Un mercado natural

Tierra Luna

El té mezclado con frutas deshidratas es el protagonista de este emprendimiento, al que más tarde, Paula y Gonzalo sumaron las sales de mar, el aceite de oliva y las infusiones a base de zanahoria tostada. Con esfuerzo y perseverancia, esta “súper dupla” está empeñada en promover la alimentación saludable con un mercado natural que sea, especialmente, asequible para todos.

Por Verónica Ramos B. / Fotografía: Francisco Díaz U.

Con la certeza de que ambos estarían unidos no solo por el amor, Gonzalo tomó el mismo rumbo de Paula y se fue a vivir a Horcón, al interior del Valle del Elqui. Juntos querían emprender y ser independientes. Crearon una cafetería rústica al borde del camino y les fue bastante bien; sin embargo, a lo que ellos aspiraban era instalarse en el Pueblo Artesanal de Horcón y, para eso, debían elaborar un producto propio, natural y novedoso.

Cuando lograron adjudicarse un espacio, pensaron en crear un producto artesanal y de consumo masivo. Después de mucho indagar, decidieron elaborar té con frutas, especias y hierbas deshidratadas. “Nos dimos cuenta que la mayoría de nuestros vecinos secaban la fruta en los techos de sus casas. Empezamos a informarnos y a estudiar el cómo deshidratar la fruta con la idea de mantener intactas sus propiedades, su sabor y su aroma”, recuerda el técnico en turismo, Gonzalo Núñez (30).

“Al principio no fue tan fácil porque debíamos estar pendientes de la temperatura para que la fruta no se secara. Conversamos con pequeños productores para aprender de la técnica y Gonzalo fabricó a mano nuestro primer deshidratador solar artesanal tomando todas las precauciones para obtener una fruta de calidad. Fue así como, en el 2011, nació Tierra Luna y su nombre se debe a algo más bien místico, porque según mi signo me rige la tierra y a Gonzalo, la luna. Además, representa lo que es el Valle de Elqui”, agrega Paula Carrasco (31), quien por años se dedicó a la danza, hasta que su destino le mostró otro camino.

Enfocados en dar identidad local a sus productos, solo utilizan la fruta que esta tierra fértil les da. Cosechamos la fruta que está en el terreno donde vivimos en Horcón: membrillos, higos, damascos y hierbas, pero también compramos a nuestros vecinos manzanas, uvas, naranjas, pasas y frutillas. No mezclamos con frutas tropicales porque no sabemos cuál es la procedencia o si utilizaron pesticidas en su producción”, recalca Paula, y agrega que el logo de las etiquetas de sus productos también está en concordancia con el espíritu de Tierra Luna. “Nuestro logo es el pájaro suri que, en la cultura diaguita, representa la abundancia y la buena cosecha del lugar”.

FUSIÓN DE SABORES

Siete son las variedades de té de Tierra Luna y cada una cuenta con sus propiedades y beneficios. En presentaciones de cincuenta y de cien gramos y, en bolsitas de tela, destacan el té negro con menta pachona y cáscaras de cacao que es un estimulante digestivo. El té rojo con naranja y canela es diurético, depurador y quemador de grasas. El indú chai con té negro, kardamomo, jengibre, nuez moscada, pimienta negra y clavo de olor, es un estimulante y energizante que se utiliza especialmente en la medicina ayurvédica. El té verde con manzana, canela y anís, resulta ser un excelente diurético y activador del metabolismo, en tanto, el té verde con limón y jengibre, además de contar con estos beneficios, aumenta las defensas. El té blanco con hojas de melisa y naranja, de sabor suave, actúa como relajante y el té de jazmín con flores de caléndula y coco, se recomienda como hidratante, antioxidante y regenerador de la piel.

La fusión de estos sabores debió ser un proceso continuo, de ensayo y error
P: Somos bien estudiosos del tema y, además, valoramos mucho los consejos y recomendaciones de los campesinos de la zona. La verdad es que hemos aprendido mucho de la gente de Horcón.

G: Partimos mezclando las frutas y las hierbas de manera que estuviesen acorde con el tipo de té, y así fuesen más potentes en función de sus atributos y propiedades.

¿En términos de infraestructura, cómo fue creciendo el negocio?
G: Mientras trabajábamos con el deshidratador solar que construí, postulamos a varios proyectos y nos adjudicamos tres fondos del FOSIS. El primero fue el Básico, luego el Emprende que nos permitió comprar insumos y el fondo Cree, con el que pudimos aumentar mucho más nuestra producción gracias a la inversión en maquinaria. Invertimos en dos deshidratadores grandes, en un molinillo y en una impresora para hacer las etiquetas.

SALES, ACEITES E INFUSIONES

De Cáhuil, pequeño caserío ubicado cerca de Pichilemu, proviene la sal de mar que esta joven pareja incorporó, al poco tiempo, a este emprendimiento. Mezclada con ajo, mix de morrón, orégano, pimienta negra, albahaca, romero, tomillo, tomate y aceitunas deshidratadas, cautivaron a sus clientes con un producto gourmet, sabroso, aromático, en seis variedades y en dos presentaciones: molida y gruesa.

“Con el mismo proceso del té, debemos deshidratar las especias, secar la sal y hacer un molido. La sal de mar la traemos de Cáhuil porque es una sal muy pura y en cuanto a propiedades tiene todos los minerales que requiere el cuerpo. Esta zona es famosa en Chile por sus salares, que semejan piscinas donde se va decantando el agua hasta que se seca y queda la sal. Nuestra idea era integrar este producto chileno con las hierbas y especias del Valle del Elqui”, recalca Gonzalo.

