A través del tapping esta periodista convirtió sus propias pérdidas y quiebres emocionales en un camino de acompañamiento para otros. Desde esta técnica, y con una mirada que integra cuerpo y espiritualidad, trabaja para liberar lo que duele, resignificar la historia y recordar que sanar no es borrar el pasado, sino aprender a habitarlo sin que siga gobernando la vida. “Mi misión es que todos sepan que esto existe”.
Por Macarena Ríos R./ fotografías Javiera Díaz de Valdés
Paulina me recibe un jueves de mañana templada y brisa ligera en una casona de Villa Alemana. “Nuestro cuerpo aprende desde niño a condicionar el dolor”, me explica, mientras me acomodo en un sofá frente a ella. “Va acumulando emociones reprimidas como mecanismo de defensa para sobrevivir. Por eso recuperar la conexión con él es fundamental”.
Y por eso estoy aquí, para vivir en carne propia una sesión de tapping. La primera de mi vida.
“Con el tapping vamos a tocar el cuerpo; los meridianos energéticos —por donde circula el tchi, la energía vital— se van a activar y desbloquear”, escucho curiosa.
Paulina lo explica con una imagen simple: “Imagina que la energía corre por tres autopistas y ciertos eventos de tu vida generaron atascos que redujeron esas autopistas a dos o, tal vez, a solo una. Lo que haremos ahora es despejar esos bloqueos. Vamos a limpiar, sanar y prevenir”.
¿Qué es lo que quieres liberar primero? ¿Qué te quita el sueño?, pregunta libreta en mano.
Comenzamos con golpecitos suaves y rítmicos en puntos específicos del cuerpo; la coronilla, sobre las cejas, al costado de los ojos, debajo de los pómulos, en las clavículas, en las costillas. Los dedos avanzan y, con ellos, la memoria.
Mientras los dedos tocan, la voz de la terapeuta acompaña y me pide que repita lo que me va diciendo. “Aunque siento esta pena, yo me quiero y me acepto”. No es una frase habitual ni cómoda, porque aceptarse cuando algo duele no es fácil. Repetimos, una y otra vez. Hasta que las emociones de la infancia me desbordan.
“Respira, déjalo salir”.
Paulina marca el ritmo, ajusta las palabras y nombra lo que aparece: recuerdos, imágenes, frases antiguas que creía olvidadas.
Fue una sesión asombrosa, fuerte y luminosa. La mañana seguía su curso cuando salí. Pero dentro mío, algo había cambiado. O se había acomodado. O, tal vez, ambas cosas a la vez.
EL ORIGEN
Paulina nació en Chiloé. De ojos profundos y sonrisa fácil, dice que resistirse a los cambios no permite crecer ni evolucionar, que existe un plan perfecto para cada vida, que la meditación conecta con nuestro yo más profundo y nos ancla al presente. Que las pérdidas se acumulan en nuestro cuerpo, en nuestros tejidos, en nuestras células, como el aborto espontáneo que sufrió cuando tenía 27 y que el 2023 recién pudo soltar y sanar.
Su vida —como la de muchos— ha estado marcada por pérdidas, quiebres y silencios que se alojaron en el cuerpo.
“Cuando una persona como tú entiende que su historia no la define, que sus emociones tienen raíz y que su presente puede transformarse entras en un territorio donde todo se vuelve posible”.
Sí, Paulina lee entre líneas. No adivina, ella lee sin juzgar.
Su encuentro con el EFT (Emotional Freedom Techniques) Tapping ocurrió tras renunciar a un trabajo marcado por el acoso laboral, en un momento de profundo desgaste emocional. “Esa noche, cuando le pedí ayuda a Dios, no solo para mi sino que para mis amigas que también lo estaban pasando mal, soñé que tenía que estudiar tapping. Y ahí comenzó todo”, recuerda. Fue una búsqueda. Una forma de entender qué le estaba pasando y cómo transformar ese dolor en algo útil para otros.
Tras experimentar sus beneficios, esta herramienta se convirtió en su misión profesional. “Haré todo lo que esté en mí para que el mundo conozca esta técnica y aprenda a sanar”, se prometió.
Se formó en la escuela del creador del EFT, Gary Craig, con certificación directa y bajo la tutoría del médico argentino Claudio Savarín, convirtiéndose en la única chilena con ese nivel de certificación.
“El tapping me regaló varias vidas, varias resurrecciones”, afirma. Gracias a esta técnica —que combina la estimulación de puntos de acupresión con la verbalización consciente— ha sanado patrones de conducta, creencias limitantes, temas económicos y enfermedades físicas. Tiene registros médicos que dan cuenta de cambios concretos: dejó de ser hipertensa y ha trabajado de manera sostenida su salud tiroidea.
Has dicho que la fuerza no es sostener sino liberar, ¿qué cosas has soltado en el último tiempo?
He aprendido a soltar formas muy antiguas de estar en el mundo, especialmente el control: la idea de que solo si lo hago yo todo va a estar bien. He trabajado mucho el confiar, el delegar, el resignificar experiencias pasadas que marcaron mis creencias y mis temores. Soltar dolores y traiciones me permitió afinar la mirada, desarrollar una mayor intuición y dejar atrás una desconfianza que ya no me servía.
