Venecia

El mismo atractivo que le ayuda a sobrevivir comercialmente -considerando sus más de veinte millones de turistas al año- es lo que la amenaza con desaparecer del mapa”.

Muchas veces uno se ve tentado a incorporar ciertas soluciones que son mas estéticas que funcionales. Algo no recurrente, pero si presente, y que muchos arquitectos privilegiamos por sobre la comodidad del cliente. En mi caso, debo decir que lo confieso en cada presentación de proyecto donde sucede lo señalado, dejando abierta la flexibilidad de no hacer lo sugerido, sin embargo, la mayoría de las veces, el futuro propietario está de acuerdo en el valor que adquiere su propiedad. Son decisiones que le dan valor al proyecto, y que, a futuro, también son un atractivo comercial que permitirá venderlo a un precio más elevado o más rápido que la competencia.

Algo similar es lo que sucede con Venecia, presentando agua en remplazo a las calles y veredas de concreto. Un atractivo único, complejo, interesante, desconcertante y encantador, sin embargo, tan perjudicial para la salud de sus edificios como de sus habitantes. Paradoja que la tiene en jaque… Edificaciones sobre pilotes que descansan en un terreno pantanoso, madera en contacto con el agua, alzas de mareas que inundan las zonas con pavimento como la plaza San Marcos, son algunas de las causantes que hundirían una historia e imagen urbana conseguida de manera improvisada por personas que huían de los ataques germanos. Ubicación privilegiada que no solo les dio seguridad, sino también, la facilidad de comercializar con grandes imperios, en consecuencia, grandes ingresos, crecimiento y arraigo.

Una ciudad que emerge desde el agua, está condenada a enfrentar -de por vida- los problemas que conlleva la humedad. Sus primeros niveles prácticamente desalojados, y, a ratos, ciertos olores a descomposición, viene siendo la otra cara de la moneda. Volviendo a nuestros proyectos, una de las grandes preocupaciones mientras se construye una obra, justamente es hacerle frente a este mal, tomando todas las medidas para que el agua no acceda, ya sea por capilaridad, es decir, de abajo hacia arriba por medio de sus fundaciones que intentan absorber la humedad del suelo, tal como trepa por una servilleta al poner la punta en un vaso, o por gravedad, es decir, una lluvia que, en su intento por llegar al suelo, acusa en su paso los puntos vulnerables. Obviando esta responsabilidad, tu proyecto se transforma en una pesadilla para todas las partes.

Nos vamos a morir escuchando que conviven con el problema de humedad o que está por hundirse. ¿Recuerda el comercial que mostraba a un anciano asegurando que eran 4 peldaños y no 3 los que estaban en la puerta de su casa? Sin duda, una estrategia de marketing. Del problema, una oportunidad que busca incrementar el turismo, pero no resolver el problema.