Yerko Cattarinich: “Mi sueño es acercar el mar a los chilenos”

velerista y emprendedor

Más de treinta y cinco años navegando como seleccionado de vela, oficial de la Armada de Chile, capitán de fragata y gobernador marítimo, le han dado a Yerko Cattarinich una gran experiencia. Dedicado toda su vida al mar, su última aventura personal contempló más 2.400 millas de navegación, en cuarenta y tres días, por las costas de Europa. Por eso hoy, como emprendedor, está decidido a acercar el mar a más personas, a través de rutas guiadas, por las bahías de Valparaíso, Viña del Mar, Concón, Papudo, Quintero, Coquimbo, entre otros destinos.

 Por María Inés Manzo C. / Fotografía Javiera Díaz de Valdés

En el Club de Yates de Recreo, Viña del Mar, se encuentra Altair, un precioso y cómodo yate Catalina de cuarenta pies y casi trece metros de largo (del año 2000). Allí lo espera su dueño, Yerko Cattarinich García, exoficial de la Armada de Chile, capitán de fragata y exgobernador marítimo de Aysén, que decidió cumplir su sueño de emprender y dejar, el año pasado, su trabajo formal en la Dirección General del Territorio Marítimo y Marina Mercante de Chile.

“A las generaciones mayores nos criaron de una manera más estructurada: estudiar, sacar un título, trabajar, tener hijos, jubilar… y ahí recién disfrutar. Pero la vida es tan corta que uno tiene que entender que hay que aprovechar ahora, hacer lo que te gusta, vivir tus sueños y no cuando sea tarde para ello”.

“Mi relación con el mar parte de pequeño, cuando vivía en Recreo. Con mi hermano hacíamos embarcaciones precarias con planchas de madera, inventábamos sistemas de flotabilidad y nos entreteníamos buceando. Posteriormente, entré a la Escuela Naval y como seleccionado de vela conocí ‘el arte de navegar’ participando en algunas regatas en representación de escuela. Me fui a Asia Pacífico, por más de seis meses, y arriba del buque Escuela Esmeralda, pude conocer la realidad de distintos territorios con cultura marítima como Nueva Zelanda, Australia o la Polinesia Francesa”.

Yerko también vivió en Nueva Zelanda, donde sacó un máster, y tuvo la suerte de presenciar la Copa América de Vela (1995), donde el equipo neozelandés fue el ganador. “Esa hazaña me marcó, porque pude ver la pasión de la gente hacía los deportes náuticos, fue como si Chile hubiera ganado el mundial de fútbol. La gente salía eufórica a la calles. Allá ocho de cada diez personas tienen embarcaciones, trabajan y usan el mar de manera recreativa, la vela es un deporte popular. Por eso siempre he soñado algo similar en mi país”.

¿Cuál es la realidad en Chile?
En Chile, y por lo general en Sudamérica, tener un yate no es económico, hay que contar con una cierta cantidad de dinero para mantenerlo. Lamentablemente, sigue siendo elitista o exclusivo. Por otro lado, las marinas en Chile son pocas, son clubes muy cerrados, donde hay que pagar membresías bastante altas. Nuestra configuración geográfica, especialmente por las marejadas, ha impedido tener infraestructuras más extendidas, cómodas y protegidas a lo largo del país, pero eso no quiere decir que sea imposible.

“Siempre ligado a la Armada, ingresé al Club de Deportes Náuticos de la institución y empecé a participar en las regatas padre hijo, con mis propios hijos, porque desde pequeños quise acercarlos al mar. Esa fue mi mejor enseñanza, traspasarles mi experiencia y mostrarles un deporte que tiene muchos valores. Puedes desarrollarlo solo, pero también en grupo para potenciar el trabajo en equipo, la responsabilidad, la empatía, la tolerancia, entre otros”.

 SUS TRAVESÍAS

“He tenido la fortuna de conocer distintas partes de Chile. En Antofagasta, por ejemplo, fui en representación de la ciudad hacia Iquique para la famosa Regata del 21 de mayo. Navegué en Puerto Montt como capitán de puerto, conocí toda la Zona Austral, hasta el Cabo de Hornos… llegué a Isla de Pascua y Juan Fernández. En todos estos años he ido tomando experiencia en distintas actividades, condiciones geográficas, meteorológicas, de navegación costera y de altura (alta mar). Mi objetivo era tener mi propio yate y navegar por mi cuenta”.

¿Cuándo logras cumplir tu sueño?
Como parte de la organización y de la autoridad marítima, siempre traté de apoyar a los navegantes que llegaban en velero a nuestras costas, conocer sus historias, sus viajes por el mundo. Eso me cautivaba. Hace dos años logré juntar el dinero, compré mi yate y me hice socio del Club de Yates de Recreo, en marzo del 2023. Hice una primera travesía desde Viña del Mar hacia Coquimbo con mi familia y en abril viajé con un grupo de amigos a Juan Fernández, lo que me motivó mucho más.

 ¿Cómo fue la experiencia?
Una maravilla, pero también un desafío, porque a las doscientas millas quedé sin timón. Gracias a un amigo, con gran experiencia, sorteamos la situación. Navegamos setenta y cinco millas sin timón y a vela, monitoreados por la autoridad marítima que tiene uno de los mejores sistemas de seguridad, incluso mejor que Nueva Zelanda. Por suerte, nunca fue un riesgo.