La técnica de EFT Tapping se basa en la idea de que nuestras creencias y pensamientos pueden influir en nuestra biología y en nuestra salud. Según el Dr. Bruice Lipton, “las creencias son instrucciones que le damos a nuestras células. Si cambiamos nuestras creencias, podemos cambiar nuestra biología”. ¿Qué creencias elegiste cambiar?
Elegí cambiar la creencia de que la vulnerabilidad es debilidad, especialmente frente a figuras de poder. Viví abuso sexual y de poder en distintos espacios laborales, y durante años eso instaló la idea de no ser suficiente, de tener límites impuestos. Hoy trabajo conscientemente para soltar ese patrón, validarme desde otro lugar y confiar en mi propio valor, más allá del daño vivido.
ESCUELA RESPLANDOR
Periodista y gestora cultural, de madre artista y padre emprendedor, Paulina —la Pauli, mamá de Fernanda (11), Luciano (9) “y dos angelitos en el cielo” — ama hablar en público y tocar corazones, pero dice que su energía se recarga en soledad. “Soy una persona ermitaña, me encanta estar sola, disfrutar de la lectura y la tranquilidad”. Aunque ha viajado por muchos países, reconoce que San Pedro de Atacama, donde vivió y estudió cultura atacameña, le robó el corazón.
Valora el tiempo compartido, las conversaciones honestas, los vínculos sinceros. “Son por lejos los regalos más profundos”.
Viajar, pintar, perderse en la selva, caminar una ciudad durante horas, conversar con desconocidos, cantar a viva voz frente a una fogata, son parte de habitar la vida. Su vida.
Desde 2018 dirige la Escuela Resplandor, que nació con la convicción de que el tapping debía ser conocido. “¿Por qué nadie me mostró esto antes?”, se preguntó entonces. La escuela ofrece formación, mentoría y entrenamiento a terapeutas, coaches y profesionales del bienestar, integrando ciencia, espiritualidad y desarrollo del ser. En siete años ha formado a cientos de estudiantes y dictado muchas charlas a lo largo de Chile, tanto a personas como a empresas y organismos públicos.
Para ella, el bienestar emocional no es un lujo sino una urgencia. “Conversar libera dopamina y oxitocina, baja el estrés y la ansiedad”, explica. Sus propios registros muestran que el 98% de las personas que participaron en intervenciones de liberación de estrés experimentaron un antes y un después. Muchas descubrieron que dolores físicos persistentes estaban ligados a emociones no resueltas y que se liberaron a través del tapping. ¿No es maravilloso?
La frase “me quiero y me acepto” pareciera ser un mantra. ¿Cuán seguido la practicas?
Más que un mantra, es una herramienta concreta de cambio emocional. Estudios como los del Dr. David Hawkins muestran que emociones como el miedo, la rabia o la vergüenza nos sitúan en frecuencias energéticas bajas, mientras que la aceptación eleva significativamente ese estado. Por eso, cuando me digo “aunque siento rabia, me quiero y me acepto”, no estoy negando la emoción: estoy cambiando desde dónde la habito. Es un paso inmediato hacia una energía más sana, desde la cual sí es posible tomar decisiones sin enfermarnos.
El mundo espiritual ha estado muy presente en tu vida. ¿Qué luces y sombras te ha traído?
Vengo del mundo académico y científico, y una de las primeras sombras que tuve que enfrentar fue el desprecio de algunos colegas hacia lo que hacía. Les resultaba incomprensible que personas lograran alivio real e incluso transformaciones visibles en sus diagnósticos médicos —con exámenes en mano— después de sesiones de Tapping o del Método Resplandor, una técnica que desarrollé y que tiene un componente espiritual profundo. Ese cuestionamiento fue doloroso: perdí amistades cuando entré en este mundo, y eso no fue fácil.
“Trabajar con la vulnerabilidad de las personas implica abrirse y confiar, y en ese camino también aprendí que no todos quienes habitan el mundo espiritual comparten los mismos valores. No toda la gente es tan íntegra ni tan luminosa como parece, y esa fue otra sombra importante. Aprender a discernir, a poner límites y a cuidar la ética del trabajo se volvió tan esencial como la práctica misma”.
Este 2026 proyecta una expansión internacional: talleres en España y Suecia, posibles acciones en México y un fuerte trabajo con empresas en el norte de Chile. “Quiero que nadie se quede sin saber que existen otras formas de sanar”, dice. “Este año Resplandor sale al mundo”.
Beneficios del tapping
Reducción del estrés y la ansiedad: Ayuda a calmar el sistema nervioso, reduciendo los niveles de cortisol, la hormona del estrés.
Manejo de emociones negativas: Permite liberar emociones como la tristeza, el enojo o la frustración.
Alivio del dolor: Puede contribuir a reducir el dolor físico al aliviar la tensión muscular y liberar endorfinas.
Mejora de la autoestima: Ayuda a eliminar creencias limitantes que afectan la percepción de uno mismo.
La historia del tapping se remonta a la medicina tradicional china, pero la técnica moderna de liberación emocional (EFT) fue desarrollada por el ingeniero estadounidense Gary Craig en la década de 1990, basándose en los trabajos previos del psicólogo Roger Callahan.





















