Con 25 años de trayectoria, Malabi Circo ha construido una identidad que trasciende el espectáculo. Lo que comenzó como un juego infantil en el Cerro Mariposas, con el tiempo dio vida a un circo, un centro cultural y la producción de diversas iniciativas artísticas, como la creación del método Capibara y el reconocido Congreso Internacional de Malabarismo y Arte Circense, CIMAC. Hoy, gracias a la adjudicación de un fondo de trayectoria nacional, presentan el espectáculo Bogardus: en busca del paraíso el viernes 15 de mayo en el Teatro Municipal de Viña del Mar a las 19:00 hrs, que cuenta con el financiamiento del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio a través de su programa de apoyo a organizaciones culturales colaboradoras.
Lo que comenzó como un juego en el Cerro Mariposas —cuando sus fundadores, Javier Morales y Wladimir Velásquez, tenían apenas siete años—, terminó convirtiéndose en un oficio, y luego en una plataforma cultural con impacto social.
Con su más reciente espectáculo, Bogardus: en busca del paraíso, la compañía estará presente en siete comunas de la región de Valparaíso y por primera vez en el Teatro Municipal de Viña del Mar. El montaje, fruto de una extensa investigación histórica sobre el empresario circense, Nathaniel Bogardus, cuenta con el financiamiento del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio a través de su programa de apoyo a organizaciones culturales colaboradoras.
LOS ORÍGENES
La idea de Malabi Circo se gestó, literalmente, en la calle, en uno de los tantos semáforos de Valparaíso, cuando hacer malabares era una forma de habitar la ciudad. Ese espacio, precario pero vivo, se convirtió en su primer escenario y el trampolín de llegada a las empresas, las campañas publicitarias y, con ellas, el primer gran desafío: crear un espectáculo para mil estudiantes en la Universidad Católica de Valparaíso. De ese punto de inflexión nació Malabi Circo —cuyo nombre es una fusión entre malabar y vida—y la producción de espectáculos.
En 2004 estrenan Una hora en las nubes, su primera gran obra, que no solo circuló por Chile, sino que cruzó fronteras. La llevaron a Isla de Pascua y a festivales en Europa —como Estocolmo y Hamburgo—, adaptándola incluso al inglés.
Desde entonces, no han dejado de crear y hoy ya suman diez montajes.
En estos 25 años de trayectoria, ¿cuáles han sido los grandes desafíos?
Hemos enfrentado tres grandes desafíos. El primero ha sido mantener la vigencia a través de la reinvención: partimos a los 22 años con espectáculos para todo público con un humor muy blanco, y hoy, a los 45, seguimos conectando con nuevas generaciones; los niños aún vibran con nuestros espectáculos y los colegios continúan convocándonos. El segundo desafío ha sido el crecimiento organizacional, consolidar un equipo, integrando profesionales de áreas como producción, marketing y audiovisual. Y el tercero apunta a la sostenibilidad: proyectarnos en el tiempo, diversificar nuestras líneas de trabajo y llegar a distintos públicos. Hoy no solo hacemos espectáculos, sino que también desarrollamos intervenciones en colegios y programas para empresas, ampliando nuestro impacto y asegurando continuidad.
¿Cuál es el foco hoy?
Hoy el foco está en poner al servicio de la comunidad toda la experiencia acumulada en estos años. Buscamos subsanar dolores, descomprimir ambientes y generar verdaderas burbujas de oxígeno, especialmente en contextos escolares y territorios donde estamos insertos. En esa línea, uno de nuestros principales ejes es el trabajo en colegios a través del Método Capibara, una propuesta que integra neurolingüística, psicología clínica y educación artística, orientada a reducir los niveles de violencia escolar y fortalecer la educación emocional. Hoy está ad portas de convertirse en un programa regional y ya fue implementado como piloto en la Escuela República de Francia en Quintero, donde obtuvimos resultados maravillosos: disminución de la violencia verbal y mayor integración emocional.
HITOS QUE MARCAN UNA TRAYECTORIA
En todos estos años, la compañía ha acumulado hitos que no solo consolidan su recorrido, sino que también hablan de su aporte al desarrollo cultural del país, entre ellos la creación del Congreso Internacional de Malabarismo y Arte Circense (CIMAC), —una de las plataformas más relevantes de Latinoamérica para artistas del rubro—, la creación del Centro Cultural Malabi Circo, con foco comunitario, la obtención de fondos nacionales como Fondart y el financiamiento para compañías de trayectoria.
Bogardus: En busca del Paraíso, es un espectáculo de circo contemporáneo que rescata la historia del primer empresario circense que llegó a Chile hace casi 200 años. Una obra que mezcla acrobacia, danza, teatro y malabarismo para conectar pasado y presente en una narrativa escénica de gran formato.
Hoy, con un equipo de quince personas, Malabi Circo se posiciona como una compañía madura, con una propuesta que combina experiencia, oficio y propósito. Su valor no está solo en el espectáculo, sino en su capacidad de leer el contexto y generar espacios de encuentro.
A pesar de los escenarios, las giras y los reconocimientos, el cerro Mariposas sigue presente en el ADN de Malabi Circo, que condensa una historia de persistencia y reinvención. De dos niños que aprendieron a hacer equilibrio —con clavas, con el cuerpo, con la vida— y que, 25 años después, siguen sosteniendo la misma premisa: que el arte, cuando es honesto, siempre encuentra su lugar.
La propuesta de Malabi Circo combina experiencia, oficio y propósito. Su valor no está solo en el espectáculo, sino en su capacidad de leer el contexto y generar espacios de encuentro.





















