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Conozcamos hoy otra de las facetas a partir de la cual puede ser estudiado y conocido don José Francisco Vergara: agrimensor, ingeniero, fundador de Viña del Mar, Diputado, Senador, Ministro de Guerra y combatiente en la Guerra del Pacífico, Ministro del Interior, etc.
Entre abril y mayo de 1886 fueron publicadas en “La Libertad Electoral” las cartas políticas de Severo Perpena (1), seudónimo utilizado por un hombre obstinado en contravenir y criticar los descarríos del “liberalismo” decimonónico, sobre todo el autoritarismo del presidente de la República, Domingo Santa María.
Ahora bien, lo singular de estos escritos fue que durante largo tiempo se mantuvo en secreto el nombre de su verdadero autor. Domingo Santa María, el principal atacado, suponía que las ofensas provenían de José Victorino Lastarria, y muchos pensaron lo mismo debido a lo magistral de la forma y estilo en el que estaban narradas. Estas cartas también fueron imputadas a distintas personalidades de la época, entre ellos: Diego Barros Arana, Benjamín Vicuña Mackenna, Melchor Concha, Manuel Blanco, Miguel Luis Amunátegui, Walker Martínez, incluso hubo quienes barajaron la peregrina idea de que era el propio Santa María el verdadero autor y que con ello distraía a la opinión pública.
Extraña estrategia para distraer, puesto que entre las afirmaciones proferidas por Perpena leemos: “Domingo Santa María aseguró con pingües empleos a sus hijos, sobrinos, cuñados, primos y parientes de todos grados y linajes, colocó en buenos puestos a hijos y deudos de sus ministros, y dio a sus amigos provechosos contratos para suministrar ropas y calzado al ejército, sin que el ministro del ramo ni empleados responsables tuvieran el más pequeño conocimiento del negocio…”, “mandó quemar y sustraer registros electorales, pagó con dinero del erario nacional el silencio de la prensa opositora”, “Santa María ha corrompido el país hasta el meollo de sus huesos, ha convertido el interés pecuniario en el único móvil de los actos públicos, ha malversado los caudales del Estado, ha dado sueldos indebidos y amparado negocios clandestinos”, “ha traicionado al partido que lo elevó al poder, ha bastardeado sus principios, ha derramado criminalmente, para sofocar la libertad, la sangre de muchos chilenos, ha concluido con el derecho electoral”…
Toda esta crítica se entremezcla con una interesante y entretenida narración de hechos, anécdotas y minuciosidades, en las que se perfila el desengaño de un amigo que estuvo dispuesto a colaborar codo a codo con la campaña presidencial de un prominente “liberal”, que, según apreciaciones de Severo Perpena, olvidó sus principios y doctrinas una vez que alcanzó el primer puesto del gobierno: “es preciso no olvidar que los que lo elegimos hicimos valer sus doctrinas liberales sostenidas como publicista, diputado y senador, todos lo teníamos presente y hacíamos alarde de ello, que era regente de la corte de apelaciones, donde había envejecido administrando justicia y teniendo siempre la ley como norma de sus resoluciones…” “¡que desengaño!... este hombre que lo tenía todo para hacerlo bien, tantas manos listas para aplaudirlo, deja a su patria sin libertades, empobrecido su comercio y lo que es peor, contagiada la moral administrativa”.
Hoy ya no hay duda de que el autor de tales escritos era, efectivamente, José Francisco Vergara.(2) No obstante, para algunos investigadores, la autoría de las cartas pertenecía más bien a un equipo, a un club “secreto” que funcionaba en la Quinta Vergara, en la cual el rico propietario descansaba de las fatigas de la Guerra del Pacífico, cultivando rosas y crisantemos. Raúl Silva Castro, en su libro “Prensa y periodismo en Chile” afirma que estos documentos estaban muy bien escritos, pero no por una sola persona sino por una sociedad, compuesta por José Francisco Vergara, que proporcionaba anécdotas; Diego Barros Arana, que daba informaciones de hechos históricos, encaminados a prestar amplitud al cuadro; Enrique Valdés Vergara y otros, todos los cuales terminaban dando vida a don SEVERO PERPENA.
En lo concreto, y leyendo estas cartas políticas es imposible identificar a Perpena con Vergara, puesto que los relatos son muy específicos en cuanto a las fechas; Perpena recorre Europa en los mismos meses en que Vergara se encuentra luchando por Chile en la Guerra del Pacífico. Además, Perpena afirma haber estado varias veces en los salones de la señora Álvarez de Vergara en Viña del Mar oyendo buena música e incluso dedica varios párrafos a describir la figura política de “don José Francisco Vergara”.
 Domingo Santa María
 José Francisco Vergara
Texto: Ana Henríquez Orrego (Investigadora del Archivo Histórico Patrimonial de Viña del Mar)
1. Perpena, Severo, Artículos políticos 1886, Imprenta de La Libertad Electoral, Santiago de Chile de 1887 2. Una amplia explicación respecto de la autoría de las cartas de Severo Perpena la entrega Eduardo de la Barra y otros, en: Revista Chilena de la Historia y Geografía, N° 120, p. 185 – 222
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