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En palabras de Platón, “la música da alma al universo, alas al pensamiento, vuelos a la imaginación, encanto a la tristeza, regocijo y vida a las cosas todas”. En Viña del Mar, el alma musical y de otras expresiones artísticas se unen en una particular sociedad cada verano, ya sea en los conciertos de la temporada o en el festival Internacional de la Canción. Sin embargo, el órgano que ha guardado y difundido por mayor tiempo la tradición musical de la ciudad es el “Conservatorio Izidor Handler”, cuyo nombre recuerda a uno de sus más pujantes y recordados directores.
Fue a fines de la década de 1930 cuando en Viña del Mar, y bajo la administración del entonces nuevo alcalde de Viña del Mar, don Eduardo Grove Vallejos, se da vida al entonces Consejo de Bellas Artes, que dará paso, prontamente, al Departamento Municipal de Cultura.
A partir de esta iniciativa, y bajo la dirección de Victoriano Lillo, se conformaron, entre otras, la Escuela de Bellas Artes, el Museo del Palacio Vergara y el Conservatorio Musical.
Esta última institución, creada con el objeto de dar mayor realce a lo musical, fue encargada en su dirección al pianista Armando Palacios y funcionó, inicialmente, en las dependencias del Palacio Vergara. Pero no fue sino hasta 1942, mediante una gestión del alcalde Grove quien, justificando que la prosperidad del Conservatorio no era completa pues carecía de carácter oficial, cuando se le otorgó el permiso oficial para impartir cursos y evaluar exámenes. Ello fue expresado en el artículo 2º del decreto supremo n.º 3102, emitido el 28 de mayo de 1942 y firmado por el Presidente de la República don Juan Antonio Ríos, en el que señalaba: “Autorízase la apertura y funcionamiento de un Conservatorio de Música Municipal, en la ciudad de Viña del Mar, el que funcionará a partir de esta fecha con validez de exámenes”.
Desde entonces, el Conservatorio se ha transformado en trampolín para el desarrollo de diferentes talentos en las áreas de la música, el canto, la danza, entre otros. Pero no sería sino hasta la llegada del destacado músico Izidor Handler, que el conservatorio adquirió realce más allá del plano local.
Handler, de origen Polaco, llegaba desde Argentina a trabajar a la empresa Establecimientos Oriente y, posteriormente, ocupó el lugar del primer violín de la orquesta Sinfónica de Chile.
A mediados de 1950 es contactado por Joaquín Escudero del Casino Municipal, situación que lo vinculará a Viña del Mar hasta sus últimos días.
En la ciudad se une al trabajo del Doctor Luis Sigall, con quien comparte la tarea de organizar la Orquesta Sinfónica de Viña del Mar, de la cual se hizo cargo. Entre sus múltiples actividades, destacan la organización del “Concurso de Ejecución Musical Doctor Luis Sigall”, el impulso al Conservatorio Municipal que se trasladó al Palacio Rioja y una serie de Conciertos de Difusión y Extensión en la región.
Ejerció como director de la institución hasta el 17 de abril de 1986, día en que fallece. Sus últimas tres presentaciones se realizaron en destacados conciertos en el frontis del Palacio Rioja, en la Playa Amarilla de Concón y en la Quinta Vergara.
Su legado aún se mantiene con profunda pasión en las salas del Conservatorio que hoy conmemora con su nombre.
Texto: Ana Henríquez O., Profesora de Historia. Patricio Quezada A., Licenciado en Historia. Archivo Histórico Patrimonial de Viña del Mar. Digitalización: Javiera Vargas M., Diseñadora Gráfica.
Fotografías:
|  Izidor Handler Keller, destacado director del Conservatorio.
| | |  Doctor Luis Sigall, ex regidor y director del Conservatorio.
| | |  Palacio Rioja, sede del Conservatorio Musical de Viña del Mar. | |
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