Pero el viaje más importante fue hacia Europa…
Así es, tengo un primo hermano que vive en Europa que me pidió llevar su yate de 48 pies desde España a Turquía. En esta travesía también me acompañó mi familia, en gran parte del tramo. Salimos desde Valencia a las islas frente a Ibiza, hasta Mallorca. Volvimos a España para poder cruzar el Golfo de León, hasta Marsella. Nos fuimos por toda la Costa Azul, pasamos por Mónaco hasta Génova. Seguimos por Isla de Elba y bajamos por las islas Córcega, Cerdeña y Sicilia, hasta el sur de Italia. Cruzamos a Atenas, Grecia… en total fueron más de 2.400 millas de navegación en cuarenta y tres días. Conocí más de cuarenta lugares, fue maravilloso.

¿Qué te dejó está nueva travesía?
Pude ver los contrastes oceánicos. Europa tiene muchas bondades e instalaciones para una navegación muy agradable; por ejemplo, en Grecia hay marinas fantásticas que te permiten pasar por el día, semanas o reparar tu embarcación si es necesario. Sin perjuicio que tiene riesgos, como los vientos característicos del lado oeste de la bota itálica. Hay vientos que pueden llegar a los cincuenta nudos o más. En este viaje pude integrarme a un grupo (un chat) con más de ciento ochenta chilenos que navegan por el mundo. Esta comunidad es muy enriquecedora, y sólo en torno a la vela, hay mucho traspaso de información, datos y de sitios interesantes para visitar.

“Con toda esa información, el año pasado me motivé a lanzarme solo, buscar diferentes espacios para poder transmitirle a la gente la importancia que tiene el mar. Siempre decimos que nuestra costa es muy larga, que tenemos un mar privilegiado ¿pero lo aprovechamos realmente? Cuando se trata de actividades siempre miramos hacia la cordillera, somos más de tierra”.

MAR PARA TODOS

“La autoridad marítima hoy ha ayudado mucho a rebajar ciertas exigencias —antes era muy restrictivo—, permitiendo desarrollar actividades náuticas deportivas. Algo muy concreto es que los yates pueden zarpar de los clubes sin tener que pedir permisos cada vez, o poder arrendar tu velero a otras personas. Por otro lado, algunos privados promueven instancias recreativas, principalmente natación, buceo, kayak, etc., pero no es suficiente. El Estado debería implementar políticas para crear marinas públicas, permitir el acceso a embarcaciones más baratas, para que los niños, desde pequeños, tengan clases de vela, que conozcan su mar. Hay algunos colegios privados y públicos que han realizado estas actividades y los resultados han sido enriquecedores, de allí surgen los semilleros de los futuros representantes deportivos. La gente pierde el interés por los altos costos y los deportes náuticos no deberían ser un lujo, es una actividad como cualquier otra”.

¿Cuáles son tus proyectos?
Siempre me mantengo compitiendo en los clásicos (como la regata Off Valparaíso), categoría que permite mi yate. El año pasado participé en tres regatas, donde logré segundo y tercer lugar. Y me encantaría competir en la Regata de Chiloé 2026, que este año se volvió a retomar tras la pandemia. Prontamente espero irme al norte, hacia Bahía Inglesa, también volver a viajar hacia Juan Fernández y seguir recorriendo Europa.

“En cuanto a los servicios de mi yate, estoy sacando a recorrer por la bahía y sus alrededores a parejas, amigos y turistas que quieran conocer la región de una manera distinta. Incluso hago navegaciones prácticas para personas que están realizando cursos para obtener su respectiva licencia. Para Año Nuevo hice una preciosa ruta para ver los fuegos artificiales de la bahía desde el mar. Es un show pirotécnico que nada tiene que envidiar a grandes espectáculos, como el de Australia. Esa es la idea, potenciar nuestro mar, lo que es nuestro por derecho. En la ruta hay una fauna maravillosa, desde lobos marinos, aves de todo tipo, incluso hoy se están avistando pingüinos de Humboldt que andan por la zona. Si tienen suerte se pueden encontrar con toninas. Estar en alta mar, con el viento soplando en tu cara, es único y relajante. Me encanta enseñar y traspasar mis conocimientos a quienes lo requieran, por eso quiero invitar a las personas a que se atrevan a vivir esta experiencia. Es algo que los libros no te pueden enseñar”.

www.instagram.com/yerkocattarinich
www.instagram.com/sv.altair

 

SOBRE YERKO CATTARINICH

  • Ingeniero en Administración Marítima, Academia Politécnica Naval de la Armada de Chile.
  • Maestría en Ciencias Políticas, Escuela de Guerra Naval de Chile.
  • Maestría en Gestión y Auditorías Ambientales en Ciencia y Tecnología Marinas de la Universidad de León, España.
  • Maestría en Oceanografía, Universidad de Valparaíso y Universidad Católica, Chile.
  • Diplomado en Estudios Políticos Estratégicos, Academia Nacional de Estudios Políticos y Estratégicos, Chile.