Planeta limpio

Roberto Astete, fundador de Solubag

Bolsas biodegradables que se disuelven en agua. Increíble, pero cierto. El emprendimiento del penquista Roberto Astete que tiene revolucionado al mundo y quien acaba de volver de una pasantía de diez semanas por la mítica Singularity University, la Meca de la innovación.

Por Soledad Posada M. / Fotografías Sonja San Martín D.

Luego de doce años trabajando en la industria del plástico y después de conocer todos sus procesos, incluido el reciclaje en proyectos de waste to energy (de residuos a energía), el ingeniero comercial Roberto Astete comenzó la aventura de buscar un material que aminorara los efectos del plástico sobre el planeta, fabricando una bolsa que luego de ser usada tantas veces como fuese necesario, se disolviera en agua y sus residuos no contaminaran el líquido.

En este camino, no han faltado los obstáculos, largas noches en aeropuertos, tiempo familiar perdido, superar enfermedades solo, pero Roberto nunca ha bajado los brazos ni ha dejado de luchar. Él cree firmemente que su idea ayudará a aminorar un grave problema medioambiental. Y así lo entendieron también los medios nacionales e internacionales, apenas se enteraron de la existencia de las bolsas hidrosolubles. Desde julio pasado, Roberto no ha parado de contestar correos y responder entrevistas. El mundo quiere su invento.

“Mi idea no es algo que no exista, uso el mismo polímero sintético, alcohol de polivinilo (PVA) que, por ejemplo, se utiliza en las cápsulas de los remedios, inocuo e inerte y que no produce daño. Pero mi aporte es conseguir la fórmula final que logre soportar el paso del material por una máquina que la convierte en bolsa, además de perfeccionar esa máquina para lograrlo”. Y no ha sido fácil. Roberto realizó varios periplos por China, para encontrar a quienes hoy le están fabricando las bolsas, incluido el tiempo que demoró en realizar todas las pruebas necesarias para dar con el material perfecto. “Nuestros socios chinos construyeron un edificio de cuatro pisos, en doce mil metros cuadrados, solo para hacer las bolsas”. En Chile, financieramente, solo creyeron en él sus socios y hoy amigos, que han estado dispuestos a invertir en este revolucionario producto: Alejandro Castro, Cristián Olivares, Patricio Cabezas y Salvador Matte.

PRODUCTOS

Solubag nació en 2015, y en estos años la empresa ha conseguido diversas certificaciones y validaciones para la bolsa hidrosoluble, como test FDA, test que indica que no contiene plástico y resultados de residuos del agua, sobre todo exigidas por los potenciales clientes extranjeros; además de abocarse a bajar los costos de producción hasta llegar a un precio de 2,8 dólares por kilo de la materia prima, sobre las mil toneladas, teniendo en cuenta que empezó a un costo de quince dólares por kilo.

Sin embargo, esta empresa no solo fabrica bolsas, que pueden ser vendidas con los logos de los clientes. También cuenta entre sus productos con bolsas de tela hidrosolubles, y un detergente en láminas, amigable con el medio ambiente y que ocupa menos espacio, de nombre +Chispeza.

En el futuro, Roberto piensa en nuevas ideas que irán agregando más propiedades a su detergente, además de la posibilidad de reemplazar —con su material hidrosoluble—, otras piezas plásticas que contaminan el ambiente, como platos, tenedores, o las tapas plásticas de los tarros.

RECONOCIMIENTO

Aunque hace tres años que existe Solubag, en marzo de este año ganó el Singularity U Chile Summit, entre muchas empresas que postularon a este concurso de innovación. Como premio, él y Cristian Olivares obtuvieron una beca de diez semanas en Singularity University en Silicon Valley, a donde viajaron en septiembre a preparar su expansión en diversos mercados.

En julio, obtuvieron una extraordinaria notoriedad pública, luego que los medios locales e internacionales conocieran su empresa en una conferencia de prensa organizada por Marca Chile, “Estuvimos dos horas y media contestando las preguntas de los periodistas”, señala Roberto.

