Semilla mágica

Elquimia

Lo que para los productores conserveros de la papaya es un desecho, para Daniela Bustamante fue todo un descubrimiento y una gran oportunidad de emprender. Pionera en la extracción de aceite de semilla de papaya, a nivel nacional, esta traductora decidió emprender en el mundo de la cosmética, elaborando, de manera natural, aceites, cremas y lociones. Sus productos tienen tantas virtudes como beneficios y Elquimia, su emprendimiento, es el fiel reflejo de una economía circular.

Por Verónica Ramos B. / Fotografía: Francisco Díaz U.

Si hay algo que identifica a La Serena y al Valle de Elqui, es la papaya. Conocido por su intenso aroma y su refrescante sabor, este fruto es dueño de una serie de propiedades beneficiosas para el organismo, tanto así que sus productores la han puesto en el mercado con las más variadas recetas y presentaciones. Lo que no sabíamos hasta ahora, era el destino de sus semillas, las que en su mayoría son eliminadas por las empresas conserveras del rubro.

Fue este desecho lo que le abrió los ojos a Daniela Bustamante y que la dejó, por un tiempo, pensando en cómo darles una utilidad. Convencida de que su camino era la independencia, después de haber trabajado casi ocho años en una empresa minera de la zona, esta traductora de la Pontificia Universidad Católica, tomó la decisión de emprender. Por una necesidad personal, comenzó a familiarizarse con el uso de plantas, frutos y hierbas, tanto así que se aficionó a la cosmética natural. “Tuve acné durante veinte años y al principio usé una serie de productos dermatológicos. Cuando empecé a hacerme mascarillas de aloe vera o miel y a usar aceites naturales me di cuenta de que el resultado era sustancialmente mejor. Con el tiempo, decidí investigar y como ya estaba viviendo en La Serena, comencé a buscar información sobre el uso de la semilla de la papaya y, además, tomé un curso sobre emprendimiento en el Centro de Desarrollo de Negocios de SERCOTEC”, recuerda Daniela.

¿Esto te impulsó a dar el paso para emprender?
Les conté mi idea y la encontraron tan buena que eso me motivó a comprar una prensa y a buscar semillas de papayas entre los productores de la zona. Algunos me las vendían y otros me las regalaban, porque no las usan y, en el mejor de los escenarios, algunos las utilizan como compost.

¿Y qué beneficios descubriste en esta semilla?
De la semilla de la papaya chilena encontré algunas tesis y, en particular, la realizada por la doctora Lilia Masson, para la Universidad Complutense de Madrid. Este es un estudio acabado de varias semillas chilenas y la verdad es que aquí encontré la biblia de la semilla de papaya. Descubrí su gran potencial en el uso cosmético, lo que me llevó a elaborar el aceite. Saqué varias pruebas y le pedí a mi círculo más cercano que lo utilizara. Al poco tiempo, me comentaron lo positivo de los resultados.

¿Qué nos puedes contar de su proceso?
Para el proceso de limpieza y de deshidratación de las semillas me las tuve que ingeniar, porque todo es artesanal. Primero debo lavar la semilla y separarla del mucilago. Luego, se deshidratan a la sombra, durante varias semanas. Por cada diez kilos de semilla con mucilago, obtengo un kilo de semilla seca y esto es lo que se va a la prensa para extraer el aceite, el que queda reducido a doscientos miligramos. Ahora, el resto de la semilla es como una harina, llamado expeler, y con esto elaboro un exfoliante para el cuerpo, que es ideal para usarlo en la ducha.

¿El aceite, entonces, es la base de tus productos?
Con esto elaboro la crema hidratante para el rostro, una crema de manos y de labios en forma de barra, una loción o rocío floral hidratante con activos botánicos, la leche corporal y, por supuesto, el aceite puro que actúa como un sérum. Además, estoy haciendo jabones con el aceite y al igual que en el resto de los productos utilizo una receta ancestral, es decir, no uso mezclas preelaboradas. Todo es ciento por ciento puro y natural. El nombre Elquimia es la unión de Elqui y de alquimia, porque esto es lo que hacemos. Partió como un experimento, desde cero y así comprobé todo el potencial que tenía esta semilla.

¿Te encargas personalmente de todo el proceso?
Desde un principio hacía todo sola, pero hace unos meses me está ayudando mi pareja. Fernando dejó su trabajo en minería para apoyarme en la producción y hoy, prácticamente, trabajamos a la par.

