Verano musical

Alejandra Urrutia, directora de orquesta

Dos nuevas invitaciones musicales trae este verano, quien fuera la primera directora de orquesta en Chile. Un encuentro en la montaña, en Portillos, y la presentación de la Novena Sinfonía de Beethoven en Santiago, que busca generar hermandad y unión.

Por María Jesús Sáinz N. / Fotografías gentileza Pablo Donoso

Alejandra Urrutia, educadora y directora de orquestas, ha estado las últimas semanas en Budapest, donde es directora asistente del maestro Iván Fischer y de la Budapest Festival Orchestra. Sin embargo, la espera un intenso verano en Chile a cargo de dos proyectos propios e inéditos: Un encuentro en la montaña y otro en el corazón de la ciudad.

Su nombre cada día requiere menos presentaciones, desde que esta violinista, nacida en Concepción se convirtiera en la primera mujer en dirigir una orquesta en nuestro país, hasta el día de hoy, en que además de su trabajo en Hungría, es la directora titular de la Orquesta de Cámara de Chile.

Desde Europa nos cuenta que el 7 de enero a las 20 horas tiene una cita en la Estación Mapocho. Dirigirá una orquesta de jóvenes, cuatro solistas y un coro de cantantes tanto profesionales como de la comunidad, en la interpretación de la Novena Sinfonía de Ludwig van Beethoven.

La eligió porque dice que expresa un mensaje muy claro y profundo sobre la hermandad y la fraternidad en el hermoso texto escrito por Friedrich Schiller. “Es la mejor manera de celebrar la hermandad en un país donde conviven personas de distintas nacionalidades, religiones y razas. Queremos enviar un mensaje a la sociedad y al mundo entero de que con la música, quizás el único idioma universal que puede romper barreras y cruzar fronteras, sí podemos vivir como hermanos”.

ODA A LA ALEGRÍA

Tuvo la idea en un viaje en automóvil a Concepción junto a su sobrina, Josefina. Recuerda que habían parado a tomar una bebida cuando vieron en los periódicos un titular poco amable que tenía que ver con la inmigración en Chile. “Me sorprendí enormemente y una vez de vuelta en el auto nos fuimos conversando el tema y sentí desde muy profundo que tenía que hacer algo con esto, y ya arribada en Talcamavida, la idea de hacer un Concierto por la Hermandad vino a mí muy claramente”.

¿Cómo será el concierto?
Lo novedoso de este proyecto es que tendremos una orquesta con músicos chilenos y de distintas nacionalidades que están residiendo en Chile y un gran coro que estará formado por profesionales y por gente que se quiera unir a cantar por primera vez en su vida, nada menos que la Novena Sinfonía de Ludwig van Beethoven.

¿Cómo ha sido el proceso, los ensayos, el compromiso de la gente?
El proceso de este hermoso proyecto ha sido increíble. Primeramente comenzamos con la convocatoria para el coro, llegamos a tener trescientos cincuenta inscritos, y una vez que tuvimos las audiciones, lideradas por Paula Elgueta, se conformó un coro de doscientas personas. Es muy importante destacar que la convocatoria para el coro fue abierta a toda persona que quería cantar, no necesariamente necesitaban experiencia cantando, sino, el entusiasmo y el coraje de sumarse a un proyecto como este.

¿Cómo se ha generado el encuentro entre personas de diferentes culturas?
El coro ha estado ensayando desde principios de noviembre. Yo pude presenciar los primeros ensayos. ¡Era impresionante la energía! Hace unos días me llegó la noticia que muchos de ellos se juntan a estudiar para prepararse para el siguiente ensayo. Es realmente hermoso. La convocatoria de la orquesta terminó el 2 de diciembre y… ¡Tendremos una orquesta de ciento once  integrantes de distintas nacionalidades!

¿Qué rol juega la música en la integración de un país como Chile que tiene este desafío en particular?
El arte en general y la música en particular tiene un importantísimo rol de transformación en una sociedad. Cuando uno estudia música, está en un constante autoconocimiento de tus fortalezas y debilidades, desarrollando los valores universales más profundos del ser humano. Cuando te conectas a diario con tu ser interior se crean seres íntegros y actúas, hablas y piensas desde esa integridad. Cada uno de nosotros tiene la responsabilidad individual de sumarse a esta integridad y no esperar que esa transformación venga de afuera.

