El renacer de Bastián Malla

Tenis chileno

Conocido por ser campeón de la Copa Mundial de Tenis Juvenil 2010 (sub-14), pero también por algunos arrebatos en la cancha, hoy a sus veintidós años vuelve renovado. Decidió dejar atrás su impulsividad y cambiarla por una actitud enfocada en mejorar y disfrutar lo que realmente ama: el tenis. Todo esto acompañado del apoyo de su mánager, quien es su principal sustento y motor en esta carrera.

Por Fernanda Mattatall / Fotografías Rodrigo Herrera y archivo BM

 

Quienes lo han visto en la cancha describen su juego como apasionado y de gran potencial. Sus emociones son intensas y eso se refleja en cada uno de sus movimientos. Por eso no extraña que Bastián Malla progrese de manera notable en el ranking ATP, logrando avanzar más de seiscientos lugares solo en este año. Cuarto lugar del ranking chileno, el tenista antofagastino fue campeón de la Copa Mundial de Tenis Juvenil 2010 (sub-14) y aunque en algún momento fue expulsado del juego por insultar a una jueza de silla (2015), hoy ha vuelto renovado.

Bastián estaba feliz de volver a su ciudad natal para competir en el último torneo de la temporada en el país, el Futuro 3 Copa IND- en Autoclub Antofagasta. La asociación de tenis de la región, dirigida por Juan Bugueño, lideró este campeonato que contó con la participación de los jugadores nacionales Bastián Malla y Gonzalo Lama, y un gran número de argentinos como Facundo Mena, Matías Zukas, Tomás Martín Etcheverry y Genaro Olivieri, entre otros, quienes participaron en una clínica de tenis entre jugadores y alumnos de la escuela del Autoclub, una nueva instancia que se suma a las iniciativas como el torneo GA y el ITF en silla de ruedas, que se han hecho para motivar a los niños a insertarse en este mundo deportivo.

Malla pasó a cuartos de final tras vencer a Mauricio Echazú en dos sets. Sin embargo, no pudo terminar el partido contra el trasandino Gabriel Hidalgo, número 1.021 del ranking ATP, retirándose en el tercer set. Todo este renacer deportivo del joven talento tiene nombre y apellido: Sergio Cortés, más conocido como “El Checho”, su mánager. “Lo conozco desde los diez años, sé las cosas buenas y malas que tiene y mi misión es potenciar su lado positivo y el negativo transformarlo en bueno. Creo que es un gran chico, aunque aún le falta por madurar y tener una competencia mejor para que vuelva a lograr su tenis”, explicó Cortés.

“Me ha sorprendido mucho, considerando que estuvo harto tiempo parado, pero siempre he sabido que él tiene un buen juego. Queríamos terminar el año dentro de los cuatrocientos y eso se logró”, comentó respecto al rendimiento de Bastián Malla.

PROFESIONALES EN LA PERLA

Hoy, a sus veintidós años, Bastián Malla sueña con algún día ser llamado a formar parte del equipo de Copa Davis. Sabe que todas sus vivencias son parte de un proceso que no puede ser calificado como “bueno o malo”. “No creo en los fracasos. Los puntos bajos los tomo como aprendizajes. Todas las experiencias te van fortaleciendo como persona y por eso creo que nunca se pierde, porque siempre se gana algo”, reflexiona Bastián.

 ¿Cómo nació tu gusto por el tenis?
Mi papá siempre jugó tenis y me incentivó desde chico a tomar clases, aprender y entrenar.

 ¿Tus padres te apoyan en esto?
En lo emocional, por supuesto que sí, pero ya di un paso importante y puedo decir que soy independiente, en lo que al tema económico se refiere. Sergio Cortés es quien me consigue auspicios y todo en general.

¿Cómo ha sido tu vida independiente?
Creo que fue un proceso que fue dándose de a poco. Como parte de mi carrera estuve como un año y medio fuera de mi casa y traté de hacer las cosas por mí mismo, o sea, me independicé casi sin darme cuenta. Estuve en Estados Unidos y también en África, jugando torneos en Túnez, porque hay mucho futuro allá. Pero después de un tiempo, obviamente con los viajes y todo eso, se me hizo difícil costearlo yo solo. Entonces regresé a Chile y ahí dejé de jugar un tiempo tenis porque no tenía ganas, la había pasado bastante mal. Quería olvidarme un poco.

 ¿Sientes que desperdiciaste el tiempo?
Uno nunca pierde el tiempo, porque siempre se aprende de lo malo, es lo que siempre he pensado. Todo lo que viví me sirvió para darme cuenta de muchas cosas, de disfrutar en la cancha más que sentir toda la presión que me generaba. Ahora estoy en eso: quiero disfrutar lo que hago. Siento que así todo resulta mejor.

¿Cómo ha sido tu vuelta a las canchas?
Dejé de jugar un año y medio, por lo que perdí mucho ranking. El 2018 lo empecé en el puesto mil del mundo.

Uf, algo difícil de revertir
Claro… además, mi primer torneo recién lo jugué en mayo en Italia, pero no pude jugar los siguientes porque me resfrié. De los tres meses que estuve allá, jugué seis torneos. Después de eso, por la falta de recursos económicos, las cosas no resultaron muy bien. No podía estar en los torneos con la debida anticipación para entrenar y adaptarme, ya que me tenía que quedar en casa de familiares o gente extraña y todo eso lo hacía más difícil e incómodo. Entonces se me complicó mucho la situación, porque allá el nivel es alto.

¿Eso te hizo volver a Chile?
Sí, estaba cansado. Regresé a Chile muy desmotivado, no quería seguir jugando por las mismas razones, no quería seguir pasándolo mal. Hasta que llegó Sergio Cortés, mi mánager, quien me empezó a conseguir auspicios y aquí estamos. Seguimos intentándolo y luchando.

¿Qué debes mejorar en tu técnica?
Lo que más debo mejorar y trabajar es mi saque. En eso me encuentro ahora, enfocado en cada detalle, porque finalmente esto es mi profesión y viviré de ella. Ahora, hace un tiempo lo cambié porque estoy haciendo un lanzamiento mucho más corto y voy adelante a golpear la pelota con más fuerza.

¿Cómo ha influido en tu vida la fama?
Cuando chico, a los trece años, sentía que lo tenía todo. Tenía contrato de Adidas, empresas que me pasaban bastante dinero para solventar mi carrera y un montón de otras garantías. Pero cuando uno es más pequeño es inmaduro y no se da cuenta de lo que posee, hasta que llegas al extremo de no tener nada y por eso me lo tomo con mucha cautela. Siento que soy una persona común y corriente, con un talento que es jugar al tenis y lo asumo de la mejor forma posible. Trato de luchar siempre lo que más puedo, y estos últimos dos meses lo he demostrado en la cancha. He jugado veintiocho partidos en estas últimas ocho semanas.

En lo que respecta al término de este año, lo más importante es poder conseguir auspicios. Sergio Cortés está golpeando innumerables puertas para que, en el 2019, no solo tengamos a Jarry o Garín, sino que también se pueda hablar de Bastián Malla.

“Estuve en Estados Unidos y también en África, jugando torneos en Túnez, porque hay mucho futuro allá. Pero después de un tiempo, obviamente con los viajes y todo eso, se me hizo difícil costearlo yo solo. Entonces regresé a Chile y ahí dejé de jugar un tiempo tenis porque no tenía ganas, la había pasado bastante mal. Quería olvidarme un poco.

“No creo en los fracasos. Los puntos bajos los tomo como aprendizajes. Todas las experiencias te van fortaleciendo como persona y por eso creo que nunca se pierde, porque siempre se gana algo”.