En el mundo del arte: Arte e inclusión

Alejandra Mujica, Paola Muzio y Paulina Trittini se unieron para crear un especial proyecto social e inclusivo en conjunto con adultos con discapacidad cognitiva de la Corporación ASPADE. Un precioso taller que culminó con una exposición en el Museo Palacio Vergara de Viña del Mar y que espera replicarse en otras instituciones y ciudades de Chile.

Por María Inés Manzo C. / Fotografía Javiera Díaz de Valdés y gentileza entrevistadas.

En el mundo del arte #solofaltoyo es el nombre de la exposición que actualmente se encuentra en el Museo Palacio Vergara de Viña del Mar y que estará abierta a la comunidad hasta el 31 de julio de este año. La muestra nació desde un proyecto social e inclusivo donde tres artistas visuales, Alejandra Mujica, Paola Muzio y Paulina Trittini, lideraron un taller por seis semanas con alumnos de la Asociación de Padres y Amigos de Personas con Discapacidad (ASPADE).

La Corporación ASPADE es un centro de capacitación e inclusión sociolaboral para adultos con discapacidad cognitiva de la Región de Valparaíso —fundado en 1986— y que actualmente desarrolla programas de exploración vocacional, capacitación e inclusión laboral. “Nos acercamos a ellos con la idea de que el arte no tiene barreras y mostrar a la comunidad que el arte visual, como medio de expresión, puede ser explorado por todas las personas, independiente de su condición. Queríamos dar a conocer la importancia de unir en una misma obra diferentes maneras de interpretar una realidad. Además de crear conciencia de la importancia de la inclusión en nuestra sociedad”.

LAS ARTISTAS

Alejandra Mujica es artista visual, paisajista y pintora rancagüina que llegó a vivir a Viña del Mar hace más de diez años. Paola Muzio es viñamarina, diseñadora gráfica, artista visual, apasionada por el arte y la pintura. Y Paulina Trittini es de Santiago (se radicó en Viña del Mar hace cuatro años), ingeniera industrial y artista visual especializada en pintura abstracta contemporánea.

“Nos conocimos a través de la galería online South Trip Gallery, que nos ha permitido presentar nuestras obras en el extranjero en lugares tan increíbles como Dubái. A partir de ahí empezamos a trabajar con un art dealer (o promotor de arte) coreano, radicado en Estados Unidos, que ha movido nuestros trabajos por otros países. Las tres hicimos un grupo muy bonito; si bien tenemos estilos muy diferentes, nos apoyamos mucho y no hay competencia entre nosotras. Hoy trabajamos juntas en un taller de Concón y fue así que nació la inquietud de exponer juntas. Por eso, nos acercamos a Claudio Vergara, director del Museo Palacio Vergara, quien nos incentivó a crear una propuesta”.

¿Por qué un proyecto social?
A las tres nos han motivado los temas sociales toda la vida y se fue dando de manera muy natural que ese sería el motor del proyecto. Decidimos que queríamos dictar un taller con foco en la inclusión y por eso el nombre que le dimos: En el mundo del arte #solofaltoyo, pues todos podemos ser parte del mundo artístico. Al comienzo nos ‘tiramos a la piscina’ con un poco de incertidumbre al no saber a lo que nos enfrentábamos, porque si bien teníamos experiencia haciendo clases, ninguna había trabajado con personas con discapacidad cognitiva. Queríamos transmitir bien nuestros conocimientos y que se sintieran cómodos en el proceso.

“Elegimos ASPADE porque, desde que propusimos la idea, nos recibieron con los brazos abiertos, tanto el director como el equipo y el grupo de taller que, en cada clase, participaba con mucho entusiasmo. El nerviosismo que teníamos pronto pasó y descubrimos personas maravillosas y varias con talentos ocultos. La clave fue tratarlos de igual a igual, que se involucraran en todos los procesos, desde pintar hasta limpiar los pinceles, sin diferencias y unidos a través de lo que nos va enseñando el arte”, cuenta Paulina.

“En instancias como estas te das cuenta de que el arte une, independiente de quien seas o cuáles sean tus capacidades, somos todos uno en la misma tela. El arte visual permite transmitir tus emociones sin palabras, es maravilloso”, agrega Paola.

 COLOR Y COMPOSICIÓN

 “Fue una experiencia muy llenadora, salíamos muy contentas al terminar cada taller. Los alumnos siempre se mostraron alegres, cariñosos y agradecidos… era frecuente que pusieran música, cantaran y bailaran. Teníamos, en total, dieciocho alumnos, algunos con autismo, Síndrome de Down, Asperger, ciegos, con grados de ceguera o que no podían verbalizar, etc., pero la discapacidad nunca fue tema en la sala de clases”, asegura Alejandra.