¿Cómo explicas el fenómeno mediático que ha producido tu idea?
Una locura, fue increíble. No hemos dimensionado lo que pasó el martes 24 de julio. Explotaron las redes sociales. Hemos llegado a más de dos billones de interacciones, y hemos participado en más de novecientas publicaciones internacionales, siendo trending topic en más de cuatro países. Solo nos queda agradecer, y seguir trabajando con más fuerza.

¿Qué aprendiste en el curso de Singularity U?
La visión de futuro, conocer cómo prepararnos para ingresar a los distintos mercados, cómo incorporar inversionistas para seguir desarrollando nuestros productos y, sobre todo, aprendí de los más grandes en la cuna de la tecnología.

BOLSAS

¿Cómo conseguiste llegar a la fórmula exacta para elaborar las bolsas hidrosolubles?
Luego de experimentar con muchos materiales y proveedores, dimos con la fórmula final que puede ser utilizada en las mismas máquinas extrusoras Blow Film que hoy fabrican las bolsas de plástico tradicional.

¿Cómo te ayudó el conocer sobre la industria del plástico?
Es esencial contar con los conocimientos técnicos para desarrollar este proyecto, el conocer materiales y maquinarias me ha facilitado desarrollar y modificar los materiales con los cuales trabajamos.

¿Y qué pasa si las bolsas se mojan con la lluvia?
Nosotros disponemos bolsas para que puedan ser disueltas a distintas temperaturas. Hoy hemos presentado una bolsa de supermercado que se disuelve a temperatura ambiente, esto es básicamente para crear un hábito en las personas para que ellos la puedan destruir cuando lo deseen. Nuestro próximo paso es ingresar al mercado la misma bolsa, pero que se disuelva en agua caliente, para que las personas se acostumbren a eliminarla en casa y no esperar a que llegue al mar, y así puedan continuar con el proceso de descontaminar nuestro planeta. Esta bolsa puede ser preparada para ser disuelta a 50 ºC ó más, debido a que no llueve a esa temperatura. El objetivo es que el dueño de la bolsa la reutilice hasta que él mismo decida cuándo deshacerse de ella, al ponerla en contacto con el agua.

¿Por qué tuviste que ir al exterior a buscar quien las fabricara?
Salimos a buscar proveedores para reducir costos de producción y asegurar la calidad de nuestro producto final. Los grandes productores se encuentran en Europa, USA y Japón, teníamos que buscar alternativas y ser competitivos.

¿Qué falta para que tus bolsas estén en el mercado?
Disponer la ley definitiva para que se tenga claro las prohibiciones de las bolsas, y que el retail decida utilizar nuestra tecnología. Por el momento, nuestros productos se pueden adquirir en Sodimac. Y también, nos encontramos trabajando con Mall Plaza para la distribución de la bolsa de tela hidrosoluble, luego de la campaña “Los Océanos Celebran”, realizada en octubre, donde se regalaron cincuenta mil bolsas.

¿Qué les dirías a los jóvenes emprendedores?
Que nunca se den por vencidos. La perseverancia y el trabajo ordenado llevan al éxito, y que desarrollen sus proyectos e ideas con pasión.

“Mi idea no es algo que no exista, uso el mismo polímero sintético, alcohol de polivinilo (PVA), que, por ejemplo, se utiliza en las cápsulas de los remedios, inocuo e inerte y que no produce daño”.

“Nuestros socios chinos construyeron un edificio de cuatro pisos, en doce mil metros cuadrados solo para hacer las bolsas”.

“Esta bolsa puede ser preparada para ser disuelta a 50 ºC ó más, debido a que no llueve a esa temperatura. El objetivo es que el dueño de la bolsa la reutilice hasta que él mismo decida cuándo deshacerse de ella, al ponerla en contacto con el agua”.