Lanzador

Ignacio Toledo, atletismo

Con diecinueve años y gran proyección en el lanzamiento de la jabalina, este joven de Talcahuano ya suma reconocimientos internacionales, en una historia en la que gran parte de su formación como deportista la hizo de forma independiente.

Por Érico Soto M. / Fotografía Sonja San Martín D.

Cuando comenzaron a llegar los triunfos y las buenas marcas, Ignacio Toledo (19) ya era reconocido por una faceta de su entrenamiento que a todos llamó la atención: a falta de jabalina, implemento necesario para su especialidad atlética, ensayaba provisto de una vara de coligüe, de peso y dimensión similares al instrumento original.

Eso fue cuando daba sus primeros pasos en la actividad, luego de descubrir esta rama del atletismo, y con desplazamientos diarios al Estadio Atlético, muy lejos de su casa en Talcahuano. Fue entonces cuando un profesor de la época le habló de esa alternativa para evitar los largos viajes después de clases, y poder entrenar con las varas de esta planta típica del sur, permitiéndole trabajar el lanzamiento sin disponer de una jabalina.

Pero la historia del coligüe ahora es casi una anécdota, que este exalumno del Colegio La Asunción de Talcahuano recuerda con cariño después de coronarse campeón nacional del lanzamiento de la jabalina en sus respectivas categorías (menor y juvenil), desde 2016 a 2018; rematar tercero en el Sudamericano 2016; además del tercer lugar adulto 2017, y finalizar este año con el tercero de los tres títulos consecutivos y récord binacional de los Juegos de la Araucanía.

LESIÓN Y REGRESO

Sin embargo, y después de partir el 2018 de la mejor manera, ganando un torneo nacional en Temuco y buscando la marca necesaria para su clasificación para el Mundial de Atletismo de Finlandia, una lesión se interpondría en su camino y lo haría pasar largos meses de recuperación, para volver a la competencia recién a fin de esta temporada.

 ¿Cuál es tu presente deportivo?
Ahora, después de la lesión de espalda, estoy recuperado completamente y entreno desde hace un mes. Me afectó, porque durante el año buscaba la marca para ir al mundial que se realizó en Finlandia. En abril, estaba entrenando a un metro de la marca, pero empezó la primera lesión del año: una molestia en la espalda. Era la columna vertebral, que me impedía realizar el movimiento técnico. En la práctica, bajaron mis marcas, no podía entrenar correctamente, no podía dar todo en las competencias y, finalmente, terminé con un lumbago que me incapacitó como por tres meses.

¿Cómo fue ese período y luego el retorno?
Tuve que parar. Pero también traté de realizar entrenamientos, porque, después de todo, es un hábito para mí. Así que salía a trotar y a mover el brazo. Cuando me recuperé más, en el último tiempo, empecé a entrenar de nuevo. Tuve un campeonato nacional en Concepción, donde me fue bien. No fue la mejor marca que tuve, pero me sirvió para ser campeón de nuevo. Entrenando a full para los Juegos de la Araucanía, porque era mi último año, por edad, pude ganar de nuevo, por tercera vez consecutiva.

EXPECTATIVAS

¿Cómo llegas a los nuevos desafíos?
Bien físicamente, aunque falta un poco; siento que el cuerpo va respondiendo mucho mejor que en los últimos tres meses. El próximo año subo de categoría, paso a adulta, con más y mejores rivales que van adelante en las competencias; pero con optimismo para lo que viene, los nacionales y sudamericano sub 23, que son los principales torneos.

¿Qué metas tienes en este deporte?
Me gustaría llegar al podio sudamericano adulto. Siento que quedé con el bichito de no haberme podido coronar campeón sudamericano en la categoría juvenil, teniendo la marca, porque la logré apenas una semana después del corte, en los juegos adultos, por lo que espero poder hacerlo en esta categoría.

¿Por qué elegiste el lanzamiento de la jabalina?
Estaba en el colegio y un profesor, Tulio Moya, me invitó a practicar atletismo, porque venían torneos y buscaban gente. Acepté y empecé a ensayar con todas las pruebas: jabalina, disco, bala, martillo y correr. Siempre me gustó lanzar, ver que el implemento llegara lejos de donde yo estaba. Encontré en la jabalina un deporte que combinaba eso con correr.

¿Qué necesita un lanzador de este implemento para obtener resultados?
Se necesita mucha flexibilidad, velocidad, potencia, rapidez y mente. En cada lanzamiento, tratar de dar el “ciento diez por ciento”.

CAMINO DIFÍCIL

¿Qué dificultades has tenido para desarrollarte?
Ha sido difícil casi toda mi carrera de atletismo. No hay muchas pistas donde entrenar, y cuando no tenía implemento, tuve que lanzar con un coligüe. Hice noticia en Concepción por eso, ya que era campeón nacional entrenando así. Hice ruido, me apoyaron y con los logros me compraron dos jabalinas con las que pude entrenar.

¿Cuánto influye no entrenar con implementos adecuados?
En la preparación, aumenta las probabilidades de lesión. Yo entrenaba con mi profesor, Miguel Rodríguez, hasta que él salió del Centro de Entrenamiento Regional (CER) y me quedé sin entrenador. Entonces, tuve que comenzar a trabajar solo, viendo videos y entrenando por mi cuenta durante 2016 y 2017, y prácticamente todos los logros de ese periodo son personales. Fue harto el sacrificio, así como mi comienzo, cuando salía tarde de clases en Talcahuano y venía a entrenar a Concepción. No me gustaba mucho, sobre todo por la vuelta a mi casa. Así que el profesor buscó una alternativa y, como era de Angol, me traía coligües y con eso pude hacer la similitud de la jabalina. Al menos, me ayudó a saber que cuando el coligüe salía chueco, no estaba haciendo bien la técnica; y si salía derecho, iba bien. Me sirvió para corregir la técnica.

¿Qué tipo de apoyo recibes?
El apoyo que se entrega constantemente a deportistas con buenos rendimientos, por parte de la autoridad: pasajes, hospedajes, y a veces dinero. Y mi familia, que conforma un gran equipo. Mi papá es el gestor de todos mis logros, mi mamá es masoterapeuta, y siempre me ayuda cuando llego con dolores, junto con mi hermana, que es kinesióloga. Toda la familia me ayuda siempre.

¿Cómo te proyectas a través de este deporte?
La jabalina me produce liberación, me relaja. Es como un lindo momento, y a la vez una escapatoria de todo lo demás que hago. Me gusta mucho esta área del deporte, siento que en un futuro podría incentivar a jóvenes a practicarlo, y que sientan el gusto por ello.

“Se necesita mucha flexibilidad, velocidad, potencia, rapidez y mente. En cada lanzamiento, tratar de dar el ‘ciento diez por ciento’”.

“Cuando no tenía implemento, tuve que lanzar con un coligüe. Hice noticia en Concepción por eso, ya que era campeón nacional entrenando así”.