Tantra Kaula y Viste Tantra: Respirar, amar y emprender

Desde Barcelona al Sur de Chile y hoy en Concón, Álvaro Pascual y María José Bravo entrelazan amor, paternidad y propósito en una escuela que invita a reconectar con el cuerpo, la pareja y la vida.

Se conocieron por trabajo, pero lo que ocurrió fue mucho más profundo que una alianza profesional. Él, formado en Barcelona con maestros tradicionales y linajes del sudeste asiático; ella, mujer práctica, corredora de propiedades en el Sur y madre, intuitiva. En un retiro de Álvaro en Pucón, que casi no se realiza, resolvieron juntos una crisis logística y, sin saberlo, comenzaron a tejer algo mayor: una relación, un hijo, una escuela y un camino compartido. Hoy, desde Concón, Álvaro y María José expanden un proyecto que une formación, terapias, talleres vivenciales y sesiones personalizadas todo bajo el sello de Tantra Kaula y Viste Tantra.

DEL VIAJE INTERIOR A CHILE

Álvaro, ¿cómo comienza tu historia antes de Chile?
En Barcelona inicié una búsqueda interior. Desde 2008 comencé a formarme con grandes maestros y linajes tradicionales. Me formé con el creador de Rebirthing, con Leonard Orr y Fanny Van Laere, y en Tantra con el linaje de Cachemira y Tantra Tibetano, también integré experiencias del sudeste asiático, chamanismo, psicología transpersonal y humanista. En Europa este conocimiento está más integrado, hay acceso directo a la fuente. Con el tiempo monté mi propia escuela en Barcelona.

¿Y por qué Chile?
Viajé por Latinoamérica, pero Chile me enamoró. Su inmensidad, el desierto, los volcanes, los lagos. Sentí un llamado. Desde 2013 venía y volvía, hasta que decidí quedarme. Aquí hay algo que digo siempre: es un diamante en bruto. Hay un gran despertar de conciencia.

¿Cómo fue ese primer encuentro en el sur?
Llegué a Pucón a hacer un retiro. El lugar se cayó a último momento. No había casa, ni alimentación para los participantes. María José consiguió en un día una casa enorme con vista al Lago Caburgua, organizamos todo, hasta cocinamos juntos. Ahí entendimos que había algo más que trabajo.

“Yo no sabía nada acerca del Tantra ni del Rebirthing”—agrega María José—. “Entré a ese retiro con curiosidad. Fue un antes y un después. Ahí desperté”.

Para quienes no lo conocen, ¿de qué se trata el Rebirthing?
Es una práctica de respiración consciente y conectada que permite liberar memorias emocionales profundas instaladas desde la gestación y el nacimiento. A través de la respiración —y en algunos casos del trabajo en agua caliente— se activa la memoria celular del útero materno, la preconcepción y el momento de nacer. Muchas de nuestras programaciones inconscientes se instalan ahí. No es algo mental ni teórico, es vivencial. Desbloqueamos el mecanismo respiratorio y, al hacerlo, también se desbloquean emociones, creencias y tensiones acumuladas. Es una forma muy sutil y poderosa de volver a empezar, de resetear el sistema desde el amor y no desde el trauma.

Hoy, ¿qué ofrece concretamente la escuela?
Tenemos formación profesional de Tantra, retiros de cinco y once días, talleres mensuales en Santiago y Concón, sesiones individuales y terapias para parejas (sanación sexual y Rebirthing). Trabajamos respiración consciente y conectada, rituales con elementos, meditación, yoga, danza y toque consciente. Todo es presencial.

También trabajan con empresas…
Sí. Hemos realizado procesos de coaching empresarial enfocados en regulación psicoemocional, respiración y productividad. Cuando las personas están bien, la empresa mejora. Es simple e impresionante el cambio.

ORDENAR LA VIDA DESDE ADENTRO

“Viste Tantra nace desde mi propia transformación. El tantra trabaja el ritual, purificación, orden interno. Yo descubrí que el clóset de una mujer es un reflejo de su caos o de su claridad. Después de la maternidad muchas mujeres se desconectan de sí mismas. Viste Tantra nace para ayudarlas a ordenar desde adentro hacia afuera”, cuenta María José.

No es solo ropa…
No. Es reconexión. A través del vestidor, los colores, las prendas que guardan memorias felices o dolorosas, trabajamos autoestima y presencia. Es cómo enfrentas la vida cada mañana.

¿Cómo se integran como pareja en el trabajo?
En las formaciones y talleres estamos los dos. Álvaro guía, pero las prácticas las hacemos juntos. En terapias de pareja trabajamos reconexión psicoemocional, herramientas concretas y anatomía energética. Enseñamos a mirarse, a respirar juntos, a tocarse desde la presencia.

¿Han visto transformaciones reales?
Sí. Personas y parejas que fortalecen sus relaciones y aprenden herramientas prácticas para poder modular su energía vital.  No unimos ni separamos: ayudamos a reconectar con su propio poder. Desde lo vivido, la verdad aparece.

Vivían en el sur y hoy están en Concón, ¿Por qué el cambio?
Nuestro hijo Bruno nació en Villarrica. Amamos el volcán y el lago, pero necesitábamos más sol, ya que Álvaro viene del Mediterráneo. Tomamos el mapa, señalamos Concón y vinimos sin ver el departamento. Solo sabíamos que queríamos vivir cerca del mar. Hoy trabajamos entre Santiago y Concón, realizamos sesiones incluso con agua de mar, en espacios terapéuticos locales como es el Hotel Thalassus.

¿Cuál es su invitación?
¡Que se atrevan! Creemos que es una necesidad vital y un privilegio darse el tiempo para volver a respirar, a sentir el cuerpo, a tocar, a amar. Después de años sanando desde el dolor, es tiempo de sanar también desde el gozo y la dicha.

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