Realidad aumentada

Sebastián Errázuriz, artista

Hace quince años que no exponía en Chile. Con una destacada carrera en Nueva York, quiso volver a Santiago para hacernos reflexionar sobre la realidad en la que vivimos, rodeados de tecnología, y cómo su influencia afectará nuestro futuro. “Yo este tema lo estoy tomando en serio y ustedes debieran hacerlo también”, advierte.

Por María Jesús Sáinz N. / Fotografías Sebastián Errázuriz Studio

Lo primero que se puede observar al entrar a la sala de exposiciones de la Fundación CorpArtes es una imagen digital en movimiento que nos muestra cómo fue que el artista chileno, radicado hace doce años en Nueva York, Sebastián Errázuriz, generó las imágenes 3D que dan vida a la muestra El Principio del Fin, que estará abierta hasta el 27 de enero en Rosario Norte 660, comuna de Las Condes.

Es el primer dispositivo electrónico de muchos que utiliza el artista para hacernos reflexionar sobre cómo las nuevas tecnologías definen nuestras vidas y hacia dónde nos pueden llevar.

Junto a estos videos, se proyectan portadas de periódicos donde reafirma esta nueva realidad en que estamos inmersos de redes sociales —“la nueva adicción, el nuevo opio” —, las empresas que las controlan, el monopolio de la grandes corporaciones, la concentración de la riqueza, el estado policial creciente apoyado por el brazo tecnológico, la realidad aumentada y la inteligencia artificial con todas las interrogantes que trae su desarrollo.

En la siguiente sala se pueden ver esculturas realizadas con impresoras 3D hechas con resina, epoxi, madera y pintura acrílica. Todas blancas sobre el fondo negro del salón. Entre ellas se reconoce a Mark Zuckerberg, Jeff Bezos,  Edward Snowden o Steve Jobs, entre otros, como “héroes” y “villanos” de los grandes imperios tecnológicos actuales. A los costados, están también los bocetos, pues para él es muy importante el proceso creativo. Todo, para terminar con un salón que parece vacío, pero que, sin embargo, se trata de una instalación hecha con realidad aumentada, es decir, vista a través de una tablet.

VUELTA A CHILE

Sebastián tenía veintiocho años cuando se convirtió en el segundo artista de América del Sur en tener su trabajo subastado en Sotheby’s Important Twentieth Century Design. Desde entonces ha destacado a nivel internacional con importantes muestras, la más memorable probablemente en 2015, cuando instaló cincuenta pantallas gigantes en Times Square.

Desde Nueva York, donde ya está inmerso en los nuevos desafíos que trae el 2019, nos cuenta que a Chile quiso volver con esta temática, que ha sido su principal preocupación del último tiempo.

¿Por qué volver ahora a Chile, después de tantos años?
Diferentes galerías e instituciones me habían ofrecido en varias ocasiones exposiciones y había dicho que no siempre, porque estuve enfocado en hacerme un espacio afuera. El mundo del arte internacional es extremadamente competitivo y, por lo mismo, requiere de mucho enfoque; entonces después de haber sentido que ya había consolidado cierto nivel de posición afuera, apareció esta oportunidad y pensé que sería bonito volver a mi casa y poder compartir con mi gente.

¿Por qué elegiste este tema?
De todos los temas, lo más fácil hubiese sido simplemente hacer una especie de retrospectiva y mostrar aquello por lo que soy conocido, sin embargo, para mí el tema más importante que cualquier artista o persona puede tocar, en este momento, es el de la tecnología. Todo depende de la tecnología, todo va a cambiar por la tecnología y estamos en un momento a nivel de humanidad, histórico, realmente único, que no se va a repetir y por ende lo más responsable, lógico y obvio, era tocar este tema.

UN CHILENO EN NY

La muestra que Sebastián ha traído a Santiago es el resultado de muchos años de trabajo e investigación. “Así debiera ser para todos. Todos deberíamos leer diarios e investigar estos temas”, dice, pero lo cierto es que su nivel de profundización ha sido grande y se nota.

¿Con qué mensaje quieres que se vayan quienes visiten El Principio del Fin? ¿Con miedo, dudas o tal vez ganas de cambiar las cosas?
Primero, yo creo que el miedo es importante. El miedo nos ayuda a entender que hay una urgencia y ante una situación extremadamente difícil, una futura crisis, nos podemos congelar o podemos decidir hacer algo al respecto. Lo segundo, yo creo que es dejar de tener este gran respeto a las instituciones, a los expertos y entender que la gran mayoría de la gente debe dejar de hacer lo que los expertos nos han dicho que hagamos, pues eso no tiene mucho sentido.

¿Y qué es lo que hay que hacer?
Eso debe ser algo que debe nacer de cada uno. La velocidad en la cual suceden estos cambios es mucha y si la gente se va a sentar a esperar a que le den una solución, simplemente van a ser víctimas de las repercusiones de su inercia.

¿Y cómo aporta tu exposición?
Para mí hacer la exposición es mover una bandera, hacer sonar las alarmas, tratar de decir ¡Oye, se viene este tema! Yo lo estoy tomando en serio y ustedes debieran hacerlo también.

¿Y sabes qué camino seguir?
No tengo respuestas. No hay respuestas, no más. Sabemos los resultados y podemos buscar posibles salidas en la historia, en el pasado, bastante trágicas siempre, pero qué se puede hacer para detenerlo. La verdad es que no sé si se puede.

¿Cómo viene tu 2019?
Estoy haciendo varios proyectos públicos de gran escala, siempre relacionados con generar conciencia sobre la tecnología y sus repercusiones, pero estoy principalmente, en un setenta u ochenta por ciento, dedicado a desarrollar una plataforma de realidad aumentada que permita a todos los artistas, arquitectos, diseñadores, poder generar contenido tridimensional y amarrarlo a una capa global que pueda ser descubierta y experimentada por otros. Para eso estoy con un equipo de diseñadores, ingenieros, trabajando full enfocados, para desarrollarlo lo más rápido posible, de modo que cuando el uso de la realidad aumentada se masifique, nosotros tengamos la comunidad más grande del mundo para ponerla en común.

“El mundo del arte internacional es extremadamente competitivo y, por lo mismo, requiere de mucho enfoque, entonces después de haber sentido que ya había consolidado cierto nivel de posición afuera, apareció esta oportunidad  y pensé que sería bonito volver a mi casa y poder compartir con mi gente”.

 “Para mí hacer la exposición es mover una bandera, hacer sonar las alarmas, tratar de decir ¡Oye, se viene este tema! Yo lo estoy tomando en serio y ustedes debieran hacerlo también”.