Gestión laboral en Chile

Reducción de jornada, nuevos estándares en acoso laboral y mayor fiscalización marcarán un antes y un después para las empresas a partir del 2026. El abogado laboralista Hernán Juri advierte que anticiparse marcará la diferencia entre crecer con estabilidad o enfrentar conflictos costosos y evitables. “Será clave para operar en el nuevo escenario”.

El escenario laboral chileno avanza hacia una transformación profunda. Lejos de ser cambios aislados, el 2026 concentrará una serie de exigencias normativas, culturales y operativas que obligarán a las empresas a replantear su forma de gestionar personas. En este escenario, la gestión laboral dejará definitivamente de ser un asunto administrativo para convertirse en un eje estratégico del negocio. Y la improvisación, de ser una opción.

“Venimos de un país socialmente polarizado y eso también se expresa al interior de las organizaciones”, señala Hernán Juri, abogado laboralista y fundador de Recursos Laborales SpA. Según explica, el aumento de la fiscalización, la judicialización de los conflictos y la tolerancia cero frente a prácticas informales están redefiniendo las reglas del juego y obligarán a las empresas a operar con mayor rigurosidad y planificación.

Para Juri, el principal desafío es comprender que las empresas ya no compiten solo por clientes. “Hoy también compiten por cumplir bien, por retener talento y por operar sin sobresaltos”, afirma.

Uno de los hitos clave será la nueva reducción de jornada laboral. La gradual implementación de la Ley de 40 horas —que el 26 de abril de 2026 reducirá la jornada semanal a 42 horas— obligará a rediseñar turnos, descansos, controles de asistencia y sistemas de productividad. No se trata solo de trabajar menos horas, sino de hacerlo de manera más eficiente y planificada. “No es solo trabajar menos horas; es trabajar distinto. Y quienes no lo planifiquen con tiempo se enfrentarán a errores operativos y sanciones”.

A este escenario se suma la plena aplicación de la Ley Karin, vigente desde agosto de 2024, que elevó el estándar en materia de acoso laboral, sexual y violencia en el trabajo. Para 2026, las empresas deberán demostrar no solo que cuentan con protocolos, sino que estos se aplican correctamente, con metodologías claras, investigaciones formales, confidencialidad y evidencia documentada. “Hoy no basta con decir que se actuó bien; hay que poder probarlo, paso a paso”, enfatiza el abogado.

¿Qué errores están cometiendo hoy las organizaciones al prepararse para este nuevo escenario?
El más común, es no detenerse a revisar. Es como una persona que pasa años sin hacerse exámenes médicos: puede sentirse bien, hasta que aparece un problema grave. Contratos desactualizados, jornadas mal implementadas, sistemas de remuneraciones variables poco claros y liderazgos sin formación son fallas silenciosas que suelen explotar cuando ya es tarde.

En regiones como la de Valparaíso -donde conviven rubros como turismo, comercio, logística, construcción y agricultura-, estos errores se sienten con mayor rapidez. “Muchas pymes pasan el año apagando incendios. Lo laboral queda para después, no por mala intención, sino por falta de tiempo. El problema es que hacia 2026, ese ‘después’ puede salir muy caro. El costo del error laboral se paga rápido y en conjunto: multas, juicios, daño reputacional y operaciones paralizadas”.

¿Qué tipo de conflictos están llegando con mayor frecuencia a tribunales?
Predominan los despidos mal ejecutados, demandas por remuneraciones mal diseñadas y controversias por multas de la Inspección del Trabajo. A esto se suman acciones de tutela por vulneración de derechos fundamentales. La mayoría de estos conflictos pudo haberse evitado con decisiones simples tomadas a tiempo.

LA IMPORTANCIA DE SABER ANTICIPARSE

Otro eje crítico será la relación con sindicatos y los procesos de negociación colectiva. En un contexto de mayor exigencia normativa, abordar estas instancias solo cuando la ley lo exige puede resultar riesgoso. La recomendación es clara: diagnóstico previo, reuniones periódicas y una estrategia definida antes de entrar a negociar. “Una empresa que se revisa con anticipación negocia desde el control, no desde el apuro”, explica Juri.

Frente a este panorama, Recursos Laborales SpA propone un enfoque preventivo y de acompañamiento permanente. Más que intervenir cuando el conflicto ya estalló, la consultora busca convertirse en una extensión de la gestión laboral de las empresas, especialmente de aquellas que no cuentan con equipos internos especializados. El foco está en el diagnóstico temprano, la capacitación continua y el fortalecimiento de las jefaturas, que serán clave para enfrentar los cambios que vienen.

Pensando en 2026, los focos ya están definidos: reducción de jornada, correcta implementación de la Ley Karin, gestión del desempeño, remuneraciones variables y manejo estratégico de conflictos. En un mercado cada vez más fiscalizado y consciente de los derechos laborales, el mensaje es claro: prevenir no es un lujo, es una estrategia empresarial. “Anticiparse es más barato, más eficiente y mucho menos desgastante que corregir después”.

En un mercado cada vez más fiscalizado y consciente de los derechos laborales, el mensaje es contundente: las empresas que no se preparen hoy enfrentarán mañana un escenario mucho más complejo. Porque en el Chile que viene, gestionar bien a las personas será tan relevante como cuidar los números del negocio.