También venden aceite de oliva ¿cuál es su origen?
G: El aceite que hoy ofrecemos es de Ovalle y va mezclado con hierbas deshidratadas y especias. Hacemos un trabajo de maceración y para ello usamos romero, albahaca, orégano, tomillo, merkén, laurel, ajo, mix de morrón, tomate, etc.

P: La maceración dura cerca de dos meses para que el aceite se impregne con el sabor y el aroma de las hierbas.

En definitiva, están constantemente innovando con otros productos
G: Ese es nuestro objetivo. También hacemos infusiones a base de zanahoria deshidratada y tostada que son libres de teína, por lo tanto, las pueden consumir las embarazadas y los niños.

P: Al tostar la zanahoria se obtiene un color similar al té y para ello usamos una técnica para evitar que se queme. Esta va mezclada con frutas deshidratadas o con hierbas. La idea es que aquellas personas que no pueden tomar té consuman estas infusiones y así nadie queda fuera de los productos de Tierra Luna.

¿Cómo se distribuyen las tareas de Tierra Luna?
G: Yo me dedico a cosechar la fruta y a cortarla con unas mandolinas porque debe tener un grosor bien específico para la deshidratación. Veo todo el manejo y control de los deshidratadores y ayudo a Paula en el envasado y el etiquetado.

P: Me dedico también a cuidar mis hierbas y a ver todo lo relacionado con la publicidad y el manejo de las redes sociales, porque gran parte de los pedidos son por Internet, despachamos a todo Chile.

UNA SÚPER DUPLA

De lunes a viernes, Gonzalo, Paula y sus dos hijas viven en La Serena y los fines de semana viajan a Horcón para elaborar sus productos. El padre de Paula es quien se encarga de atender el negocio de Tierra Luna en el Pueblo Artesanal de Horcón, un reconocido espacio que, en octubre del año pasado, fue arrasado por un voraz incendio. “Ese día estaba a cargo del negocio y vi cómo las llamas gigantes se acercaban rápidamente al pueblito. Empezaron a saltar chispas y como los techos eran de coirón se prendieron en segundos. En menos de una hora todo se había convertido en cenizas”, recuerda Gonzalo.

Era poco lo que se podía hacer…
G: Nos ayudamos entre todos, pero el fuego avanzó demasiado rápido. Alcancé a sacar algunas cosas, otras se me quebraron o se ahumaron… todo se fue a pérdida.

P: Cuando llegué al lugar vi a Gonzalo llorando y fue muy angustiante porque el pueblito artesanal no solo es nuestra fuente laboral, la de nuestros amigos y compañeros, sino que es un lugar muy bonito y especial.

¿Cómo lo superan y se levantan?
G: Fueron días muy fuertes y tristes, pero debíamos pararnos. A los pocos días, los artesanos nos instalamos en la calle para seguir trabajando y a mediados de enero nos entregaron unos locales provisorios en el sector del estacionamiento del pueblito y ahí estamos hasta hoy.

P: A pesar de que este espacio es muy pequeñito, hemos tenido más visitas que antes y el apoyo de la gente ha sido fundamental.

¿Es posible que pronto se levante un nuevo pueblo artesanal?
G: Los fondos para la reconstrucción del pueblo ya están aprobados por el Gobierno Regional, de manera que ahora se debe licitar el proyecto. Esperamos que se reconstruya pronto.

¿Y a qué aspiran con Tierra Luna?
P: A expandirnos con un mercado natural, es decir, además de ofrecer nuestros productos de elaboración propia, estamos incorporando otra línea de productos orgánicos y naturales, pero de distintos orígenes y procedencias.

G: Estamos sumando al negocio los sabores del mundo, por ejemplo, azúcar de caña y orgánica, aceite y leche de coco, frutos secos, condimentos y distintos tipos de semilla como chía, sésamo, quínoa, linaza, etc. Y como elaboración propia queremos incorporar pastas gourmet y sazonadores de alimentos. Siempre enfocados en la alimentación saludable…

 Productos que hoy, marcan tendencia
P: Es que estamos más informados y eso nos hace ser más conscientes de cuidar nuestra salud y de cómo debemos alimentarnos. Además, el Valle de Elqui aporta mucho en eso, porque la alimentación es más natural y mucho más sana que en la ciudad. Nuestro desafío es tener, en La Serena, un mercado para que todas las personas puedan acceder a estos alimentos y a precios más económicos.

¿Y cuál es la fórmula para que una pareja trabaje unida y funcione tan bien como ustedes?
G: Creo que es un tema de carácter. Nos llevamos muy bien y en todo sentido. Estamos muy tranquilos porque esto ha dado sus frutos. Nos hemos mantenido en el tiempo, hemos sido súper busquillas, constantes. Aquí ha habido bastante esfuerzo, hay una historia detrás y de eso nos sentimos muy orgullosos y realizados.

P: La verdad es que parecemos gemelos porque estamos todo el día juntos y eso es maravilloso. Estamos en sintonía y ponemos la misma energía positiva para que todo funcione. Partimos con las manos vacías y ahora tenemos todo lo que necesitamos. Lo que nos proponemos se concreta… ¡somos una súper dupla!

“Partimos mezclando las frutas y las hierbas de manera que estuviesen acorde con el tipo de té, y así fuesen más potentes en función de sus atributos y propiedades”.

“La sal de mar la traemos de Cáhuil porque es una sal muy pura y en cuanto a propiedades tiene todos los minerales que requiere el cuerpo”.

“Cuando llegué al lugar vi a Gonzalo llorando y fue muy angustiante porque el pueblito artesanal no solo es nuestra fuente laboral, la de nuestros amigos y compañeros, sino que es un lugar muy bonito y especial”.