Awelkumey: Tejidos artesanales

Desde la lana y el oficio textil, Awelkumey propone una moda consciente que rescata lo artesanal, lo natural y lo identitario. Una tienda donde cada prenda es única, hecha a mano por tejedoras apasionadas de la Región de Valparaíso, y donde vestirse se transforma en un acto de abrigo, memoria y pertenencia.

 Entrar a Awelkumey es entrar a un espacio donde el tiempo parece detenerse. Los estantes de madera guardan chalecos tejidos a mano, tapados, vestidos, sweaters, gorros y poleras que respiran tradición, dedicación y nobleza en los materiales. No hay prisa ni producción en serie: aquí cada prenda cuenta una historia.

El proyecto nació hace ocho años en Maitencillo, cuando Ximena Rodríguez se aventuró con un local —dedicado a la venta de chalecos artesanales de lana— que se transformó rápidamente en un éxito veraniego. Luego de una estadía de tres años en México, el regreso a Chile marcó un nuevo comienzo. Esta vez en Viña del Mar, donde decidieron “tirarse a la piscina” y consolidar Awelkumey como una marca con identidad propia. Hace nueve meses abrieron su actual tienda, en Plaza Reñaca, con una muy buena recepción de parte del público.

TEJEDORAS APASIONADAS

Hoy, Awelkumey trabaja con una red de quince tejedoras —mujeres entre los 30 y los 70 años— provenientes de Santiago y de distintas comunas de Valparaíso: La Calera, Villa Alemana, Quilpué, Valparaíso, Viña del Mar, Reñaca y Concón. Todas comparten una misma pasión: el tejido como oficio, como herencia y como forma de expresión. Por eso no es casual que el concepto que las define sea el de tejedoras apasionadas.

Las prendas están confeccionadas con materiales naturales cuidadosamente seleccionados: lana de oveja, lana italiana, francesa y turca, algodón e hilo de seda. “La lana turca, por ejemplo, destaca por su ligereza y practicidad, permitiendo incluso el lavado en lavadora con bolsas especiales para ropa delicada”. Existe, además, una preocupación real por la salud y el bienestar: se utilizan lanas hipoalergénicas y procesos pensados para personas con piel sensible.

El diseño dialoga con lo contemporáneo sin perder su raíz. Sweaters cuello en V, cuello redondo o bote —uno de los favoritos del público—, mangas globo o tres cuartos, chalecos de distintos largos, tapados y accesorios como carteras y bandoleras de gamuza y cuero, provenientes de una curtiembre de Melipilla, completan una propuesta coherente, cómoda y atemporal. Todo es trabajado localmente y hecho por manos chilenas.

El estilo de Awelkumey tiene un aire vintage, donde lo artesanal se impone como valor. “Son prendas hechas para durar, que invitan a un consumo responsable y consciente. El cuidado es simple: lavado a mano en agua fría, secado estirado, respeto por la forma”. Vestirse así es también aprender a cuidar.

ESPACIO DE ABRIGO

El vínculo con quienes visitan la tienda es cercano y emocional. “Muchas personas, al ver los tejidos, recuerdan los chalecos que tejía una abuela o una madre”. Otros —especialmente extranjeros, como brasileños, canadienses y estadounidenses— valoran profundamente el trabajo artesanal y la historia detrás de cada prenda. El boca a boca ha sido clave: quienes llegan, vuelven.

A esa experiencia se suma un factor clave: la calidad de la atención, sin apuro ni presión. Las personas pueden probarse todo, tocar las texturas, mirarse con calma. Ximena —quien recibe a cada cliente— atiende con paciencia, cariño y una amabilidad genuina que se siente desde el primer saludo. Escucha, acompaña, sugiere sin imponer. Su carisma transforma la compra en un encuentro cercano y cálido.

Awelkumey no es solo una tienda. Su nombre, proveniente del mapudungun, significa “bienvenida, recibir con afecto, hacer entrar en un espacio de abrigo y cuidado”. Y eso es exactamente lo que propone: un lugar donde el abrigo es físico y emocional, donde el oficio textil se mantiene vivo y donde cada prenda es una invitación a sentirse en casa.

Awelkumey
Plaza Reñaca, local 5A
@awelkumey