EL IMPERIO DE ÁMSTERDAM. NETFLIX.
Refugiado en una zona gris de la legislación, Mellow Yellow fue el primer coffee shop inaugurado en Amsterdam en 1972, la compuerta que convirtió a los Países Bajos en la nación más permisiva del planeta en consumo de cannabis. La política interna oscila entre períodos de indulgencia y otros más severos sobre la venta de marihuana, en tanto la posibilidad de comprar y consumir legalmente es uno de los principales atractivos turísticos de una de las ciudades más interesantes del orbe, donde el comercio en torno al sexo y determinadas drogas se regula. Esta serie dramática, un éxito para Netflix en el último trimestre de 2025, retrata entre romances y traiciones la trastienda de un negocio millonario de persistentes áreas nebulosas.
Jack van Doorn es un empresario dueño de The Jackal, una cadena de coffee shops convertida en el Starbucks del rubro con locales en el extranjero, que atraviesa por una crisis de mediana edad resuelta mediante un romance extramarital. Su éxito comercial lo convierte en un referente mediático con apariciones en televisión. Tan famoso, que unos turistas lo saludan mientras navegan por un canal, a instancias de un guía que lo apunta como si se tratara de una estrella. Cigarrillo de marihuana en mano, Jack responde el gesto. Luego se escucha un grito con su nombre y cae acribillado. Antes de los dos minutos de acción del primero de siete capítulos, el protagonista está aparentemente muerto.
El Imperio de Ámsterdam ejecuta con las costuras de una teleserie nocturna, una trama que plantea una disyuntiva atípica: qué tal si el personaje principal cae pésimo porque resulta moralmente reprobable, inescrupuloso y matonesco, al punto que las balas parecen merecidas. Más aún, la mayoría de los miembros de esta historia que también aborda la paternidad fallida y la fragilidad de los negocios bajo cuerda, no son precisamente agradables. Betty, la esposa ex estrella pop y Marjolein, la periodista rostro de la pantalla y amante de Jack, tampoco califican para ganar el favor de los espectadores. A su vez, los hijos irradian frustración y resentimiento. Esta galería de escasa simpatía logra seducir lo suficiente para saber por qué Jack termina baleado, y si logra salir con vida a pesar de ser un mal tipo.





