¿Por qué integrar no solo a profesionales sino también a la comunidad?
El coro en la Novena Sinfonía de Beethoven, con su texto Oda a la Alegría, debe ser representado por la voz del ser común, y aunque el destino del hombre es la libertad, ese destino debe desembocar en la alegría. Este proyecto solo trae alegría a quienes están participando y queremos compartir esta alegría con todos quienes nos vengan a escuchar.

MÚSICA EN LA MONTAÑA

Pero esto no es todo. Terminando el Concierto por la Hermandad a Alejandra le espera el Primer Festival Internacional de Música Portillo 2019, que creó porque está convencida de que “es importante generar espacios de formación musical de excelencia en Chile, pues muchos de nuestros jóvenes salen a buscar estas oportunidades en el extranjero”.

El encuentro, que se llevará a cabo entre el 12 y el 22 de enero en el tradicional Hotel Portillos de la región de Valparaíso, tendrá un variado programa que incluye a músicos nacionales y extranjeros, además de una academia para la búsqueda de nuevos talentos en quintetos de vientos y cuartetos de cuerdas.

¿Cómo surgió la idea de un festival en Portillos?
La idea nace luego de una reunión que sostuve con Michael Purcell, gerente del Hotel Portillo y Caroline Ward, fundadora de la Curatoría de Talentos, Fanjul & Ward. Por muchos años y luego de mi trabajo que hice junto a la Orquesta Bicentenario de Curanilahue, surgió en mí la idea de crear una instancia para jóvenes músicos donde se pudieran concentrar por completo en su formación musical como instrumentistas.

¿Por qué un festival específicamente?
Porque es una experiencia enriquecedora que inspira a sacar lo mejor de cada uno en un medioambiente de mucho cuidado para el desarrollo humano y musical. Personalmente tuve la oportunidad de asistir a festivales de este tipo como violinista y directora, por ejemplo, el Festival de Aspen en Estados Unidos, donde además de estar con grandes músicos, conocí a quién sería mi futuro profesor de violín para mi Máster y Doctorado en la Universidad de Michigan.

¿Por qué enfocarse en obras para cuartetos de cuerdas y quintetos de vientos?
La música de cámara es la esencia para un músico. El repertorio escrito para cuartetos de cuerdas es uno de los más profundos e importantes en la literatura musical, indispensable para el desarrollo de un músico íntegro. Para entender una sinfonía de Beethoven, hay que haber pasado por sus cuartetos de cuerdas op.18, los Cuartetos Razumovsky op. 59, por ejemplo, y así comienzas a conocer el lenguaje de una manera mucho más acabada.

Cuando tocas en un quinteto de vientos o en un cuarteto de cuerdas, comienzas a entender cómo tu sonido, tu voz, se conecta con la de tu compañero. Aprendes a escuchar de verdad y comienzan a surgir preguntas. Es realmente hermoso. Haciendo música de cámara los conceptos esenciales para alcanzar un nivel de excelencia, se fortalecen.

¿Qué valor tiene para ti que haya agrupaciones nacionales e internacionales en este festival?
El mundo musical es un mundo muy diverso y en esa diversidad es donde uno aprende a valorar al otro. Tener agrupaciones de diferentes partes de Latinoamérica hace que se cree un espacio para escuchar ideas, pensar y expresarnos de maneras distintas, que finalmente convergen en el lenguaje común que es la música.

¿Qué valor le das al emplazamiento, al hecho de que sea en plena cordillera?
La música y la naturaleza comparten algo en común: la belleza. Para cultivar la belleza debes estar en un lugar que te predisponga a sentirla, vivirla, mirarla y  crearla. La cordillera de los Andes, sin duda, es un espacio para nutrir el alma y conectarse con la belleza que llevamos dentro.

“Queremos enviar un mensaje a la sociedad y al mundo entero de que con la música, quizás el único idioma universal que puede romper barreras y cruzar fronteras, sí podemos vivir como hermanos”.

“La Novena Sinfonía de Beethoven expresa un mensaje muy claro y profundo sobre la hermandad y la fraternidad en un hermoso texto escrito por Friedrich Schiller. Es la mejor manera de celebrar la hermandad en un país donde conviven personas de distintas nacionalidades, religiones y razas”