EL PODER DE LA PAPAÍNA

Indicado para todo tipo de piel, especialmente para pieles sensibles, con manchas, acné, rosácea, dermatitis o psoriasis, el aceite mágico de Elquimia actúa como un potente antioxidante, acelera la regeneración celular, hidrata y nutre en profundidad, estimula la producción del colágeno y es un excelente desinflamatorio y microexfoliante.

“Es increíble la fuerza que tiene la naturaleza y el poder de una simple semilla. El aceite que se extrae de esta posee una alta concentración de ácidos grasos esenciales, un alto contenido de vitamina E y de fitoesteroles, agentes protectores de la piel que estimulan la producción de colágeno y atenúan visiblemente las arrugas”, agrega Daniela.

¿Cuál es el componente que hace que este aceite sea tan particular?
La papaína. Esta es una enzima que solo tiene la papaya y que brinda una acción microexfoliante en la piel, ayudando a desinflamar en casos de acné y dermatitis. Además, la papaína atenúa las manchas y las cicatrices y tonifica la piel aportando firmeza y elasticidad. Como es un aceite concentrado, lo ideal es aplicar dos a cuatro gotas, después de la limpieza facial y de preferencia en la noche.

¿En qué otros lugares se produce este aceite?
En Chile somos los únicos y, en el mundo, sabemos que en Costa Rica y en la India producen aceite, pero con la semilla de la papaya tropical, que es una fruta más grande que la nuestra, pero con una concentración de papaína menor a la papaya chilena.

¿Qué expectativas tienes frente a este producto tan novedoso?
La verdad es que trato de cuidarme de eso porque no quiero dejar de sorprenderme y eso es parte de la fascinación que me da este trabajo. La retroalimentación que recibo de mis clientes me da la fuerza para seguir, porque ven que los resultados son rápidos cuando hay constancia en el uso de los productos.

Pero me imagino que aspiras a potenciarlo y a innovar con otros proyectos
¡Por supuesto! Esto tiene un enorme potencial, incluso en julio nos ganamos un concurso organizado a nivel nacional por Almacenes Paris y por una incubadora de emprendimientos y nosotros obtuvimos la distinción en esta región. El premio consiste en exhibir nuestros productos en la tienda on line, de manera que será una tremenda vitrina. Por otra parte, estamos postulando a un fondo de CORFO para crear un laboratorio. Además de la infraestructura esto implica contratar a un químico farmacéutico y, en definitiva, crecer y tomar más responsabilidades. A mediados de octubre podríamos tener la respuesta de este fondo.

Con un laboratorio aumentarías, además, la producción
Mensualmente elaboramos entre cien y ciento cincuenta productos y de esto, el setenta por ciento corresponde a aceite puro y crema facial. De contar con un laboratorio, sin duda, aumentaríamos la producción, pero eso también dependerá de la demanda. Hoy, utilizamos mucho tiempo en la parte operativa del proceso y necesitamos potenciar aún más la venta y los canales para buscar clientes.

¿Cuáles son tus principales vitrinas para la venta?
Usamos bastante las redes sociales y tenemos una Página Web www.elquimia.com. Despachamos los productos a todo Chile. Participamos también en exposiciones, entre ellas, Echinuco en Santiago y en la Expo Coquimbo.

¿Y qué ha significado para ti descubrir la magia de esta semilla?
¡Maravilloso! El recuperar esta semilla considerada basura representa una economía circular, lo que ya es muy positivo y crear con ella algo distinto, único y beneficioso ha sido fantástico. Mucha gente me pregunta cómo se me ocurrió y la verdad es que no es fácil responder porque ha sido todo un proceso, una búsqueda, una serendipia y una inspiración.

“Por cada diez kilos de semilla con mucilago, obtengo un kilo de semilla seca y esto es lo que se va a la prensa para extraer el aceite, el que queda reducido a doscientos miligramos”.

“El nombre Elquimia es la unión de Elqui y de alquimia, porque esto es lo que hacemos. Partió como un experimento, desde cero y así comprobé todo el potencial que tenía esta semilla”.

 

“Es increíble la fuerza que tiene la naturaleza y el poder de una simple semilla. El aceite que se extrae de esta posee una alta concentración de ácidos grasos esenciales, un alto contenido de vitamina E y de fitoesteroles”.