿Fue determinante entregar las coordenadas? En el libro lo ponemos en condicional, “habría pasado esto”, no tenemos la certeza. Quizá fue una asistencia, pero esa asistencia, en el marco de una guerra, se requiere permanentemente. La decisión de atacar la toma Thatcher antes de un almuerzo en su casa de campo.
¿Hubo algún momento durante esta investigación en que pensaron que no iban a llegar a puerto?
Mauricio: Nos pasó antes, con otros libros. Con este no, porque cuando Daniel está en Londres y con la información que empezamos a encontrar, dijimos esto es una joya.
¿Qué personaje terminó sorprendiéndolos más?
Claramente el almirante Merino. Él ordena la movilización de la escuadra chilena hacia el sur. Y en un documento secreto que se filtra a organismos de inteligencia argentinos, entendemos que fue a propósito, advierte: “si es necesario, el 19 de abril entramos en la zona de operaciones, entramos en guerra». Para nosotros la historia era del general Mathei y cuando comenzamos a entender que antes de la guerra Merino ya estaba entregando información de inteligencia a los británicos sobre una eventual invasión, cambia la película. Es Merino quien ordena que el petrolero Tidepool, que había sido cedido a nuestra Armada, se ponga al servicio de los británicos, aludiendo que “va a ser fundamental en la logística”. Tenía un antiargentinismo muy fuerte. Odiaba a Massera y Anaya, los comandantes en jefe argentinos.
Si ustedes hubieran sido periodistas en 1982 y hubiesen sabido todo lo que hoy conocen, ¿qué habrían intentado investigar entonces?
Daniel: Uno siempre quiere contar lo que no está contando el otro, había mucha competencia. La guerra movilizó muchísima prensa. El hotel Cabo de Hornos estaba repleto de agentes de inteligencia, militares y periodistas ingleses. A mí me hubiera encantado haber podido conversar con Sidney Edwards. El final que tiene está lejos de ser de los mejores, pero no vamos a hacer más spoiler del libro. Y también ver qué pasaba en Isla San Félix que todavía es un lugar que nadie conoce porque es una base naval. Cómo se maneja y qué pasa ahí debe ser súper fascinante de conocer.
Mauricio: Nosotros hablamos con harta gente que ha estado en San Félix. No hay ninguna información sobre la isla, es un lugar tan estratégico para Chile que fundamentalmente se utiliza para interceptar las comunicaciones con Perú.
¿Qué esperan que pase cuando el libro sea leído en Argentina?
Hay un objetivo periodístico de este libro que es contribuir, a partir de la certeza documental, al esclarecimiento de los hechos y, por lo tanto, permite que se dialogue con mayor franqueza. Hoy día el libro sale a la luz en un clima donde esto se puede conversar.
¿Cambió la mirada que tenían de la guerra antes y después de la investigación?
Mauricio: Nos ayudó a justificar ciertas estrategias chilenas porque era lo que se tenía que hacer. Finalmente, fueron decisiones militares. Tenemos muchas ganas de que llegue al libro a Argentina.
Daniel: Si uno piensa en caliente, podría decir que nuestro país apoyó a Inglaterra porque le tenía mala a Argentina y no tiene nada que ver con eso. Era un tema de estrategia militar que, a mi juicio, Chile manejó muy bien.





















