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La década de 1930, significará un período de gran progreso para Viña del Mar; producto de la labores de la Junta pro-balneario, la ciudad obtendrá una serie de obras que irán destinadas a dar la condición definitiva de ciudad turística. Entre ellas destacan la piscina de Recreo, el Teatro Municipal, el velódromo, el camino a Concón, entre otros.
Estas acciones tenían como fin la habilitación de la ciudad para el turismo, sin embargo, aportarán a la comunidad en general; es el caso del Coliseo Municipal, que se emplazaba en 14 norte, donde actualmente se encuentra la Plaza Bernardo O’ Higgins, recinto que se convirtió en el “centro de las actividades obreras”, como lo expresa la revista Zig-Zag de esos años.
La municipalidad alentó la ayuda social con el establecimiento de servicios dentales, baños públicos de tinas y lluvias, “... y toda clase de atenciones higiénicas y de recreo”(1). Se preocupó, además, de establecer diversos policlínicos, hogares para niños y niñas abandonados. El alcalde de esos años, Sergio Prieto, funda el Departamento de Asistencia Social, el cual funciona con la colaboración vecinos viñamarinos.
Este alcalde se caracterizará por importantes obras de adelanto para la ciudad, con un marcado carácter social; entre las ya nombradas se destaca la inauguración de la Casa de Limpieza, compra de terrenos para plazas y paseos públicos, mejoramiento del aseo público, del ornato y urbanización de los barrios.
Un aporte económico fundamental para el financiamiento de estas obras lo daba el Casino Municipal, el cual había iniciado sus actividades el 31 de diciembre de 1930. Su instalación significó el inicio de constantes discusiones sobre sus beneficios, ya que para muchos el juego era considerado un vicio que acarreaba grandes males.
Los que estaban a favor de su funcionamiento argumentaban que “... para evitar su existencia sería necesario llegar a la perfección humana, formar a la colectividad dentro de una moral absoluta...”(2), entonces lo que procedía era reglamentar, “... encauzar el vicio y conseguir de un mal imposible de extirpar, los mayores beneficios”(3).
Por lo tanto, el beneficio de este “vicio” eran las obras sociales que se financiaban a través de las ganancias del municipio. Concluye esta reflexión en la revista Zig-Zag, afirmando que “... Viña del Mar no defiende el juego en principio, pero lo acepta como un mal que exige y trata de obtener de él el máximum de beneficios para la clases menesterosas, para los necesitados y para avanzar en su rápido e incontenible progreso”(4).
No cabe duda de que el Casino, significó un importante ingreso para la municipalidad desde su instalación y las autoridades se encargaron de redistribuir estos beneficios en la comunidad viñamarina. Sin embargo, además de ésta, la condición de Viña como ciudad turística fomentada en la década del treinta, traerá grandes ingresos a la comuna, dándole cada día un aspecto más atractivo a la urbe y mejores condiciones de habitabilidad a sus vecinos.
 1.- Coliseo Municipal
 2.- Policlínico gratuito
 3.- Fachada del Hogar de Niñas
Texto: Lorena Brassea Pizarro, Prof. de Historia, Archivo Histórico Patrimonial de Viña del Mar.
1.Revista Zig-Zag, Viña del Mar, Balneario del Pacífico, sin fecha. 2.Ídem. 3.Ídem. 4.Ídem.
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