LA CRUDA REALIDAD DENTRO DE AMERICA ‘S NEXT TOP MODEL. NETFLIX
Juzgar el pasado con principios del presente, encarna uno de los grandes debates de los últimos años. En la cultura pop se refleja, por ejemplo, en que las nuevas generaciones critican duramente sitcoms históricas como Friends. Los dardos apuntan a la falta de diversidad racial y social, reproches a la representación de la cultura LGBTQ+, y acusaciones de homofobia y gordofobia. Así, Friends no pasa la prueba de la blancura moral; tampoco otros clásicos de la comedia como Two and a half men por misógina.
Esta serie documental arranca el primero de sus tres episodios recogiendo las opiniones de jóvenes en el periodo de pandemia sobre lo que fue America ’s Next Top Model durante el ciclo 2003-2015, producido y conducido por la súper modelo Tyra Banks. El reality se convirtió en un fenómeno planetario de la televisión por cable y un paradigma del formato. Los comentarios alaban el desparpajo, pero a la vez critican la dinámica del concurso que prometía convertir en modelo a mujeres dispuestas a pasar por una serie de pruebas que, progresivamente, poco y nada tenían que ver con la moda y la alta costura.
El repaso de su historia corre por cuenta de Tyra Banks, además de concursantes, jurados y productores. La modelo afroamericana cuenta su versión del proyecto bajo la perspectiva de un escenario poco favorable para una mujer negra curvilínea como ella que se abría paso en pasarelas, cuando el parámetro de belleza respondía al estereotipo de la chica pálida al borde de la anorexia. A la par, Banks explica el contexto de la televisión dominada por la telerrealidad a comienzos de siglo, que prometía fama y fortuna a completos desconocidos dispuestos a exponerse en pantalla. Su narrativa se concentra en justificar el delirio creciente del programa con desafíos absurdos, y mostrar algo parecido al arrepentimiento ante situaciones donde fue evidente el escaso criterio de la producción, y la manipulación de las concursantes.
Por otro lado, resulta llamativo que las mayores expresiones de resentimiento hacia Tyra Banks provienen de participantes afroamericanas que esperaban más empatía de su parte, por la condicionante racial. Ciertamente, no habría sido muy justo que la conductora evidenciara favoritismo por el color de piel.
Que el revisionismo se gatille por estas lecturas con fuerte carga moral puede parecer algo forzado, pero en este caso funciona para conocer las entrañas de un programa que definitivamente se inscribió en la historia de la televisión, como expresión de los límites elásticos del formato reality.





















