Joyería de arquitectura

Patricia Valenzuela y Sebastián Rodríguez, orfebres

La relación que ambos tienen con la cultura, el patrimonio y la arquitectura los llevó a poner en valor un concepto poco usual en la orfebrería. Si bien cada uno refleja un estilo propio en las piezas que elaboran y comercializan en distintas vitrinas, el punto de encuentro del mundo creativo que une a Patricia y Sebastián, está en la intención de mostrar, a través de sus obras, un arte con contenido, que al observarlas cuenten una historia, que reflejen las tradiciones, usos y costumbres de un pueblo.

Por Verónica Ramos B. / Fotografía: Francisco Díaz U.

Forjadas, es el primer resultado de la visión que define la artesanía contemporánea de estos orfebres. Una muestra que tiene su origen en un primer proyecto elaborado por Patricia quien, de profesión antropóloga y apasionada por la historia patrimonial, emprende un trabajo de investigación sobre el oficio de rejería, como elemento arquitectónico aplicado en puertas y ventanas del Barrio Yungay. “Hice una recopilación fotográfica y elaboré una serie de diseños relacionados con este oficio. El municipio y la comunidad, en general, valoraron este trabajo y fue así como decidí continuar desarrollando esta temática. Luego, conocí a Sebastián en un congreso de artesanía y le propuse que ambos postuláramos este proyecto al FONDART. La idea fue variando con el tiempo y, finalmente, realizamos una línea de diez piezas de joyería, entre ellas, collares, anillos, prendedores, pulseras y aros, todas trabajadas en cobre y metal e inspiradas en el trabajo de forjas que tienen las casas del Barrio Yungay”, comenta Patricia.

Junto a la experiencia de Sebastián, oriundo de Bahía Blanca, Argentina, y orfebre autodidacta hace más de veinte años, esta pareja comenzó a cosechar el éxito de una muestra que los llevó, incluso, a presentarla, en agosto del 2018, en San José de Costa Rica. “No solo la recepción de la gente fue espectacular, sino que nos dimos cuenta de que nuestras creaciones encajan perfecto en la cultura de otro lugar y creemos que esta u otra colección serán bienvenidas en cualquier país de Latinoamérica, porque toda nuestra historia, la arquitectura, los oficios están muy conectados entre sí”, recuerda Sebastián.

CONEXIÓN Y MOVIMIENTO

Para Sebastián Rodríguez, el reconocimiento de Forjadas es el reflejo de un trabajo que ha venido desarrollando desde su tierra natal y, luego en Chile, donde reside hace trece años. En el 2014, obtiene el Sello de Excelencia a la Artesanía, otorgado por el CNCA, premio que reconoce la creación de una línea de joyas elaboradas en cobre, hueso de albacora y cuernos unidos por remaches, llamado Estilo Diaguita. Un año más tarde, es acreedor del primer lugar del Encuentro de Orfebres en Puerto Varas, con la pieza Pehuenes y Estrellas.

 En noviembre del 2018, presentaron una nueva exposición en el Museo Gabriel González Videla, ¿se podría decir que es la continuación de Forjadas?
P: Así es, esta muestra denominada Arquitectura Patrimonial de La Serena: joyas con historia, es un segundo proyecto de FONDART que nos adjudicamos en el 2017. La colección cuenta con veinte piezas inspiradas en tres oficios presentes en la arquitectura de La Serena, es decir, en la rejería, en la ebanistería y en la yesería.

S: Este trabajo une la madera, el metal y el yeso. Ahora, esto no es una alabanza al pasado, sino un reconocimiento al presente, porque eso está en nuestros edificios, en la casas patrimoniales del casco histórico de la ciudad.

¿Sienten que la joyería de arquitectura es un concepto innovador dentro de la orfebrería?
P: Conocemos a orfebres que se dedican a esto, pero no es un tipo de artesanía masiva. Efectivamente este es un concepto contemporáneo y, en mi caso, tiene que ver con una búsqueda de cómo hablo desde el lugar que habito y de cómo me identifica ese lugar. Tal vez puede sonar rebuscado, pero sin duda tiene que ver con una reflexión muy personal.

S: Este camino tiene relación con generar proyectos, discusión, puntos de vista, viajar, mostrarlo en otros lugares y, la verdad, está ¡buenísimo! porque somos artesanos, no somos artistas…

Y la creatividad en este sentido es inagotable
S: Si tenemos la posibilidad de crear otros proyectos ¡espectacular!, pero esto requiere de mucho tiempo y gestión. La creatividad siempre está y eso se refleja en nuestro trabajo individual también, que es joyería de autor. Mis creaciones las pueden ver en www.serorfebre.cl y en ferias de Tongoy, que es donde vivo. Y a Patricia la pueden encontrar en Facebook.

P: Me gustaría hacer una línea de joyas de arquitectura inspirada en los pueblos indígenas, salir al mundo rural, incluso recorrer Chile y hacer una pieza de cada lugar… ideas hay muchas, pero es un proceso muy lento y tampoco es fácil, porque requiere de autogestión.

¿Y de qué manera impactan sus colecciones en el público?
S: Las personas ven las piezas y dicen: ¡qué linda joya!, pero cuando ven las fotografías de los edificios patrimoniales que acompañan cada una de estas creaciones comienzan a recordar los detalles arquitectónicos que están interpretados en ellas. La experiencia de cada uno tiene que ver con la identidad, con la apreciación y el conocimiento que tiene del entorno. Y se produce una dinámica especial, porque les preguntamos a las personas dónde han visto ese diseño cuando recorren la ciudad y rápidamente se conectan con el lugar, entonces ahí está pasando algo, se genera un movimiento y creo que ese, finalmente, es nuestro aporte.

 

 

“… nos dimos cuenta de que nuestras creaciones encajan perfecto en la cultura de otro lugar y creemos que esta u otra colección será bienvenida en cualquier país de Latinoamérica”, Sebastián Rodríguez.

“La colección cuenta con veinte piezas inspiradas en tres oficios presentes en la arquitectura de La Serena, es decir, en la rejería, en la ebanistería y en la yesería”, Patricia Valenzuela.