La muestra se dividió en tres etapas. En la primera, las artistas mostraron dos de sus obras, las que los alumnos interpretaron a su manera, ya sea recreándola, recogiendo su paleta de colores o simplemente pintando y dibujando con total libertad. “En el grupo había un par de alumnas no videntes y, por ello, intervinimos una obra con texturas y algodón, así también pudieron participar de todo el proceso”.

En una segunda etapa se trabajaron las telas en forma conjunta, llegando a resultados muy interesantes en cuanto a color y composición. “Fue muy bonito enseñarles sobre materiales, texturas… probamos distintos lápices, acrílicos, pinceles, espátulas, timbres que le dieron a los cuadros una impronta muy especial”.

Y por último, en la tercera etapa, cada una de las tres artistas compuso una obra de gran tamaño, usando como base las pinturas y dibujos realizados por los mismos alumnos. “Esta última etapa nos sacó de nuestra zona de confort y nos demostró que, como artistas, también podemos aprender mucho de los otros, empezar una obra de otra manera, utilizar colores diferentes, experimentar cómo quizás no lo hubiéramos hecho”.

“El mayor aporte de esta experiencia fue haber terminado el taller con sus obras en un museo. Seguramente es algo que no lo van a olvidar en toda su vida y tampoco sus familias, que estaban muy orgullosas de todo lo que lograron. Vimos a varios llorando de emoción, porque algunos de sus hijos no podían comunicarse y sí lo hicieron a través del arte”, comenta Paola.

EN UN MUSEO

“Queríamos que quienes tienen casi nula posibilidad de presentarse en un museo pudieran también mostrar sus obras a una gran cantidad de personas, tal como grandes artistas de nivel nacional e internacional. Una de las frases que más me marcó fue de una alumna en silla de ruedas que me dijo: ‘gracias por mostrarle a la comunidad nuestro trabajo; tener capacidades diferentes no nos impide hacer cosas’. Hay mucho prejuicio en la sociedad y eso se debe romper”, reflexiona Paulina.

¿Seguirán haciendo talleres después de esta iniciativa?
Esa es la idea, queremos replicar la experiencia también con otro tipo de instituciones y llegar a otros museos o salas de exposiciones de la Región de Valparaíso. Ya estamos en conversaciones con en el Museo Palacio Rioja de Viña del Mar y el Parque Cultural de Valparaíso… y en un futuro llevar la muestra a ciudades cercanas como Santiago o Rancagua. El día de la inauguración nos visitó una fundación de mujeres vulnerables y creemos que también nos gustaría trabajar con niños, adultos mayores, centros de rehabilitación, entre otros. Buscamos llegar a las personas que, generalmente, no participan en el arte.

“Lo que hoy necesitamos es apoyo financiero, ya que esta primera experiencia de taller (materiales principalmente) salió de nuestro bolsillo. Por eso, el próximo paso es postular a fondos y si alguna empresa se anima a apoyarnos lo invitamos a conocer esta linda iniciativa. Pero lo principal es motivar a otros artistas, a hacer talleres y proyectos inclusivos, porque la ganancia emocional es tremenda. Les aseguramos que les va a encantar”.

 

TESTIMONIOS
“Mi hijo tiene autismo y quería agradecer enormemente al taller de las artistas porque descubrí una veta en él que no conocía. El día de la exposición me di cuenta de lo mucho que había disfrutado del taller… él contaba que pintaba y sobre los colores, pero quedé impactada con el resultado. Creo que fue una experiencia maravillosa, tanto para Pedro Pablo como para nosotros. Se nota que las artistas sintieron y acogieron a estos chicos con capacidades diferentes. Ojalá este taller se hiciera por siempre. Gracias de todo corazón”, María Soledad Muñoz, mamá de Pedro Pablo, alumno ASPADE

“El trabajo desarrollado por estas artistas visuales con nuestro hijo ha sido una experiencia única e inolvidable. Lo que más me llegó del proyecto fue el grado de entrega y sintonía que ellas lograron. Como mamá siento que este proyecto fue un acto de amor infinito con nuestros jóvenes con discapacidad cognitiva. Estaremos eternamente agradecidos por ello”, María Elena Riscal, mamá de Philippe Boisier, alumno ASPADE.

“Recibir este tipo de ayudas nos permite creer que tenemos visibilidad, y con ello seguir adelante. El arte es una expresión no sólo de creatividad, sino que de consideración, cariño y entrega, en toda su expresión. Valoro positivamente a Paola, Paulina y Alejandra por lo que han hecho. Espero que este sea un modelo para que otros artistas trabajen con nosotros, son todos bienvenidos”, Raimundo Grez, director ASPADE.

 

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